Ayer fue un día muy especial para mí. Nada me regocijó más que ver a mis sobrinos representar el nacimiento del niño Jesús, mi sobrina Melany con sus blancas alas hacía literalmente honor a quien en verdad es y Carlos Miguel se mostró muy entusiasta con sus diálogos que lo alejaron de su timidez ocasional. Cerca del medio-dia disfruté junto a todos ellos la película “EL Expreso Polar” para que aprendieran la moraleja que deja este increíble film de Robert Zemeckis. En la tarde hicimos un festejo en donde compartimos con ellos el día del niño. Nos acostamos temprano ya que en plena madrugada tendríamos trabajo. “Despierten pastorcitos” les dije cerca de las 2 de la madrugada; este, al igual que todos los años, llevaríamos “Villancicos” a los vecinos; 24 casas a las cuales debíamos a cantar desde “Noche de Paz” hasta “Tamborilero”. Los recuerdos más felices de mi vida los llevo presente recordando la época de Navidad, una época que sin importar lo banal, mantenemos la unión y ese círculo que difícilmente alguien pueda romper. Este compartir, estas costumbres ya son parte de nuestra tradición familiar y es un legado que dejaremos a los nuestros sin importar que la navidad cambie de color o de menú la noche del 24. Mi padre murió hace 13 años un 20 de diciembre y aunque hicimos una pausa algunos años recordando su memoria, nos dimos cuenta que estábamos siendo irracionales al quedarnos atrapados en un capricho (pues ya saben que el ciclo de la vida no lo detiene la muerte) … y sabemos que donde se encuentre su alma, su espíritu, está muy regocijada por seguir nosotros la tradición que éste nos había enseñado.
Terminamos de dar los aguinaldos cerca de las 5 de la mañana y paramos en casa de mi madre, quien preparó un rico chocolate caliente para combatir el frío de los afluentes de la cordillera central. Yo apenas tenía una hora para salir a Santo Domingo para buscar a mi hermano al Aeropuerto; mientras venía, mirando el cielo estrellado como de película, me cercioré de una vez por todas que lo más importante en cada ser humano y en la familia es la esencia que como raíz planta en su vida, lejos de simpleza, siempre he considerado que tengo una de las familias más extraordinarias, esa que no cambiaría por todo el dinero del mundo o la fama.
Aprovecho esta ocasión para expresarle mi más grato respeto, cariño y alegría que me da teniéndoles como enlaces, como visitantes y lectores. De verdad que cada línea que esparzo, no sería posible sin su lectura, sin sus comentarios y el trato cálido que recibo de cada uno de ustedes. Tiempo de agradecer infinitamente a quienes se han quedado en mi corazón sintiendo su aprecio. Gracias por sus comentarios, por leerme. Este árbol inmenso representa a cada uno de ustedes, donde ha crecido y seguirá creciendo. Por el momento hago una pequeña pausa por motivo de la Navidad y de mis vacaciones, esperando encontrarme con cada uno de ustedes en los próximos días.
Lo más importante es poner el corazón del mismo lado de nuestros sentimientos y no sólo les auguro lo mejor en navidad, soy una persona que expresa sin apuros el afecto sincero. Quiero dejarles a todos el billete de la amistad que me otorgó como premio Evita con su blog “Ratitos Inolvidables” (gracias de todo corazón Eva por este premio que otorgo de manera especial a todos mis enlaces y lectores) ... este billete reafirma la unión de la amistad sincera entre cada uno de nosotros. Feliz Navidad!!!



