Aún me parece escuchar la frase pronunciada por una señora de algunos 65 años de edad mientras esperábamos en la pequeña sala, el turno en cardiología para un chequeo rutinario a mi madre. “Cada médico tiene un cementerio privado” … repetía la señora, quien expresaba que a sus tres hijos graduados en medicina le hacía entender esta frase como el padre nuestro de sus oraciones. La señora tenía razón y de corazón me gustaría que esta frase la tuvieran bien claro quienes asumen salvar vidas, quienes hacen un juramento hipocrático echando a un lado su negligencia, egoismo e indolencia ante una persona que busca recuperar su salud.
Desde hace más de un año, mi hermana me había solicitado escribir un artículo a cerca de las muertes en manos de doctores y especialistas de la medicina por mala práctica médica; cuando se acercó a mí, estaba enojada, rabiosa y con ese ímpetus que nos caracteriza ante una mediocridad, injusticia o dejadez. Justo en ese momento había muerto en “San José de Ocoa” una persona muy allegada a ella en manos de uno de los carniceros que ostentan vestirse de blanco y no precisamente con una bata siquiátrica. (y para que estemos claros, no quiero a ningún ocoeño refutando mis razones, la libertad de expresión existe y sólo los mediocres se justifican, estamos claros?) … Al menos para mi no es desconocido que San José de Ocoa ostenta el mayor grado de muertes en manos de médicos pocos ortodoxos y donde la ignorancia es el manual para regir la vida de quienes muchos ostentan llamar pobres, aunque debo admitir que la mayor pobreza es el desconocimiento a los derechos de reclamar nuestras razones y sancionar los mediocres escondidos bajo un titulo oxidado con décadas sin renovar.
No olvido la muerte de mi prima que se suma a la lista de tantas y tantas mujeres parturientas y en el mayor de los casos son ocasionalmente “simples cesáreas” y me pregunto? Todos los indicios de muertes, presentan el mismo cuadro? Es coincidencia que a un doctor se le mueran tantas pacientes al azar? … La medicina no es un juego, es sin duda alguna la carrera que exige mayor cuidado en todo el mundo, se trata de SALVAR VIDAS, sanar enfermos, no matarlos. A ver, puede un profesional de la medicina graduado en la década de los 70 u 80 del siglo pasado, ejercer su carrera con la mayor eficiencia, sin haber renovado la misma al menos una vez? … Dejémonos de payasadas; seamos lógicos, razonables y no pretendamos cubrir el sol con un dedo. La medicina exige la renovación constante en medicamentos, practicas médicas y nuevos tratamientos. Parece ilógico, pero años más tarde de haber aprobado ciertos medicamentos y hacerlos comerciales en todo el mundo, luego los científicos o los inmiscuidos en el tema, se dan cuenta que los mismos producen daños al organismo por equis razón, quien desconoce esto, de seguro seguirá medicando a sus pacientes con los mismos o vendiéndolos en diferentes farmacias del país.
Muchos estamos cansados y avergonzados en mi caso, de leer, escuchar o ver derramar lágrimas a costa de este mismo grupito de médicos con malas practicas medicas en San José de Ocoa y estoy seguro que muchos saben a quienes me refiero; pueblo chico, infierno grande y cuando hablo de mediocridad, estoy insultando a quienes alardean amar con todo el corazón a Ocoa y poner fotos pintorescas en sus espacios con políticos desmoralizados; el verdadero profesional o quien siente vocación de comunicar, aplaude lo correcto y no calla las osadías, las defiende, las arrebata, las censura y en verdad estas cualidades son las que nos distinguen como profesionales a carta cabal de los que deciden vivir una vida totalmente gris. Nadie, absolutamente nadie tiene derecho a jugar con la vida de ningún paciente, de arrebatarle la misma que el creador nos ha dado. Al menos a los míos les tengo bien claro la situación de prevención y si creen que exagero, un mal diagnostico de una laboratorista de Rancho Arriba, llevó casi a la tumba a mi madre, resultados: 4 días en intensivo y 7 internos en sala en una clínica de Santo Domingo; no me gusta inventar cosas, no es mi estilo, hablo con propiedad, la misma que deseo la gente entienda, amor no quita conocimiento, la vida no es cruel, simplemente algunas personas actúan con sentido común cuando ellos están frente a una situación similar, cuando la desgracia toca su puerta.
Los traidores van al infierno, también los hipócritas, los que callan y están a favor de los descarados, de los oportunistas que únicamente desean llevarse dinero a los bolsillos sin importar que el mismo sea resultado de sangre derramada, de haberle quitado la vida a un paciente o haberle causado secuelas en una cirugía practicada sin estar autorizados hacerla o de seguro hay otro método moderno para ejercer esta practica. Lo mas sensato en estos momentos en lugar se abrir algunos la boca para justificar las mediocridades y las muertes arrastradas por las osadías de carniceros y aprendices que juegan con vidas; es oportuno hacer un minuto de silencio por las tantas almas que han dejado hijos huérfanos en nuestro pueblo ocoeño, asesinadas por las manos indolentes de matasanos con practicas en desuso del siglo pasado. Y el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra (punto final)
Desde hace más de un año, mi hermana me había solicitado escribir un artículo a cerca de las muertes en manos de doctores y especialistas de la medicina por mala práctica médica; cuando se acercó a mí, estaba enojada, rabiosa y con ese ímpetus que nos caracteriza ante una mediocridad, injusticia o dejadez. Justo en ese momento había muerto en “San José de Ocoa” una persona muy allegada a ella en manos de uno de los carniceros que ostentan vestirse de blanco y no precisamente con una bata siquiátrica. (y para que estemos claros, no quiero a ningún ocoeño refutando mis razones, la libertad de expresión existe y sólo los mediocres se justifican, estamos claros?) … Al menos para mi no es desconocido que San José de Ocoa ostenta el mayor grado de muertes en manos de médicos pocos ortodoxos y donde la ignorancia es el manual para regir la vida de quienes muchos ostentan llamar pobres, aunque debo admitir que la mayor pobreza es el desconocimiento a los derechos de reclamar nuestras razones y sancionar los mediocres escondidos bajo un titulo oxidado con décadas sin renovar.
No olvido la muerte de mi prima que se suma a la lista de tantas y tantas mujeres parturientas y en el mayor de los casos son ocasionalmente “simples cesáreas” y me pregunto? Todos los indicios de muertes, presentan el mismo cuadro? Es coincidencia que a un doctor se le mueran tantas pacientes al azar? … La medicina no es un juego, es sin duda alguna la carrera que exige mayor cuidado en todo el mundo, se trata de SALVAR VIDAS, sanar enfermos, no matarlos. A ver, puede un profesional de la medicina graduado en la década de los 70 u 80 del siglo pasado, ejercer su carrera con la mayor eficiencia, sin haber renovado la misma al menos una vez? … Dejémonos de payasadas; seamos lógicos, razonables y no pretendamos cubrir el sol con un dedo. La medicina exige la renovación constante en medicamentos, practicas médicas y nuevos tratamientos. Parece ilógico, pero años más tarde de haber aprobado ciertos medicamentos y hacerlos comerciales en todo el mundo, luego los científicos o los inmiscuidos en el tema, se dan cuenta que los mismos producen daños al organismo por equis razón, quien desconoce esto, de seguro seguirá medicando a sus pacientes con los mismos o vendiéndolos en diferentes farmacias del país.
Muchos estamos cansados y avergonzados en mi caso, de leer, escuchar o ver derramar lágrimas a costa de este mismo grupito de médicos con malas practicas medicas en San José de Ocoa y estoy seguro que muchos saben a quienes me refiero; pueblo chico, infierno grande y cuando hablo de mediocridad, estoy insultando a quienes alardean amar con todo el corazón a Ocoa y poner fotos pintorescas en sus espacios con políticos desmoralizados; el verdadero profesional o quien siente vocación de comunicar, aplaude lo correcto y no calla las osadías, las defiende, las arrebata, las censura y en verdad estas cualidades son las que nos distinguen como profesionales a carta cabal de los que deciden vivir una vida totalmente gris. Nadie, absolutamente nadie tiene derecho a jugar con la vida de ningún paciente, de arrebatarle la misma que el creador nos ha dado. Al menos a los míos les tengo bien claro la situación de prevención y si creen que exagero, un mal diagnostico de una laboratorista de Rancho Arriba, llevó casi a la tumba a mi madre, resultados: 4 días en intensivo y 7 internos en sala en una clínica de Santo Domingo; no me gusta inventar cosas, no es mi estilo, hablo con propiedad, la misma que deseo la gente entienda, amor no quita conocimiento, la vida no es cruel, simplemente algunas personas actúan con sentido común cuando ellos están frente a una situación similar, cuando la desgracia toca su puerta.
Los traidores van al infierno, también los hipócritas, los que callan y están a favor de los descarados, de los oportunistas que únicamente desean llevarse dinero a los bolsillos sin importar que el mismo sea resultado de sangre derramada, de haberle quitado la vida a un paciente o haberle causado secuelas en una cirugía practicada sin estar autorizados hacerla o de seguro hay otro método moderno para ejercer esta practica. Lo mas sensato en estos momentos en lugar se abrir algunos la boca para justificar las mediocridades y las muertes arrastradas por las osadías de carniceros y aprendices que juegan con vidas; es oportuno hacer un minuto de silencio por las tantas almas que han dejado hijos huérfanos en nuestro pueblo ocoeño, asesinadas por las manos indolentes de matasanos con practicas en desuso del siglo pasado. Y el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra (punto final)










