Somos una generación que no calla. Una generación que repudia el maltrato, las injusticias, la discriminación y las cosas que entendemos están dictadas por puritanos, políticos con inmunidad procesal o mafiosos que invaden nuestra isla con perfiles delincuentes de otros continentes.
Somos una generación receptiva, abierta a los cambios y nos moldeamos al sistema sin importar que los converse los hagan en colores estridentes o el reguetón termine impacientando nuestra paz con vulgaridades y morbo. También hay un grupo a quien le importa un comino si llueve, hace calor o si los estudiantes de la UASD vuelven a tirar piedra. Dentro del plus que ofrece el siglo, a parte de la tolerancia y el sentido de “Heteroflexibilidad” nos preocupa (al menos a mí y a los que deseamos vivir tranquilos en nuestro retiro, con surcos en la piel y el pelo blanco más por los días bien vividos que por los años mal pasados) la situación de nuestro país con relación al medio ambiente y su ecosistema y no terminar como nuestro vecino Haití, un desierto sin vegetación … Una generación con voz y voto, una generación que dentro de 25 años dará un vuelco a la humanidad abriendo el entendimiento de las mentes cuadradas y repulsión a la dictadura, una generación visionaria que avanza con prisa, asesinato, drogas, sexo y vanidad, aunque estos tópicos no son la generalidad, sobresalimos los optimistas, los luchadores y los firmes ante la posición descarada de nuestros gobernantes.
Bien claro debe quedar a los traidores, a los que callan, a los que tienen las armas para irse a la batalla y prefieren quedarse de brazos cruzados. Bien claro debe quedarle a todo el país, a toda la nación QUE NO QUEREMOS CEMENTERA EN LOS HAITISES. Cuando hablo de batalla, me refiero a quienes tienen la potestad de cambiar vidas con sus letras, de salvar vidas con su punto de vista, de influenciar en las personas y abrir sus ojos, mentes y conciencia ante el daño que producirá esta locura en el Parque Nacional Los Haitises, un santuario que alberga especies endémicas de nuestro país y convergen ríos importantes. Cuando tienes la potestad y el poder de llevar tu opinión, tu palabra a miles de personas por medio de un micrófono y de un trozo de papel o un monitor, estás del lado de los que decimos a los millonarios abusivos y dejadez gubernamental, está bueno YA de abusos y arbitrariedades.
Dejo en tu conciencia, en tu mente la posibilidad de unirte a la campaña de protesta y colaborar a que tus hijos, vivan en un país con recursos naturales aptos para respirar aire puro, sin carburantes, agua contaminada o animales coleccionados en un museo, disecados, convertidos en fósiles y leyenda prodigiosa. Al menos a mi, me quedará la conciencia tranquila en la posteridad por no callar el abuso de quienes creen tener licencia para manipular la isla a su antojo con su dinero ensangrentado. Les dejo con el video realizado por dos de mis mejores amigos, cineastas, ex compañeros de universidad a quienes aprecio infinitamente por compartir conmigo ideales y sentimientos de corazón, un abrazo inmenso Robin & Leydy por la solidaridad y decir NO A LA CEMENTERA DE LOS HAITISES.
Somos una generación receptiva, abierta a los cambios y nos moldeamos al sistema sin importar que los converse los hagan en colores estridentes o el reguetón termine impacientando nuestra paz con vulgaridades y morbo. También hay un grupo a quien le importa un comino si llueve, hace calor o si los estudiantes de la UASD vuelven a tirar piedra. Dentro del plus que ofrece el siglo, a parte de la tolerancia y el sentido de “Heteroflexibilidad” nos preocupa (al menos a mí y a los que deseamos vivir tranquilos en nuestro retiro, con surcos en la piel y el pelo blanco más por los días bien vividos que por los años mal pasados) la situación de nuestro país con relación al medio ambiente y su ecosistema y no terminar como nuestro vecino Haití, un desierto sin vegetación … Una generación con voz y voto, una generación que dentro de 25 años dará un vuelco a la humanidad abriendo el entendimiento de las mentes cuadradas y repulsión a la dictadura, una generación visionaria que avanza con prisa, asesinato, drogas, sexo y vanidad, aunque estos tópicos no son la generalidad, sobresalimos los optimistas, los luchadores y los firmes ante la posición descarada de nuestros gobernantes.
Bien claro debe quedar a los traidores, a los que callan, a los que tienen las armas para irse a la batalla y prefieren quedarse de brazos cruzados. Bien claro debe quedarle a todo el país, a toda la nación QUE NO QUEREMOS CEMENTERA EN LOS HAITISES. Cuando hablo de batalla, me refiero a quienes tienen la potestad de cambiar vidas con sus letras, de salvar vidas con su punto de vista, de influenciar en las personas y abrir sus ojos, mentes y conciencia ante el daño que producirá esta locura en el Parque Nacional Los Haitises, un santuario que alberga especies endémicas de nuestro país y convergen ríos importantes. Cuando tienes la potestad y el poder de llevar tu opinión, tu palabra a miles de personas por medio de un micrófono y de un trozo de papel o un monitor, estás del lado de los que decimos a los millonarios abusivos y dejadez gubernamental, está bueno YA de abusos y arbitrariedades.
Dejo en tu conciencia, en tu mente la posibilidad de unirte a la campaña de protesta y colaborar a que tus hijos, vivan en un país con recursos naturales aptos para respirar aire puro, sin carburantes, agua contaminada o animales coleccionados en un museo, disecados, convertidos en fósiles y leyenda prodigiosa. Al menos a mi, me quedará la conciencia tranquila en la posteridad por no callar el abuso de quienes creen tener licencia para manipular la isla a su antojo con su dinero ensangrentado. Les dejo con el video realizado por dos de mis mejores amigos, cineastas, ex compañeros de universidad a quienes aprecio infinitamente por compartir conmigo ideales y sentimientos de corazón, un abrazo inmenso Robin & Leydy por la solidaridad y decir NO A LA CEMENTERA DE LOS HAITISES.





