Mi visita habitual al campo y donde doña Lela, me hicieron comprender cuan afortunada es ella al disfrutar su vida sin temor a la muerte. Su historia encierra años, charamicos, barro, flores marchitas y espera de hijos que se encuentran a cientos de kilómetros viviendo una vida paralela y olvidada de su procreadora.
Es de las que se esfuerzan poco por cocinar o poner la mesa. Viste su paciencia como viste su santuario, entallada de tonos contrastantes y pinceladas grises. Cultiva cada día su fé con la devoción infinita, como las veces que reza el santo rosario o acude a las procesiones como Magdalena al calvario.
No pensé dos veces en inmortalizar su recuerdo con mi sobrina Pam . Me pierdo en la imagen cada vez que puedo y se que así era ella, joven, hermosa como la niña que a su lado, sin alardes le acompaña.
Lleva consigo casi un siglo de vida, una vida anónima, una vida en techo de cartón, madera y un arbol navideño eterno que espera ser encendido con luces, regalos y abrazos de sus vástagos. Alguna vez has usado las palabras "viejo", "vieja", "anciano" o "anciana" con una connotación despectiva? si es así, les diré que los años vividos aún con los tropiezos diarios, son una bendición.
Recuerdo el atropeyo verbal de una jovencita hacia una señora que podía ser su madre, en el bus de regreso a Santo domingo hace algunos meses. la joven, se jactaba de su corta edad y minimizaba a la señora que reprimía sus lágrimas impotentes. Creemos que al tener juventud lo tenemos todo, no siempre es así. Cerré mis ojos y me recosté en la travesía de kilómetros, asfalto y paisaje en movimiento.
Quise esa tarde no pensar y elevar una protesta a ese candor que indignamente llevaba y presumía esa joven. Entoné poesía sin comienzo y rechazo a esos años con décadas principiantes que inspiraban mi musa para retorcerme en el laberinto de los que no tienen piedad alguna por los mayores.
¡Maldita tu juventud insensata y desagradable que dan ganas de echar a un lado y escupir!.
¡Maldita tu insensibilidad y tu orgullo!
¡Eres hija de gorgona y manzana de discordia en ese paraiso de risa burlona y adas malvadas!
¡Tus entrañas parirán desdicha y devorarán tu desendencia!
¡morirás en el olvido, cosechando polvo sin escuchar el cantar de los querubines! (le decía con mi mente y mi oscura mirada de ojos cerrados)
Terminé mi negro pensamiento hacia esa villana y pensé de nuevo en doña Lela, serena, esperando en la puerta de tablas viejas y largos atardeceres. Se que un día el varquero vendrá por ella y no necesitará monedas para pagarle al mensajero su traslado al trono celestial... !

