
El domingo pasado decidí alargar mi racha antiestres y fuí al cine. La mitad de la película por no decirles casi entera, se la pasaron seis jovencitos (as) con no más de 18 años murmurando, riendo y gritando hasta más no poder a pocos asientos traseros de donde me encontraba. Podías escuchar a todo mundo mandando a hacer silencio por el ruido molestoso e impertinente que tenían. Al final no aguanté y terminé dándole tremendo "boche" a estos desconsiderados y sólo así entendieron.
Cuando salí al lobby del cine a la salida, pude ver sus rostros. Ahí estaban, los típicos "hijitos de papi y mami" como le decimos acá en República Dominicana a los hijos de ricos y millonarios que por cierto, casi todos se comportan de una manera sorprendente rodeada de escándalos y parece que al salir de sus casas, el mundo externo les perteneciera. Aquí, las historias más deslumbrantes de escándalos nocturnos, riñas y pleitos de bares, discotecas y restaurantes, la protagonizan "los hijos de papi y mami". No han sido uno ni dos establecimientos nocturnos que han cerrado sus puertas por el desorden que en el interior se han producido. Y algunas chicas no se quedan atrás. Debemos recordar las escenas lesbicas que protagonizaron y escandalizaron a todo el país con un desenfreno en plena calle donde todos los noticieros, periódicos y medios de comunicación giraban en esa sola noticia de la semana.
Acaso no recuerdan la escena que protagonizaron antes 7 jovencitos en jeepetas y carros descapotables con insinuaciones descontroladas y desnudos en las principales calles de la ciudad?
Todo eso quedó en el olvido, por desgracia tenemos una justicia corrompida, sucia, asquerosa y parcializada que en ocasiones se llena los bolsillos de dinero y verguenza para cubrirle la facha a estos "desmoralizados" que creen que la sociedad tiene que aplaudirle sus cosas. Y si los ve andando con sus padres, dices; pero estos no rompen ni un solo plato, jajajaja, claro que no, la vajilla entera.
Todo eso quedó en el olvido, por desgracia tenemos una justicia corrompida, sucia, asquerosa y parcializada que en ocasiones se llena los bolsillos de dinero y verguenza para cubrirle la facha a estos "desmoralizados" que creen que la sociedad tiene que aplaudirle sus cosas. Y si los ve andando con sus padres, dices; pero estos no rompen ni un solo plato, jajajaja, claro que no, la vajilla entera.
Volvemos al punto cero, tolerancia, respeto ... pero a que punto debemos ser tolerantes, respetar y aplaudir a las personas que martillan nuestra paz con sus fantasmas y quieren encerrar en un puño la ciudad? ...


