Lo siento, pero al menos yo soy honesto conmigo mismo y no rompo nunca las reglas imborrables de estrategia para sobrevivir ante las personas groseras aun cuando se que constantemente debo asociarme con diferentes estratos donde el comportamiento es impredecible. Esta semana afronté al extremo el pecado capital de la ira ante el comportamiento de un empleado de seguridad en la empresa para la cual laboro. Al menos yo tengo un lema bien claro y quienes me conocen personalmente saben que NO soy una persona que discrimina a nadie ni tampoco uso el prejuicio para llegar a una conclusión desacertada en alguien. “Yo NO hablo con guachimán” … así como me leen. Guachimán (entiéndase toda persona de seguridad, vigilante, sereno, parqueador, portero y demás personajes que estén en la misma categoría) Ahora me explico: las mayorías de las empresas de nuestro país, tienen buenos asesores económicos, están casi todas a la par con las estrategias de competencia y algunas asociadas con franquicias europeas brindan un servicio excelente, pero el sistema de seguridad y empleados que dan la cara y reciben a las personas, es un total desastre en cuanto a empleomanía. Se que está prohibido pedirle peras al horno y ahí de nuevo reafirmo mi postura de que; nadie puede brindar lo que no tiene. Está comprobado que el 86% de los empleados de seguridad de la mayoría de empresas de este país, son analfabetos y el resto, no ha cursado más de un 5to. Grado en la escuela primaria. Esto no justifica su comportamiento, pero si nos da aval de ciertos indicadores para el buen trato, respeto y servicio al cliente.
Hace aproximadamente un mes, un diplomático que representa a su país en nuestra nación, estaba invitado al set del programa, el mismo, llego a tiempo y se condujo a recepción con un material a usarse en dicha filmación … Ahí estaba el perro rabioso de seguridad pronunciando las palabras que mas detesto en el mundo - “Dígame señor” expresión típica que denota molestia, como cuando tocas la puerta un domingo cualquiera donde un vecino a las 7 de la mañana para pedirle unas cucharaditas de azúcar para tu café . - Buenos Días, dice el caballero. Voy al piso X a una grabación, sería tan amable de facilitarme ayuda con este material o llamar al dpto. de producción para que me asistan? - No, no, no… quite sus cosas de ahí, muévase pronto de la recepción y circule, fue la contesta del “guachimán” con un tono airoso, despectivo y altanero adjunto a la grosería que les acompaña a esta especie. Disculpe señor, pero soy un invitado y estoy solicitando un favor, no estoy molestando. Ya le hablé claro, insistió el seguridad. Tras ver el diplomático su actitud, tomó sus cosas con cierta prisa y en el acto, se produjo una herida en un dedo de su mano … imagínense el escándalo luego que se armó con este embajador que tuvo que humillarse frente a este gorila con un arma al cinto, denotando agresividad y poca empatía. Luego de pedirles disculpas a nuestro invitado, calmar la situación y escuchar su descarga emocional por la impotencia ante el acto bochornoso (cosa que debió dolerle mucho, puesto que hay un protocolo diplomático para personas de su rango y nadie puede violarlo) … No pasó nada, todo trascendió normal, ninguna amonestación para el guachimán …
Ya saben que el lobo cambia sus manchas, pero no sus mañas. Ahí estaba yo recibiendo a primera hora de la mañana una llamada de uno de nuestros suplidores quienes se habían retirado del lugar porque la misma persona le había negado la entrada mas allá de la recepción, cuando escuché sus palabras, me expresaron que no era la primera vez que esta persona se había portado groseramente. El rojo mas intenso se apoderó de mis mejillas cuando entraba a la empresa y el guachimán viene a darme una explicación con filosofía barata como si yo fuera indígena. Esta vez, ante mi rabia extrema matutina, decidí no quedarme callado, saben por qué, porque cuando dejas a estos charlatanes, sinvergüenzas, inescrupulosos y groseros hacer de las suyas, tendrán licencia para seguir tratando mal a todo mundo. – No pensaba igualarme a ti respondiendo a tus explicaciones llenas de mentira y justificaciones, pero en vista de que tenemos prácticamente la misma edad, te puedo decir que eres la persona mas grosera e irrespetuosa que he conocido, el hecho de que tengas un arma de fuego, no te hace estar por encima de nadie que aborde esta empresa, es mas, pienso que eres una vergüenza para una institución con tanta credibilidad … y la misma cantidad de pies que puedas tener como estatura, es la misma cantidad de neuronas que tienes en la cabeza, al menos con las personas que estén relacionadas con el departamento al cual laboro y dirijo, voy a pedirte que no vuelvas a irrespetarlas nunca más, es una lastima que la convicción de tu salvajismo incluya el irrespeto y la carencia de buenos modales donde asumes ser el todo poderoso por nunca salir de tu boca las palabras gracias, buenos días o por favor … por ultimo, pero no menos importante: “Yo no hablo con guachimán, le dije abordando el ascensor, practicando el ejercicio de respiración profunda, ante mi rabia ocasional …





