domingo, 28 de septiembre de 2008

Feed Back - @ - Red !!!


El jueves era yo quien se ponía una máscara con la visita de mi madre tras dos meses sin verle. Mi madre es el tipo de mujer que conoce mucho a través de una mirada o de un tono de voz; creo que casi todas las madres son así con sus hijos (también hay que reconocer que muchas apenas son simplemente mujeres con hijos en la casa y no necesariamente son nanas) … Nos tomamos un par de horas hablando de asuntos familiares y recordando historias que incluían nostalgia y felicidad a la vez. Hoy era yo quien se sentía desnudo ante esa tierna mirada de mi madre que trataba de ver más allá de sus ojos café impresos en mi rostro. Estos días he ido poco a poco poniendo en orden cada pieza de ese rompe – cabeza y encontrado respuesta ante algunas preguntas.

Mientras tomábamos un café, estrenando mis tazas cuadradas de la colección “Bianco” comprendí por qué nunca me ha gustado el color rojo; había tratado de olvidar por muchos años la historia de uno de los accidentes de mi padre; hoy después de 20 años volvía a darme esa sensación de vértigo al recordar su cara ensangrentada frente a todos tras haber colapsado y haberse puesto de “sombrero” uno de sus carros, el carro que más me hacía gracia cuando era chico; ese rojo chino tan nítido, que podías mirarte en él. Creo que la asociación de estos dos casos que hilaban una misma historia, me habían marcado. El rojo me saca a veces un poco de mis casillas, incluso esos labiales rojos “mamacita” que llevan algunas chicas; al final creo que sus labios dejan de tener sensualidad ante mi predisposición o fantasma por el carmesí.

... Terminaba mi quinto sorbo de café, al tiempo que dilucidaba las palabras de mi procreadora cuando se refería a la vida como un carrusel en el que junto a ti abordaban varias personas el mismo artefacto de entretenimiento, el mismo que representaba ocasionalmente la vida girando con rostros que nos acompañaban siempre y otros tan insignificantes que terminabas olvidándolos sin importar que estuvieran contigo durante años; esta rueda giratoria te haría saber al detener sus vueltas incansables, quienes eran tus verdaderos amigos, quienes eran las personas que habían resistido junto a ti ese vaivén con estragos ocasionales.

… Al día siguiente, luego de haber pesado a todos los compañeros de cita de mi madre en el consultorio médico y despedirme de ella, bajando las escaleras, lejos del color rojo, carrusel y recuerdos de infancia, supe que le había ganado una batalla a la vida con mi mascara puesta por 19 horas, la misma que no dejaría ver mi vulnerabilidad frente a alguien que amaba con todo mi corazón, simplemente deseaba verla sonreír y saber que regresando a casa, ella no se llevaría una preocupación en su mente; ahí volví a entender el sacrificio una vez más, echar a un lado el egoísmo pensando en los demás. Sonreí y entendí que en ocasiones, debemos dejar escapar “las situaciones” de nuestro laberinto vulnerable como ese globo que se escapa a conciencia de las manos de un niño que ríe al verlo elevarse en el cielo azul.

7 comentarios:

MATEO dijo...

Hola Valentin.
Nuevamente entro a tu blog ebrio, despues de mucho tiempo. que verguenza. Peor no hay de otra. No se, creo que no necesitas explicarme muchas cosas, supongo que el wisky 18 años de la rumba de hoy solo me hacen intuir cosas. (es raro)...
apuntaria entonces a decir que esa misma mascara la tuve puesta mucho tiempo, por muchos años (aun vivo con mi madre, soy un bebe) Pero finalmente decidi quitarmela con el ser que mas ama sobre la tierra (su madre, mi madre, mi la madre del q lea...) Y aunque la cosa fue dura, descubri algo raro pero maravilloso. El amor de la madre, pss no tiene limites. asi que la mascara no es necesaria.

Hoy soy feliz, no engaño a la unica persona en la fas de la tierra que jamas haria algo por dañarme. MI madre.

Suena terrible. Pero a veces es necesario demostrarle a esa persna lo que uno es y no que se valla al atumba convencida que que uno es, lo que jamas fue.

Hip... no mas trago
abrazos
yo

Valentín dijo...

jajajajajaja! Mateo, puedes entrar a mi blog como gustes, si crees que no es así, deberias leer la etiqueta que dice "Prohibido prohibir" aqui no se prohibe nada, jajajajajaja! ...
Te digo, yo no vivo con mi madre, a ella no tengo que mentirle con nada, cuando amas a alguien de verdad, eres transparente hasta lo ultimo; la mascara solo era para no dejar ver cuan triste me había sentido estos días; para mí esta estrategia, es un gesto de amor, mi madre se preocupa por todo exageradamente, jajajaja, casi todas las buenas madres lo hacen, cierto?
Salud! ..otro trago?
jajajajajajaja!

PAOLA dijo...

Val: las emociones toman el color de la lágrima o la sorisa que las hospedan. Mutan, se transforman, como arcilla húmeda entre los dedos, como se derraman tus palabras en mis ojos, y me emocionan.Es increíble la murala que levanta la mente para protegerse de algunos recuerdos, sin embargo querido amigo, te paso una treta que llevo a cabo fecuentemente, la de SOLTAR, ya que es la mejor manera de dejar espacio para permitir que nuevas brisas solplen en tu corazón.-
Las madres mantienen esa sabiduría de saber mirándonos el alma.
la batalla a esos recuerdos la ganaste cuando desde el 1º momento elegiste definir lo que te sucedía y ver qué hacías con eso que te pasaba. Para mí eres un ganador de la vida, aún sin conocerte, y a tu madre................transmítele mis felicitaciones por haber traido al mundo a esta persona especial que hoy tengo el honor de contar entre mis más cercanos.Un abrazo

MATEO dijo...

NO!!!

Valentín dijo...

Paola, mil gracias por tus palabras, por tu comentario, de verdad me halagas, me haces sentir especial y por supuesto que son bienvenidas tus felicitaciones. Un fuerte abrazo!
Feliz día!!!

Massy dijo...

Madre solo hay una, y yo se Valen que ella aunque tuvieras tu mascara se olio tu tristeza por mas que la quisieras esconder....

ellas nos leen las miradas y de la manera en que hablamos....

Pero si se algo...son pocos los hijos que callan asi las tristezas por no verlas a ellas llorar...te ganas un premio por eso..en mi caso hubiera descorchado el vino de la tristeza y le doy a tomar de ella....me desahogo siempre buscando unas palabras de aliento..que aunque no sean tan ilustradas ellas las tienen ahi...debajo de la manga para cada situacion....


en verdad madre es una sola...

te dejo un besote amiguito llindo!!
cuidate!!

Valentín dijo...

massy, tienes razón, es cierto todo esto que dices, me encanta leer tus coments en mi espacio, aprendo mucho, reflexiono, de eso se trata la vida, darle uso al pequeño porciento de neuronas que nos hacen alusion a la conciencia y expresión de sentimientos, de eso tu sabes muchoooo.!
Cariño para ti!
Muackkkk!