domingo, 26 de octubre de 2008

Desde Lejos ... !!!

De nuevo tenía “asiento en primera fila” … esta vez no tan cerca. Desde el palco de un complejo del “Gran destino del Caribe” estuve presenciando todo el escenario con la llegada del primer invitado; todos de blanco mientras el sol comenzaba mágicamente su enamoramiento con el caribeño mar. 5:15 de la tarde y apareció la novia radiante; a pocos metros los “pajecitos” correteaban como duendecillos en el paraíso. Me quedé observando la placidez de cada uno de los presentes y el jubilo que expresaban cuando arribaron al “tímido” altar los novios para sellar el “pacto mortal”, esporádicamente incomprendido y absurdo “ hasta que la muerte los separe”. Desde lejos, algunos turistas miraban la escena, en los balcones contiguos al edificio de recreaciones, muchos escenificaban a Romeo y alguna Julieta en traje de baño también presenciaba el solemne acto de 50 invitados. En lo que el sacerdote alargaba su “paradójica letanía de siglos”, pensé en todo el proceso que incluye una relación a partir de esa frase corta de dos palabras: “Si, Acepto” … pero aceptar que? Amar verdaderamente con el corazón o proponerse destruir la vida a corto y lento plazo de quien comparte literalmente todo a nuestro lado? Es cierto que una relación es cuestión de dos, pero es equitativo ese amor profesado o el equilibrio y la permanencia de este romance eterno, se logra con el entendimiento o con aceptar a cada quien como es? …

Si creer es el principio de todo, es probable que el 83% de las relaciones conyugales ignoren las reglas básicas del entendimiento matrimonial, el mismo que incluye dejar a un lado parte de nuestro sistema egoísta para remar juntos en la relación. Qué pasa con el 17% restante? Acaso son los que afrontan las situaciones que se avecinan diariamente en el hogar, en la familia? O este porcentaje es el que traiciona sus sueños, soporta la humillación y se sacrifica para no recurrir de nuevo a himeneo? … Presté atención a la “Dama Solitaria” que hacía honor a su calificativo, alejándose de los invitados para poner en primer plano su timbrar telefónico, la escena seguía su curso mientras el sol doraba todo en el entorno como "El Toque del Rey Midas". Un mozo hacía caso omiso a la celebración, prestando más atención a la copa que requería un señor casi sexagenario. En medio del protocolo informal y silencioso de esta boda en la playa a la que si hubiera sido invitado formalmente de seguro estaría descalzo acariciando la blanca arena con los dedos de mis pies.
A pocos metros habían dos personajes “divorciados” que a mi entender serían una pareja perfecta “La Dama Solitaria y el mozo” … Quizás se pregunten por qué? … A veces, es necesario encontrar el complemento de nuestras actitudes y comportamiento para “encajar” armoniosamente en una relación.

Volví hacer un paneo con mi vista de izquierda a derecha disfrutando del encantador paisaje, escuchando imaginariamente la canción "Adiemus". Las palmeras erguían sus hojas. El sacramento llegaba a su final; mi lente indiscreto y yo nos acercábamos un poco a cada detalle, a cada situación; donde se presume que se han despejado todas las fórmulas correspondientes para encontrar la persona ideal antes de llegar a ser protagonista de uno de los días más importantes en cada persona “El Matrimonio” … pero, acertamos a encontrar la persona ideada? O nos basamos siempre en patrones externos completamente? Quienes conjugan sentimientos y apariencia, por lo general tardan mucho tiempo en encontrar ese “ideal” forjado o invocado al creador. Cómo sabemos que lo hemos encontrado o no? … Es un retrato hablado que vamos construyendo en miradas y fronteras o cuesta mucho tomar clases con Sherlock Holmes? A que le tememos? Los grandes triunfos del mundo y de personajes legendarios a los que en ocasiones “presumimos” ser, han arriesgado todo por seguir sus metas, mi ego pasajero es producto de ser arriesgado, de amar los retos y enfrentarlos, quizás porque muchas cosas nunca las he tenido en “bandeja de plata”.

Finalmente los novios sellaban su incierta permanencia con ese beso apasionado y lágrimas de algunos presentes. El ramo de gladiolos acariciaba la espalda del esposo jubiloso que apartaba lentamente sus labios para concentrarse en abrazar a su esposa; los invitados aplaudieron y dejaron exclamar algunos gritos de algarabía. Entoné la estrofa célebre del “Ave María” … mientras, me esfumaba en el mar de fantasías presentes y sueños que alguna vez me harían convertirme en incrédulo total o ser "actor" del reciente y excelente despliegue de argumentos de “Walter Riso”.

4 comentarios:

Mariángel dijo...

Hay de todo un poco.. muchos se casaran por conveniencia... otros porque creen estar completamente seguros que seran la persona que amaran para toda la vida..... otros se casaran pensando que se quieren, pero a la fnal se quieren destruir.. jajajajjajaj es de todo un poco.....

Un Abrazo Valen!!!!!

Gigi German dijo...

Ay vida, el matrimonio es tan complejo, mirame a mi, me case con un "para siempre en la cabeza" que se tradujo a 3 años... Pero si de algo he quedado ciertamente segura, es que el amor es decisión, un matrimonio, como una especie de compañia, si se descuida se detruye, quiebra.

El nuestro, de hastio, quebró...

Te dejo un besote, mil bendiciones bonito.

Diana Castán dijo...

Querido Valentín...Debo confesar que me encantó hasta ganas de dejar mi libertad me dieron :P...jeje

Pues el paso más gigantesco de tú vida, bueno al menos uno de los más grandes...encontrar a tu persona ideal debe ser algo muy dificil pero muy especial cuando por fin esta a tu lado...

Por miestras seguiremos con la bella historia de estos tortolos que unieron sus vidas, esperando que sea para siempre...:)...

Un placer leerte siempre querido, ya hasta en mis links directos te atrape...

Besos, cuidate y sobre todo mucha luz en tu vida!!!!....

Dulciblue dijo...

Me encanto!

Ya lo habia leido, solo que no habia comentado nada.

Es dificil encontrar una persona especial con la cual compartir nuestra vida. Creo que la union matrimonial es la consumacion del amor mas alla de la eternidad...


Un beso