Hace dos semanas, justo cuando procedía a encontrarme con mi estimada amiga Esther a nuestra cita previa pautada en compañía de su novio, se complicó mi día con la agenda abarrotada de trabajo en exteriores. - "Estoy ahí en 20 minutos" - procedí a decirle en la segunda llamada que ella hacía a mi celular para recordarme su paso por la ciudad y nuestro encuentro donde tomaríamos algo ese lunes y nos reiríamos de las cotidianidades del momento. 19 minutos más tarde, estaba subiendo la escalera eléctrica divisándolos a ambos con la sonrisa franca, plena de felicidad. Mientras me dirigía al lugar pautado por ellos, me pregunté por que “Sebelen Bouling Center”? Acaso ambos juegan bolos? Desconocía un poco los gustos similares de ambos, hasta que estando en pleno desarrollo del juego haciendo la primera chuza de la noche, y riendo minutos antes seleccionando los zapatos ideales sin que aparentaramos ser payasos de circo, supe sin duda alguna que ambos habían decidido el lugar para hacerme sentir cómodo y halagarme. Recordé entonces que era yo el fanático del boliche. No recuerdo haberle comentado con certeza esta pasión y sin embargo me hicieron pasar la mejor velada de un lunes en que olvidé el tedioso trabajo del día más azaroso de la semana. De regreso a mi casa, ambos pusieron en la radio, un cd conteniendo las canciones favoritas de mis artistas, sin demostrar el asombro, esparcí una gran sonrisa mirando disimuladamente por el cristal del carro la ciudad dormitar casi dando paso a la media noche.
A todos nos gusta sentirnos bien tratados, sentir que nuestros anfitriones buscan la manera apropiada para que estemos cómodos. Yo, cuando tengo visita en casa, me gusta conocer sus gustos para procurar dentro de mis posibilidades, acertar. El trato individualizado funciona, pues en muchas ocasiones intuimos que a todos nos gustan las mismas cosas cuando en verdad no es así. Por qué creen que están de moda los hoteles boutique? O las líneas aéreas que procuran saber tu tipo de comida? O acaso creen es por demás que los cruceros procuran saber a que tipo de comida o bebida eres alérgico? Seguramente te gustará regalar el obsequio perfecto en el cumpleaños de tus amigos, cierto? Que levante la mano quien le gusta que le traten mal. Mientras más conocemos una persona, mejor es la convivencia. Ocasionalmente insistimos en ver ciertas personas como conflictivas, alardosas, difíciles de tratar o complacer sus gustos cuando en verdad son más sencillas de lo que pueden aparentar. La adaptación a circunstancias aquí si entra en escena porque el acoplamiento de la especie humana, requiere sencillez. Todos tenemos gustos y preferencias diferentes; pero esas diferencias nos hacen muchas veces especiales. Mis mejores amigos son amantes al café igual que yo, lo mismo que mis hermanos, pero igual hay otros que estimo deliberadamente sin gustarle esta negra y deliciosa bebida… debo tratarlos diferente por esto? Seguramente habrán otros tragos que podamos compartir y así sucesivamente con otras cosas en las que debes respetar su punto de vista.
No se trata de hacer un cuestionario con preguntas frívolas enumeradas con los gustos y disgustos de alguien, se trata de usar el sentido común ante una competencia inconciente que los humanos utilizamos para marcar nuestro propio sello. Los pequeños detalles marcan la pauta entre personas especiales y encantadoras, las mismas son difíciles de olvidar y se quedan siempre con nosotros, en nuestro corazón. Si en el amor y en la guerra todo se vale, es propicio usar las estrategias de conquista que consideramos oportunas? Los humanos, como he mencionado miles de veces, respondemos a estímulos favorables, nos sentimos a gusto frente a personas que muestran receptividad a nuestra personalidad sin querer cambiar nada de nosotros. No es que sacamos de nuestra vida a ciertas personas, al final te das cuenta que ellos mismos se han alejado del sendero de tus pasos, de tus metas, de tus intereses porque con su dejadez, inconstancia y complicaciones, se han mezclado con el montón de gente frívola que no sabe, desconoce o se resiste mantener el brillo resplandeciente de su encantadora personalidad …
A todos nos gusta sentirnos bien tratados, sentir que nuestros anfitriones buscan la manera apropiada para que estemos cómodos. Yo, cuando tengo visita en casa, me gusta conocer sus gustos para procurar dentro de mis posibilidades, acertar. El trato individualizado funciona, pues en muchas ocasiones intuimos que a todos nos gustan las mismas cosas cuando en verdad no es así. Por qué creen que están de moda los hoteles boutique? O las líneas aéreas que procuran saber tu tipo de comida? O acaso creen es por demás que los cruceros procuran saber a que tipo de comida o bebida eres alérgico? Seguramente te gustará regalar el obsequio perfecto en el cumpleaños de tus amigos, cierto? Que levante la mano quien le gusta que le traten mal. Mientras más conocemos una persona, mejor es la convivencia. Ocasionalmente insistimos en ver ciertas personas como conflictivas, alardosas, difíciles de tratar o complacer sus gustos cuando en verdad son más sencillas de lo que pueden aparentar. La adaptación a circunstancias aquí si entra en escena porque el acoplamiento de la especie humana, requiere sencillez. Todos tenemos gustos y preferencias diferentes; pero esas diferencias nos hacen muchas veces especiales. Mis mejores amigos son amantes al café igual que yo, lo mismo que mis hermanos, pero igual hay otros que estimo deliberadamente sin gustarle esta negra y deliciosa bebida… debo tratarlos diferente por esto? Seguramente habrán otros tragos que podamos compartir y así sucesivamente con otras cosas en las que debes respetar su punto de vista.
No se trata de hacer un cuestionario con preguntas frívolas enumeradas con los gustos y disgustos de alguien, se trata de usar el sentido común ante una competencia inconciente que los humanos utilizamos para marcar nuestro propio sello. Los pequeños detalles marcan la pauta entre personas especiales y encantadoras, las mismas son difíciles de olvidar y se quedan siempre con nosotros, en nuestro corazón. Si en el amor y en la guerra todo se vale, es propicio usar las estrategias de conquista que consideramos oportunas? Los humanos, como he mencionado miles de veces, respondemos a estímulos favorables, nos sentimos a gusto frente a personas que muestran receptividad a nuestra personalidad sin querer cambiar nada de nosotros. No es que sacamos de nuestra vida a ciertas personas, al final te das cuenta que ellos mismos se han alejado del sendero de tus pasos, de tus metas, de tus intereses porque con su dejadez, inconstancia y complicaciones, se han mezclado con el montón de gente frívola que no sabe, desconoce o se resiste mantener el brillo resplandeciente de su encantadora personalidad …



