De nuevo volvimos a tener la mira en los ojos del mundo con el apresamiento de un individuo de “supuesta nacionalidad o descendencia dominicana” a quien se le atribuyen cargos por terrorismo quien podría enfrentar cadena perpetua o la muerte. Odio la alcahuetería denigrante que como dominicanos tenemos, buscando siempre “supuestas raíces” con personalidades, artistas, deportistas o estrellas que reniegan de sus raíces o tienen otra nacionalidad, pero forzadamente se insiste en tener en el repertorio de ciudadanos con buena biografía y fama a estos donde probablemente sólo vengan como un turista cualquiera a disfrutar a esta isla caribeña.
Todos culpan a la sociedad, al sistema gubernamental, la policía, la falta de empleo, al alto costo de la vida o hasta el calentamiento global por la ola de violencia, asaltos, capos, políticos y militares corruptos, violadores, asesinos en serie y otros tantos villanos que se confunden entre la gente cometiendo cada vez más osadías increíbles. Yo no culpo a ninguna de estas especies, voy justo al centro donde converge todo el problema, la teoría explicita que sostengo sin refutación alguna: “LOS DELINCUENTES SE HACEN EN CASA” así como me lee. Cada padre es responsable con su formación del adulto que envía a la sociedad. Cada padre de un hijo malvado, es tan malvado como este. La disfuncionalidad de las familias, la poca o ninguna responsabilidad y la negociación de los valores han creado una gran oleada de delincuentes a domicilio, delincuentes con trajes y corbata, delincuentes que se infiltran en todas partes volviendo un caos nuestro entorno. Los buenos valores son innegociables (al menos eso me enseñaron mis padres) … pienso que, cuando un niño ejerce ciertos grados de violencia y no son corregidos o puestos bajo un sistema disciplinario, éste niño, será en el futuro una persona violenta por naturaleza, será el hombre que al casarse propiciará una paliza a su esposa y maltratará a sus hijos, probablemente venga de un seno familiar donde pensó que este comportamiento era normal. Lo mismo es aplicado con otros comportamientos deshonestos que los adolescentes y jóvenes comenten, propiciando un efecto dominó ejerciendo cierta “relatividad” entre lo bueno y lo malo.
Es increíble ver como miles de padres son tan irresponsables que sus hijos, siendo menores de edad, andan de madrugada en las calles embriagados, bajo efectos de drogas y haciendo fechorías. Pero esto no es todo, peor aún; muchos son asesinos con tanta profesionalidad, que superan a “Jack El Destripador” como la reciente banda de delincuentes juveniles que atrapó hace algunas semanas la policía, quienes confesaron que mataban por placer y luego hacían el amor frente a los cadáveres. El autor intelectual de este grupo de asesinos apenas tenía 21 años, los demás eran menores, incluyendo jovencitas. Estamos mal, el sistema está mal. Nuestro sistema de vida no permite que el 60% de nuestra población tenga más de 1 hijo y es todo lo contrario. Nuestra cultura mono hace que copiemos el sistema de otras naciones y no somos capaces de imitar lo bueno. En USA y Europa hay delincuentes, ladrones, asesinos, etc. pero el padre o madre que no sea capaz de criar bien a sus hijos o asumir el control de los mismos, es despojado de su vástago sin apelación. Miles estamos ya cansados de ver como a diario nuestros periódicos son salpicados con la sangre de titulares que brotan de los inocentes que perecen en manos de tantos delincuentes, pero lo más penoso de esto, es que a cientos de padres le importa un pepino donde van sus hijos, que hacen, quienes son sus amigos … por desgracia, estos, suelen parecer los mejores padres! Que vergüenza!!!







