Palabras decrépitas sin sentido bajo el candente sol que retienen déja vú. Olas ensordecidas que se descarrilan bajo el puente de miradas morbosas, inquietantes, con prisa como los pasos de cada amanecer sin tregua, sin abrazos a media mañana.
La ciudad ensordece, los pasos van, las miradas confunden y el destino viste con crueldad los días que tras ciertas dosis de cafeína, mueren sin razón.Afuera, todo es verde con una esperanza ineludible … no debería ser azul?
Acaso los colores importan?
Quien mira al firmamento cuando el futuro está en el infinito?
Un silencio con ruido ignorado huye por las paredes de un asfalto gris y en los confines de Morfeo los sueños a su antojo arrojan pistas como un anagrama. Las luces pierden su color y los hilos de la cordura ensanchan sus límites en un tálamo de caricias compartidas.
Los miedos se han ido y tras la oscuridad el sol ha vuelto a brillar luego de ese instante donde el reloj jugaba a detener el tiempo.
Relatividad, excusas y pretextos roban la ilusión de un ideal a media escalera con largos atardeceres, con los pies sobre la arena de una playa inmensa donde el azul se pierde con el infinito firmamento; justo en ese mágico instante te das cuenta que resurgiste de las cenizas como el ave fénix y que las sonrisas postreras se quedarán por largo tiempo …




