Justo cuando creíamos saberlo todo y sentar en el trono majestuoso de la psicología a la inteligencia emocional, nos estamos percatando de que la misma no ejerce un ápice alguno sobre individuos que manejan su vida y emociones por medio del sexo. Me estoy refiriendo a la inteligencia sexual. La semana pasada leí en el blog de mi estimado Cyd un artículo relacionado donde arrojaba datos extras a este tema que he venido leyendo escasamente en algunos medios escritos y electrónicos. Para nadie es un asombro de cuan catastrófica es la vida de muchas personas que rigen sus emociones a través del sexo, haciendo un caos su vida y de quienes están en su entorno cuando el desenvolvimiento del mismo no satisface la plenitud o demandas desnivelando sus neuronas.
“La Inteligencia Sexual yace en tres columnas fundamentales. El primer componente del talento amoroso consiste en adquirir los conocimientos precisos para adentrarse en la relación de pareja. Quienes son sexualmente inteligentes poseen información precisa acerca de la sexualidad humana, por la que se guían en sus decisiones y en su conducta sexual. Sólo a través de una adecuada educación sexual, es posible detectar y combatir algunos mitos y tabúes eróticos que están arraigados en la sociedad y que interiorizamos a través de la cultura popular, la religión y la familia.” Es por eso que, los individuos con tabues sexuales y temores arraigados con relación al sexo y comportamiento temeroso en el desarrollo del mismo acto o las relaciones, son propensos a tener secuelas marcadas y menos plenitud en la intimidad. El tercer y último pilar de la inteligencia erótica tiene que ver con la conexión con los demás.
“La Inteligencia Sexual yace en tres columnas fundamentales. El primer componente del talento amoroso consiste en adquirir los conocimientos precisos para adentrarse en la relación de pareja. Quienes son sexualmente inteligentes poseen información precisa acerca de la sexualidad humana, por la que se guían en sus decisiones y en su conducta sexual. Sólo a través de una adecuada educación sexual, es posible detectar y combatir algunos mitos y tabúes eróticos que están arraigados en la sociedad y que interiorizamos a través de la cultura popular, la religión y la familia.” Es por eso que, los individuos con tabues sexuales y temores arraigados con relación al sexo y comportamiento temeroso en el desarrollo del mismo acto o las relaciones, son propensos a tener secuelas marcadas y menos plenitud en la intimidad. El tercer y último pilar de la inteligencia erótica tiene que ver con la conexión con los demás.
El sexo es cosa de dos, mantener una vida sexual enriquecedora implica a otras personas. Para adquirir una buena habilidad y dominio de la sexualidad, tanto en lo que se refiere a la relación de pareja como consigo mismo, hay que ser expresivo. De ahí que, quienes disfrutan una mejor vida sexual, suelen ser más espontáneos, alegres, extrovertidos… Será esto cierto? Se puede medir la capacidad intelectual de alguien por el desarrollo sexual que presente? Qué tan inteligente puede considerarse una persona si es un desastre en el sexo o tiene lagunas mentales llenas de tabues?
El sexo juega un papel importante dentro de una relación sin importar el grado que represente en un círculo encerrado en el repertorio inmenso del placer. La inteligencia sexual nada tiene que ver con la belleza física que pueda presentar una persona o por el sex appeal desbordante; más bien se trata de la satisfacción plena de un individuo dentro del sexo. Pero, tienen la razón en todo lo expuesto los psicólogos Sheree Conrad y Michael Milburn? Probablemente los países con índices de tabues y predisposición ante los patrones libres del sexo, presenten un alto grado de torpeza sexual. Los padres hablan cada día menos con sus hijos de temas sexuales y cuando muchos de sus hijos comienzan a documentarse en diferentes temas, se encuentran a veces con información errónea marcando una pauta en estos; la sexualidad es algo inherente en cada ser humano; pero dentro del conglomerado social que divide la estructura en masa de los hombres crea con polémicas y morbo un agujero en el que muchos caen por desconocer claramente las respuestas a miles de preguntas a cerca del sexo y la sexualidad. En realidad no hay un manual escrito para el sexo (porque los humanos no somos electrodomésticos ni respondemos todos a los mismos estímulos)
La decadencia del siglo, la torpeza de muchos adultos, la notoriedad de padres irresponsables y el sistema anárquico de moralistas cada día complican la existencia de millones de personas en el mundo; he aquí cuando entiendo que a todos nos asiste el derecho de conocer sin manto alguno todo lo necesario para el desarrollo pleno de nuestras emociones. En efecto, medios de comunicación, familia y religión son tres potentes instituciones dedicadas a crear falsos mitos sobre el sexo que aparecen tremendamente arraigados en nuestra sociedad. Por eso yo, corroboro la idea de que, “El cerebro es el órgano sexual más importante”.





