Bookmark and Share
Mostrando entradas con la etiqueta al desnudo.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta al desnudo.. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de octubre de 2009

Complejidad Humana de la Costumbre ...

8 comentarios

Ayer en la mañana, mientras me vestía para correr en el parque mirador, escuché a mi vecina llorar y lamentarse desconsoladamente; no era para menos, hace apenas una semana que su esposo, su compañero de toda una vida, falleció. El mes pasado su matrimonio arribó el aniversario de plata, 50 años compartiendo juntos algo más que una vida, una entrega en la que sentimientos, conflictos, puntos de vista diferentes, carácter y cotidianidades se fundían en un elemento convergente formado por el eslabón perdido de quienes desconocen el verdadero significado de la convivencia, compenetración y equilibrio dentro de la relación por medio de la constancia interrumpida, la sinceridad y el destierro del egoísmo formando el cimiento que nos aturde, nos hace colapsar y hace de nuestras vidas un caos cuando es arrebatado de nuestro lado, estoy refiriéndome a la "Complejidad Humana" de la “Costumbre”.
Los seres humanos respondemos positivamente a los estímulos agradables, a sentir que somos amados, queridos, valorados y que le importamos a “alguien”… Difícilmente nos rehusemos aceptar un buen trato, una distinción o un gesto afectuoso sincero hacia nosotros. Durante todo el trayecto, mientras trotaba, sentí un poco de añoranza por la distinción que durante la adolescencia solía tener por parte de mi familia y aunque ese vínculo no se haya perdido, valoras y extrañas algunas cosas cuando ya no están contigo, cuando no las tienes y sabes que debes echar a volar tus ideales sin a veces tener alas. Muchos sustentan que la costumbre es más fuerte que el amor; pero dentro de ese sentimiento inexplicable podríamos afirmar que la costumbre es la zapata de esa ingeniería sencilla que muchos insisten complicar; es la columna vertebral que ratifica un sentimiento consolidado… Pero, que pasa cuando la costumbre rompe un lazo muy arraigado? Qué pasa cuando la frecuencia con que nos administran esa costumbre es aplicada con un cuentagotas mezquinamente? Nos convertimos en mendigos? Buscamos la manera alterna de seguir disfrutando de la comodidad a la que hemos estado acostumbrados? Despertamos de la placidez de nuestro nirvana para darnos cuenta de la desnudez que embarga nuestras razones y comenzar desde cero nuevamente?

En una relación de cualquier índole se establecen vínculos y dentro de los mismos, hacemos empatía y se cultiva la confianza sin importar a veces el tiempo de esta. No sabemos como nos asimilan las personas en nuestro alrededor; nos acostumbramos a una llamada telefónica, a un simple “Que tal”, un abrazo, saber como estuvo tu jornada laboral, como te fue de viaje, tu salud, etc.… Si bien es cierto que nuestra especie posee una capacidad vertiginosa de adaptación circunstancial, es bueno y válido aclarar que se necesita un tiempo prudente para independizarnos de ese lazo que ataba esa relación. Una ruptura sentimental, un adiós o la muerte de un ser querido, son situaciones difíciles de olvidar. En el primer caso, el tiempo, las ganas y fuerza de voluntad extrema nos ayudan a salir del circulo vicioso al cual nos rehusamos olvidar; el segundo, si esta despedida es simplemente un “hasta luego”; la esperanza es el consuelo oportuno de resistencia. En el caso de la muerte, nos queda únicamente asimilar y comprender a disgusto cuan asegurada está la misma en cada persona, es ineludible, ocasionalmente cruel; es el sello que permanecerá contigo en el archivo de sonrisas y recuerdos gratos de esa persona.

En 50 años de convivencia las mascaras han desaparecido y los puntos medios han convergido en el centro de la circunferencia matrimonial donde cada quien ha moldeado su carácter para formar un solo núcleo; cabe resaltar que las parejas que alcanzan o han alcanzado esta posición pertenecen al siglo pasado donde nuestros ancestros tenían en muchos casos, la potestad de encarar un matrimonio con póliza “hasta que la muerte los separe”. La costumbre es como tu prenda preferida, necesitas tenerla cerca, contigo y aunque no la uses, entras en pánico si se extravía. Aunque al final, sin hacer responsables a ciertas personas que juegan con las emociones de los demás, muy por encima de tener piel, respirar o acomodarnos a la placidez de las buenas acciones, palabras y muestra de cariño, buscamos miles de alternativas para subsistir … Regresé de correr 45 minutos mas tarde y escuché un silencio inusual, mi vecina no lloraba, probablemente rodearía su día perenne sin la presencia de su esposo en los rincones de la casa; probablemente postergaría sus lágrimas y lamentos para después o silenciaría su dolor encerrando este sentimiento en el recuerdo profundo de su alma donde está prohibido olvidar …


martes, 4 de agosto de 2009

Batallando contra un fantasma

5 comentarios


Ahí estaba mi amiga “AT” convirtiéndose en estatua de cera, en escultura de hielo en pleno invierno, en réplica fiel de monalisa al encontrarse en el momento menos oportuno con su ex novio. Me contaba el encuentro inusual en que perdió la noción del tiempo, las palabras, emociones o respuesta a un simple saludo se derrocharon en el caos de un estado transitorio, un estado donde sus neuronas se negaron danzar la coreografía a los mandatos enviado a cada órgano sensitivo de su ser como respuesta al desamor, o al propósito de olvidarlo todo definitivamente. Miraba la expresión de sus cejas como olas en alta mar ante el zigzag de una frágil embarcación. Pero… Nos gana el deseo de quedarnos atrapados en un circulo vicioso de recuerdos tormentosos? Este proceso de negación, es sinónimo de que aún amamos esa persona o sus cosas las tenemos a cuesta con nosotros? Qué tiempo se necesita para olvidar, o al menos para estar preparados y comenzar de nuevo otra relación? La lógica le gana a la razón cuando cerramos las puertas al entendimiento?

Cada ser humano responde de una manera individualizada ante los conflictos o relaciones sentimentales dependiendo la magnitud, el tiempo, la persona y la compenetración que haya tenido con su anterior relación. Los pequeños detalles son dueños del mundo, nos enamoran, hacen la vida compleja y en su defecto, terminan poniendo cuesta abajo los hilos en que cuelgan cada una de tus emociones, volviéndote frágil ante una ruptura sentimental. Quién escribió las reglas de garantía? Las cláusulas de convivencia y relaciones, incluyen prescripciones sin olvido? Un recuerdo constante luego de un rompimiento de pareja, se convierte en un fantasma que nos visita antojadizamente? Ese fantasma llega justo cuando menos te lo imaginas, hace cimientos en tu vida poniendo una barrera que te impide pasar las fronteras del entendimiento, las fuerzas o ganas de restablecer amorosamente tu vida y en el peor de los casos, hacerte sumergir en un mar de tristeza. Pero, cuál es la manera correcta de batallar con ese fantasma? Volví a mirar de nuevo el rostro de “AT” mientras daba la espalda con un aire de indiferencia, todas las afirmaciones ante su manera de actuar o pensar con tal de no regresar a los recuerdos con su ex, cayeron al piso en sólo segundos, los mismos que invadieron su espina dorsal de un frío voraz de pies a cabeza impidiéndole poner en marcha sus planes indiferentes, o ser radical como lo había hecho al romper todos los recuerdos físicos plasmados con tinta, aroma y la incrustación de las huellas digitales de caricias moribundas en su cuerpo que aún recordaba.

Un fantasma no es la silueta etérea que se diluye en los alrededores de tu closet, atraviesa las paredes o llega justo en las noches, pero si es el tormentoso recuerdo que abraza tus miedos, oprime tus pensamientos y están presente como un maleficio en el recoveco plácido cotidiano cada vez que intentas optimistamente rehacer tu vida, conocer otra persona o decir adiós a la maleta eterna de recuerdos que tenemos con nosotros. Un día simplemente nos levantamos, decidimos abrir el baúl de los recuerdos y nos damos cuenta que únicamente contiene los residuos polvorientos de alguien a quien hemos desperdiciado neuronas y emociones, privándonos de ser felices al lado de alguien que pueda amar con el mismo grado o mayor ante las expectativas fantasmagóricas de nuestra terquedad. Si no decides darte la oportunidad de volver a comenzar de cero, sin comparaciones, sin patrones de medidas cuando estás en el proceso de compartir cotidianidades, estarás en cifras rojas, alimentando el monstruo que en tu mente te impide ser feliz. Qué pasa cuando la amargura le gana al optimismo? Acaso no existen personas que rompen los patrones, demostrándote con acciones extraordinarias y detalles, que pueden devolverte la confianza y las ganas de volver amar nuevamente?

Justo cuando experimentas una situación similar a la de “AT”, o tus paradigmas han sido destruidos con un axioma ineludible o tienes que ponerte literalmente en los zapatos de alguien, comprendes que los fantasmas existen, existirán y son del tamaño en que desees, ese espectro comienza a desaparecer justo el día que insistes atraparlo con mayor fuerza, como cuando sostienes con firmeza un puño de arena en tus manos, comenzando a escaparse la misma por las rendijas de tus dedos e involuntariamente te quedas sin remordimientos, sin secuelas, sin temores y das la bienvenida a la esperanza, sepultando cruelmente con los residuos de esa migaja de arena, tu fantasma al desierto insólito de tus recuerdos, donde ya nunca más podrá atormentarte.

martes, 21 de julio de 2009

"Filosofía Barata" ...

7 comentarios


Hoy, por vez primera en la vida, terminé odiando mi sentido de diplomacia… esta vez no era simple hipocresía. Ocasionalmente huimos de un pasado al que JAMAS deseamos volver encontrar cara a cara. Ahí estaba yo, recibiendo “la estrella que engalanaría el set de grabación” esperando la inquietante señal: “luces, cámara, acción” sin tiempo de agobiarme rascando mi barbilla o caminando de prisa entre el estudio y el control master donde nunca 54 minutos me parecieron tan eternos. Nos da apuros encontrarnos con una ex pareja cuando las causas de separación no fueron las más loables en ese momento? Hasta que punto podemos ser indiferente para no denotar un sentimiento mayor en el que parecemos “resentidos” o habernos traumatizado un poco la separación amorosa?

Cuando ha existido un vínculo entre dos personas en una relación afectuosa donde terminamos conociendo los fantasmas, temores, ansiedades y virtudes con quien hemos compartido algo más que sexo, cotidianidades y contradicciones, no se necesita fingir, las palabras sobran y difícilmente nos importe una “pizca” de su vida actual. Todas las relaciones no terminan de la misma magnitud y llega un punto en que las cosas comunes de compenetración van divorciándose cada día, como los rieles de un tren chirreando al descarrilarse. Aquí hace acto de presencia la transparencia, momento en que el verdadero yo sale del cuarto en que lo hemos escondido para simular ser agradables y ganar puntos a favor con estrategias mentirosas o capricho desenfrenado. Cuando el sentido de competencia entra en juego en una relación amorosa y el ego sobresale del espejo que oculta nuestra vanidad repentina, los caminos comienzan a separarse y descubres que las cosas aparentemente “agradables” y sorprendentes eran poses disfrazadas como artimañas de conquista.

Hoy sentí que ponía literalmente en "zapatos ajenos" las razones refutadas anteriormente, creyendo tener las palabras correctas ante la actuación de un encuentro similar de otra persona con su ex pareja. JA! Filosofía barata me dije mientras dejaba escapar una simple carcajada al final de la jornada. Cuántas veces no hemos presumiendo saberlo todo? La filosofía barata arropa a los presumidos o a quienes hacen un juicio errado de alguien sin llegar al fondo del asunto. (Corrijo: hay que ser muy mediocre o poco sensato para externar los desaciertos calumniosos hacia alguien sin estar al tanto de sus razones ... y el sentido común que?) … Vi alejar su cuerpo translucido detrás de un cristal … No era la última vez que cruzaríamos miradas y compartiríamos escenarios laborales con un saludo frío entre ambos, sin indiferencia o al menos yo tener el fastidio de soportar el ego terrible de sus pisadas escandalosas que jugaban martillar mi paz…

Blogs Dominicanos