Otra promesa de amor que caía al piso, que rompía las pocas ganas de creer en el matrimonio en mí. Ahí estaba yo, con asiento en primera fila con mi chacabana crema probablemente haciendo juego con la quinta planta del pastel de bodas en el casamiento de mi amigo “JR”. Volví a sentir un poco de vértigo ante la falsedad de invitados con exceso de chanel y presunción corrompida. Volví a recordar cada instante al escuchar su desanimada voz por teléfono luego de unos meses sin tener contacto con el, ignoraba su situación sentimental preguntándole con mucho entusiasmo por su esposa, la mujer que había jurado amar "hasta que la muerte los separe", la misma que en tan sólo 8 meses de noviazgo llevó al altar vestida de blanco con flores importadas de Ecuador, la misma que tres años después comparecía frente a otro juez para deshacer la firma. Un nudo en la garganta invadió mis palabras, como si la misma expresión hubiera ido a parar al portal cruel de la pasión apresurada de dos amantes insensatos. Si sólo el 17% de los matrimonios que arriban al altar tienen garantía de permanencia, cuales son esas reglas no escritas que si funcionan? Una firma en un papel avala un verdadero matrimonio o es acaso la condena para algunos de días tormentosos con antesala de mentiras disfrazadas con maniobras habilidosas?
Cuánto tiempo se necesita para conocer una persona? Cuánto tiempo se necesita para determinar la afinidad de compenetración en un matrimonio? Existen las parejas ideales o es una utopía esta teoría? Este siglo nos empuja a caminar con pasos apresurados ante la demanda de una sociedad absurda que antepone patrones con edades establecidas para que cada persona llegue a sentirse realizado según una convicción descabellada, ilógica e irracional, donde parece que los sentimientos están en ultimo lugar en la escala de valores. Vamos en la vida siendo cada vez más despiadados, empujados a convertirnos en un futuro no muy lejanos en extremistas universales?
Cada vez más vemos frente a nuestras narices derrumbarse matrimonios de parejas que tenían años de casados, parejas con hijos e intereses en común y de la noche a la mañana, disuelven todo, separan sus vidas y comenzarán de cero otra relación; esta no es la peor parte; lo más difícil, es el proceso de negociación, de entendimiento, de acoplamiento y de establecer un punto medio en el matrimonio. Nadie está dispuesto a negociar sus cosas a cambio de un amor, a menos que el mismo sea transparente, sin egoismo y que las cláusulas no establecidas por un disparatoso juez, tengan más relevancia que la separación de bienes y custodia de hijos al divorciarse. La superación femenina y la incorporación a tiempo completo de la misma fuera de casa y la cocina, produjo una baja sustancial al machismo a punto tal que muchas mujeres, están a la par en grandes puestos ejecutivos junto a nosotros, ya no es el típico caso en que se abordaba un matrimonio trillado y los intereses de pareja, respondían a un lado solamente. Quién está dispuesto a renunciar a cierta libertad para dejar de ver "sus cosas" en "nuestras cosas"? Es el divorcio la salida tangible a los problemas? El límite de tolerancia del siglo, acortó sus días o simplemente el matrimonio no es la gran cosa para importar un bledo al separarse?
Ya nadie se escandaliza ante un divorcio, al menos a mi me escandalizaría más, ver que alguien soportara penurias frente a una persona que diariamente asfixia las neuronas pensantes y felices de nuestro cerebro, convirtiéndonos en personas desalmadas. Cuando una boda es muy pomposa, el divorcio suele ser escandaloso. Una ojeadita a las revistas banales nos salpican siempre con dosis de rupturas de famosos, artistas y políticos del mundo. Debemos recordar la benevolencia del siglo, la misma que sin importar lo vulnerable ante ciertas situaciones emocionales, nos ofrece la garantía de no complicarnos la existencia y ser optimistas sin importar que los divorcios se multipliquen cada día. Terminando la conversación con “JR”, sustenté muchas respuestas a mis interrogantes y nada cambiaría mi punto de vista ante el matrimonio.
Cuánto tiempo se necesita para conocer una persona? Cuánto tiempo se necesita para determinar la afinidad de compenetración en un matrimonio? Existen las parejas ideales o es una utopía esta teoría? Este siglo nos empuja a caminar con pasos apresurados ante la demanda de una sociedad absurda que antepone patrones con edades establecidas para que cada persona llegue a sentirse realizado según una convicción descabellada, ilógica e irracional, donde parece que los sentimientos están en ultimo lugar en la escala de valores. Vamos en la vida siendo cada vez más despiadados, empujados a convertirnos en un futuro no muy lejanos en extremistas universales?
Cada vez más vemos frente a nuestras narices derrumbarse matrimonios de parejas que tenían años de casados, parejas con hijos e intereses en común y de la noche a la mañana, disuelven todo, separan sus vidas y comenzarán de cero otra relación; esta no es la peor parte; lo más difícil, es el proceso de negociación, de entendimiento, de acoplamiento y de establecer un punto medio en el matrimonio. Nadie está dispuesto a negociar sus cosas a cambio de un amor, a menos que el mismo sea transparente, sin egoismo y que las cláusulas no establecidas por un disparatoso juez, tengan más relevancia que la separación de bienes y custodia de hijos al divorciarse. La superación femenina y la incorporación a tiempo completo de la misma fuera de casa y la cocina, produjo una baja sustancial al machismo a punto tal que muchas mujeres, están a la par en grandes puestos ejecutivos junto a nosotros, ya no es el típico caso en que se abordaba un matrimonio trillado y los intereses de pareja, respondían a un lado solamente. Quién está dispuesto a renunciar a cierta libertad para dejar de ver "sus cosas" en "nuestras cosas"? Es el divorcio la salida tangible a los problemas? El límite de tolerancia del siglo, acortó sus días o simplemente el matrimonio no es la gran cosa para importar un bledo al separarse?
Ya nadie se escandaliza ante un divorcio, al menos a mi me escandalizaría más, ver que alguien soportara penurias frente a una persona que diariamente asfixia las neuronas pensantes y felices de nuestro cerebro, convirtiéndonos en personas desalmadas. Cuando una boda es muy pomposa, el divorcio suele ser escandaloso. Una ojeadita a las revistas banales nos salpican siempre con dosis de rupturas de famosos, artistas y políticos del mundo. Debemos recordar la benevolencia del siglo, la misma que sin importar lo vulnerable ante ciertas situaciones emocionales, nos ofrece la garantía de no complicarnos la existencia y ser optimistas sin importar que los divorcios se multipliquen cada día. Terminando la conversación con “JR”, sustenté muchas respuestas a mis interrogantes y nada cambiaría mi punto de vista ante el matrimonio.


