Ahora era yo quien deseaba mirarse en el espejo y ver como estaba antes de llegar agobiado y hacer un chiste "rompe - hielo" ante mis compañeros, respiré profundo y miré al lado lateral sin claustrofobia buscando el reflejo de ese cristal que me había causado gracia antes con el rostro de un desconocido, sabía que al mirarme, mi reflejo sería igual al quita tiempo de revista monocromática que cruelmente y desatando habilidad cita "encuentre los siete errores" ... poros abiertos con cara ligeramente brillante, segundo, cabello chiflado, tercero, cuello mal arreglado, etc, etc, etc. Mi Déja vú momentaneo, me hizo colapsar al darme cuenta que todo el interior estaba cubierto por una publicidad objetiva. Me parecía tener a mi espalda a los dos personajes que anterior había yo juzgado momentaneamente, riéndose ante mi fantasma por encontar una ranura brillante donde en miniatura pudiera ver mi fachada de 5 horas fuera de mi oficina. Salí con toda naturalidad y eché a volar mi dilema de las 6 y 13 de la tarde.
Detuve mi pensamiento ante el chiste de mi compañera que al volante reía a carcajadas contando su odisea de la noche al rompérsele un tiro de su zapatilla; al menos sabía que no era cenicienta; entre la última bocanada de smog indecente compartido, salió a flote en el aula sin que nadie se percatara de ello, me explicaba que si igual se le hibiera roto por completo su calzado, simplemente actuaría normal, o acaso a Carry Bradshaw no se le había alguna vez roto un codiciado Manolo Blahnik ? Caminar por la vida y no juzgar, parece imposible, pero de verdad se puede. Recuerdo que me empeñé en juzgar mal hace algunos años a una presentadora de televisión, meses después nos tocaría trabajar juntos en el mismo canal de tv. De su parte, recibí una bofetada sin mano, al percatarme que esta chica singular e igualmente hermosa, era un encanto, un cerebro andante y para colmo explayaba la sonrisa más agradable al verme junto a un abrazo como si nos hubieramos conocido toda una vida. Desde el momento que conocí a esa chica tras compartir experiencias laborales, supe que debía apartar de mi esa parte, esa en que creemos que intuimos siempre la realidad de las cosas por creernos saberlo todo. Entendí ciertamente sin duda alguna tras el rechinar de las gomas de un conductor inoportuno contiguo, que juzgar no es sensato a pesar de que lo hacemos, ahí entra el juego la lectura ocasional de una etiqueta con instrucciones al dorso y letras en mandarín. Es probable que cuando intentemos juzgar a priori, deberíamos tomar clases de dialecto o simplemente acercarnos un poco sin prejuicio alguno a las personas. o, acaso la vida es una extensión prejuiciosa con la cuestionante de "Juzgar o no juzgar" ... ???


