La función terminó luego del disparateo de la seguridad Suiza, obispos, religión y acertijos resueltos kilométricamente exasperando mi capacidad de ver una película desagradable por hacerme aburrir. La mirada rabiosa de Mariell me había dado a entender que estaba muy enojada; no era para menos… luego la escuché decir: “Algunas personas NO cambian”. Atravesábamos el pasillo con luces tenues y modelos plásticos anoréxicos detrás de las vitrinas opacas para llegar a la salida cuando pensé en la frase antes escuchada, era muy cierta. Este siglo nos ha dado la oportunidad de ser menos cuadrados, más flexibles, menos prejuiciosos, más comunicativos y las herramientas necesarias para expresarnos y sin embargo algunas personas se han quedado atrapadas en esa burbuja de la que se resisten salir.
Soy muy puntual, trato de serlo siempre y prevengo los contratiempos que se avecinan en esta ciudad tan pequeña y alocada, esa que hace perder tu insignia con un incidente en las calles al conducir, al tomar un taxi. Mariell es puntual, muy puntual, también flexible, pero así mismo hay personas que jamás se detienen a mirarse frente al espejo y ver sus errores. Por lo general, las personas impuntuales, NO les gusta esperar, los mentirosos (as) desean siempre honestidad, las personas infieles demandan fidelidad total; paradójico no?
En determinadas ocasiones desdoblas todo tu ser, pones empeño en comprender algunas personas para tener mejor convivencia con estas, más cierto día descubres que NO vale la pena seguir intentándolo. Sostengo: cuando quieres propiciar un cambio, debes comenzar contigo mismo, se supone que éste, beneficiará los lazos afectivos que te vinculan con quienes te rodean y lograrán ayudarte a salir del círculo vicioso atrapado, el mismo que impide ver tus defectos. Nadie quiere mirarse en el espejo mostrándonos el reflejo palpable de quienes somos, es más fácil juzgar a los demás que ponerse en los zapatos de alguien. Quizá haya menos gente empática, tal vez andamos con mucha prisa, corriendo ante los desafíos del siglo para no sucumbir con el, probablemente estemos perdiendo la esencia humana justificando nuestros errores o buscando culpables a situaciones en la que somos convictos; pensando de regreso a mi casa del cine, no me cabía la menor duda de que: “Algunas personas NO cambian” …


