Cuando le comenté a dos de mis mejores amigos que a mediados de año me iría unos cuantos días de vacaciones a “Las Vegas”, encontré tantas opiniones que si las hubiese cuestionado, no habría ido a ninguna parte. Vas a irte de vacaciones en verano? Por qué te vas a un lugar tan lejos? Por qué mejor no te vas a New York? Tan sólo una semana? Yo mejor no fuera nada … lo pensaste bien? Sabías tu que Las Vegas es un desierto? Estas fueron alguna de las tantas interrogantes que hicieron al respecto y yo por supuesto, sin demostrarle mi actitud, las ignoré todas y seguí con la firme idea de conocer esta hermosa ciudad.
Justo después de regresar de mi viaje, me di cuenta por completo que había sido una de las mejores vacaciones vividas y la había disfrutado al máximo. Las mejores cosas de la vida no son necesariamente extensas. Si te detienes a complacer los caprichos de los demás ante tus anhelos, terminas haciendo lo que otros quieran y no lo que deseas. Por qué rayos los dominicanos tienen la idea de que sólo uno debe irse a vacacionar a New York? Esta ciudad no es mi preferida porque el servicio es tan automatizado y tan rápido que difícilmente (en mi caso) sientas que ese trato ofrecido en cualquier establecimiento, te haga merecedor de una visita y si le sumamos el estrés social de su gente, terminas casi loco.
La vida no es tan pragmática, ni tan patética, tampoco morbosa (para los que siempre andan quejándose de todo mundo y del entorno que les rodea) La felicidad es individual y se comparte. Un solo aspecto de tu vida, no debe definir la misma cuando este vínculo tiene lazos de compromiso social y responsabilidad como tu empleo. Qué tanto vives? Qué haces para equilibrar tu vida y no sentir que la misma es una historieta la cual repites constantemente con esa tediosa rutina? Cuando haces una pausa en el trabajo para dedicarte a realizar algo que has soñado, sientes pasión por cada cosa que haces. Es cierto que el sistema consumista nos arrastra a desear más cosas materiales, pero por encima de esto, la parte sentimental termina reclamándote los vacíos internos que encierras por no vivir… Los momentos “perfectos” como tal no existen, sólo tu intuición, sentido común y proyección sentimental determinan esta circunstancia. Si esperas el momento ideal para comenzar a vivir, te darás cuenta muy tarde que se te escapó la vida y sólo te quedan arrugas y reclamos de lo que quisiste hacer y no pudiste.
Si medimos la escala de felicidad entre las personas, nos daremos cuenta que muchas veces no es más feliz quien mas tiene, sino quien más le saca provecho a lo poco o casi nada que encierra en sus manos. No importa el destino, sino lo que llene tu corazón. Justo cuando descubres el verdadero significado de la vida y el equilibrio entre tu paz interna y el mundo exterior, dejas de preocuparte tanto por las cosas superfluas. No tengas miedo a vivir, a tener suficiente individualidad para creer en ti, para perseguir tus sueños, sal de esa burbuja negativa, la vida es hermosa… Disfrútala!



