martes, 11 de diciembre de 2007

EN NEGRO: PERSONAS IRRESPETUOSAS!!!


Abordé un bus con regreso a Santo Domingo hace uno meses y escuché como una joven le decía groserías a una señora mayor que podía ser su abuela. Dicha trifulca, se originó en la parada de guaguas que viajan a Santo Domingo. La señora defendía el asiento que la joven le había quitado vilmente.

No quise entrometerme en la conversación y únicamente escuchaba a la joven jactarse de su mocedad. La señora mayor se sintió tan humillada que casi llora.

Otra experiencia que presencié, fue el caso contrario en una tienda de la ciudad en donde una señora de casi 50 años, se entrometía en una conversación que planteaban dos amigos; no le bastó con ser inoportuna a la señora, le dijo tantas palabrotas feas que terminé sonrojándome aun sin ser conmigo.

Aveces pasa que algunas personas se aprovechan de situaciones para ofender o tratar de humillar a los demás. Si una persona mayor ofende a un adolescente, un joven, niño o persona de menor edad, no siempre tendrá la respuesta callada que espera. Hay personas que no tienen paciencia y responden ante las agresiones verbales de una vez.

Otras, pasa que muchos creen que por tener juventud a cuesta, les da derecho a ofender a quienes consideran inferiores por el sólo hecho de tener menos años vividos. El respeto es un hilo delgado que se rompe donde termina el emisor. Filtramos las palabras de una vez y si nos damos cuenta que estamos siendo agredidos, respondemos al estimulo respuesta que es normal.

Mi amiga Yanny Méndez tenía una jefa desquiciada que se desahogaba con todo mundo en la oficina vociferando palabras feas y groserías. Supuestamente había que tolerárselas por el simple hecho de “ser la jefa”… hasta que punto podemos tolerar las cosas de los demás? Yo soy partidario de no enfrentar en el momento a estas personas de entrada, esperar a que estén relajados (no importa si es una semana después, pero hazlo) exprésale que eres su empleado, no su juguete de descargas emocionales.

Cuando toleras todas las rabietas de las personas y nunca le dices que eso te incomoda o que no ameritas ser tratado así, dejaste encendida en verde la luz de ese semáforo que controla el respeto hacia ti como persona y ser humano digno de convivir bajo un estado de tranquilidad sin importar el estrés cotidiano o laboral.

El respeto simplemente acarrea respeto y todos queremos ser respetados.

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