viernes, 14 de diciembre de 2007

ENVIANDO DE VACACIONES EL PREJUICIO!


Coincidí con Leticia en un almuerzo organizado por una embajada para los medios de comunicación. Quien diría que luego de Leticia haberme juzgado mal, terminaría siendo mi compañera de trabajo.

La primera vez que fué a la entrevista de trabajo con mi jefa, dijo Buenos Días y esperó unos minutos hasta ser atendida en su cita. Ese era para mi uno de los días complicados en que deseas 6 horas adicionales en el día para terminar todas las labores que tienes. (Es probable que haya sido jueves)


Cuando coincidimos en el almuerzo, ella comentaba indirectamente el trato de las personas y de que muchas son engreídas, presumidas y vanidosas (lo menos que me imaginé es que ella se estaba refiriendo a mí)

Yo ignoraba por completo que estaba aludiéndome en su comentario hasta que terminó con sutileza diciéndome que lo que ella decía, era por mi y que creía que yo era vanidoso y engreído.


No traté de defenderme y le dije que creía que ella estaba juzgándome quizás mal, porque apenas habíamos pasado un simple saludo y con una simple vista; no nos podemos hacer un juicio de alguien.


Compartimos toda la tarde en el mismo evento y al finalizar la tarde cuando casi nos despedíamos se acercó y me dijo: ¡Fui muy desconsiderada al juzgarte mal, veo que eres una gran persona.

El hecho es que Leticia terminó siendo mi compañera de al lado en la misma oficina y el mismo trabajo. Aveces le damos cabida al prejuicio y nos predisponemos con las personas sin aveces haber cruzado ni una sola palabra.


Hace casi dos meses se mudó un nuevo vecino al lado de mi casa. Lo vi muy agobiado en sus afanes de mudanza; un señor de casi 50 años de edad. Ni siquiera saludó cuando se instalaba y no le dí cabida a ningún pensamiento negativo. Recordé que después de la muerte de un ser querido y un divorcio, la mudanza ocupa el tercer puesto en el ranking de las cosas que más ansiedad causan en el ser humano.


Dos semanas después, el vecino se para frente a la puerta de mi casa con una cesta de manzanas de oro (maduras y verdes) y yo que en mi vida había comido estas manzanas. Se presentó formalmente y se puso a la orden en lo que necesitara.


Ven que en ocasiones nos predisponemos con las personas sin entender el momento por el cual atraviesan el día. Cuando pienses que una persona es como te la has forjado en tu mente y no has cruzado dialogo o roce con ésta; date la oportunidad de acercarte y cerciorarte por ti mismo (a) quien es esa persona.

Uno de mis lemas de vida y siempre lo sustento es: “EL PREJUICIO MATA”

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