martes, 12 de agosto de 2008

"RURBANOS" !!!

Ayer fue mi sobrino Carlos Miguel quien colapsó en la pequeña ciudad de Santo Domingo. Unicamente habíamos cruzado 3 semáforos en un domingo tranquilo, medio nublado y con el transito despejado. El, intentaba ayudar a conducir a su padre diciéndole que acelerara un poco, su deseo incontrolable de llegar a la playa estaba por encima de las razones de un instrumento necio de luces tricolores que retrasaban el tiempo de sentirse como pez en el agua. Yo le explicaba el don de la paciencia dosificadamente, mientras le abrazaba y trataba de calmar su angustia. "Que complicado es vivir en la ciudad tío" me dijo, mientras echaba su cuerpecito delante como un surikato en acecho de su madriguera mirando los vehículos pasarnos con prisa delante; por mi parte, lo miraba tratado de entenderle a cabalidad mientras revoloteaba su erizada cabellera de puntas doradas. "Tienes que aprender a ser urbano " , le dije. Escuchaba a mis otras sobrinas y a mi cuñada en cuarta dimensión reprochándole a mi hermano lo diplomático que era manejando y recordé que conducir en Santo Domingo es parecido a una lucha entre gladiadores, como si se tratara de imperar la ley del más fuerte.

Recosté mi cabeza mientras nos desplazabamos por el tunel de la avenida 27 de febrero, pocas palabras volví a decir, recordaba la frase que había pronunciado mi sobrino de 8 años escuchando el sarcasmo de los compañeros de viaje repitiendo incansablemente "Tienes que aprender a ser urbano " ... Pero, acaso era fácil? Carlos Miguel no sabe en su tierra lo que es esperar frente a un semáforo parte del día, parte de tu vida. Tampoco tiene que escuchar ese ruido infernal que trastorna tu hígado y eferma tu paz; ahora entendía con lucidez; yo entré en pánico cuando vine a vivir a Santo Domingo siendo apenas un adolescente. Quise agarrar mis cosas y escapar de ese ruido exagerado de personas insensatas, transito caótico y cotidanidad exagerada en una "urbe" disfrazada de modernidad a medias y con la cara sucia en el otro extremo del mar donde muy cerca, pájaros metálicos posan sus alas ... Me fuí al otro extremo y recordé mi dilema de cuanto me agobio cuando visito la ciudad de los rascacielos y "Timesquard": New York. Miré a mi sobrino jugar con las olas del mar semiplateado al caer la tarde y me dí cuenta que tanto él como yo, buscando el equilibrio momentaneo de nuestros ancestros y escapando de la absurda realidad eterna de un cruel lunes, de unas vacaciones que se diluían como una nube pasajera, el sueño sereno de días verdes y silenciosos ... ambos somos "rurbanos"

4 comentarios:

Dulciblue dijo...

Cuanta ternura!

La verdad es que Carlos Miguel es un niño muy hermoso y lo mas importante es que ya desde pequeño tiene mucha personalidad. Como que se va pareciendo a cierta personita que admira mucho... jajajaja

Rurbanos... mmmmm... Guao! muy buen término...

Muchos besos para Carlos Miguel y su tio

CalidaSirena dijo...

Me encantan estos post tan llenos de sentimientos, de vivencias y de emociones..
Tienes a un sobrino precioso..
Besos con mucho cariño Valentín

Gigi German dijo...

Tu sobrino es bello... tiene a quien salir ;) Yo tambien soy rurbana,,, jejeje, me encanta la tranquilidad de este "campito" y como no, tambien adoro estar en la gran cuidad... por ratitos. :P

Un beso cosa linda!

Fausti dijo...

Por eso siempre he creído que los niños son dueños de la verdad absoluta. Cuanta sabiduría en sus palabras.

Yo creo ser una Rurbana como uds. este psudo urbanismo muchas veces me asfixia, y por eso escapo buscando uno real o buscando la simplicidad de la naturaleza. Por eso amo tanto el mar.

Es más, creo que me escaparé otra vez jejejeje.

Te dejo muuuuuchos besos y abrazos, te los debía.