jueves, 13 de noviembre de 2008

Del otro lado de la Acera !!!


Cuántas veces hemos juzgado una acción de un amigo, familiar, conocido o persona ante una circunstancia o problema? Muchísimas veces! … Es cierto que desde afuera las cosas se ven mejor, pero esa perspectiva que vemos desde un extremo, nos convierte en árbitros? Tenemos la misma capacidad de resolver un inconveniente de igual manera o mejor aun si nos sucediera a nosotros? … Hoy conversaba con mi amigo Ernesto a quien tenía años sin verle luego de haber salido de la universidad, me expresaba algunos percances que había atravesado hasta lograr posicionarse como joven empresario independiente. Muchas opiniones al respecto encontró en el camino, desacuerdos y las criticas que nunca faltan de quienes te rodean dando su punto de vista particular. Cuando escucho una sugerencia radical de alguien y entiendo que no es la más acertada, por lo general ignoro su fórmula infalible.

Ponerse los zapatos de alguien es una de las cosas que nunca querríamos; quienes pretenden saberlo todo o tener en sus manos la solución a todos los conflictos, se olvidan en ocasiones de ser objetivos y ven la vida con un mismo cristal. Soy bueno dando consejos a mis amigos, familia, allegados, etc. Pero por encima de mi posición, siempre exhorto a quien aconsejo seguir el instinto de su corazón, a veces me limito simplemente a escuchar. Alguna vez has contemplado una multitud esperando el cambio de luz para cruzar una avenida en un cruce peatonal? Todos cruzan al mismo tiempo? No es cierto que alguien cruza sin esperar el cambio de luz? O que en esa prisa hay probabilidad de que alguien resulte atropellado? Así mismo ocurre cuando damos un consejo tajante y no somos capaces de interiorizar la empatía en nuestro corazón. Cuando optamos ponernos “los zapatos ajenos” calzamos el mismo size de nuestro anfitrión? Las generalidades son patrones para establecer un margen de probabilidades ante los problemas que atravesamos los humanos, pero nunca hay dos personas iguales o que respondan de la misma manera ante un estimulo. Desde cuando nos convertimos en electrodomésticos con botones similares de sentimientos? Acaso un chiste produce el mismo grado de risa en un grupo? Debemos acordarnos que de un lado están las personas optimistas y que arrastran el sentido común en sus actos y palabras. Del otro lado los volátiles, los que en su mundo con patrones arraigados no los saca nadie de su molde.

Uno de los peores sentimientos que puede experimentar un ser humano es vivir una situación similar que has criticado en alguien; como cuando se muere uno de tus padres y encuentras a un gracioso (a) que te dice en plena funeraria: “Tómalo con calma, no llores” … o cuando atraviesas una ruptura sentimental te dicen: “Olvida eso, supéralo” … De nuevo pregunto: Si el “Sentido Común” es el menos común de los sentidos, el mismo se le otorga solamente a una persona en un millón? O cuesta mucho callar en determinadas ocasiones? Soy observador del comportamiento y la conducta humana en los patrones de la psicología social y aunque me encanta el extremo monocromático, comprendo que solo aveces, el silencio es más elocuente que la palabra.

6 comentarios:

el piano huérfano dijo...

Si juzgan
juzgan y lo he sufrido en mi propia carne, por que soy judía , por que soy de ISrael por eso o por el otro
por una razón u otra ponen barreras de esas que odio
porque mi alma es libre para amar sin juzgar, para juzgar, ese trabajo tan feo hay otros que lo hagan

estoy contigo

el piano huérfano dijo...

Si juzgan
juzgan y lo he sufrido en mi propia carne, por que soy judía , por que soy de ISrael por eso o por el otro
por una razón u otra ponen barreras de esas que odio
porque mi alma es libre para amar sin juzgar, para juzgar, ese trabajo tan feo hay otros que lo hagan

estoy contigo

Dulciblue dijo...

Es cierto. Lo que mas cuesta es ponerse en los zapatos del otro.


Un beso, feliz fin de semana.

Penélope dijo...

REALMENTE ES MUY FACIL SERVIR DE JUEZ PARA LOS DEMAS SIN SIQUIERA MIRAR SI NUESTRA VENTANA ES LA QUE ESTA SUCIA Y NO NOS PONEMOS A PENSAR QUE TALVEZ HARIAMOS LO MISMO SI FUESE NOSOTROS QUE ESTUVIESEMOS EN EL LUGAR.

Aynek dijo...

solo Dios puede juzgar.
pero es tan difícil poner al otro en el lugar de uno..creo que el que va a opinar debería analizar bien su opinión para ser mas objetivo y como tu dices si no tienes nada bueno que decir entonces es mejor quedarse en silencio.

valentin, besos y abrazos que tengas un buen fin de semana.

Mariángel dijo...

Cierto.... A veces juzgan sin saber.... Escuchar y ecuchar es lo que de sebe hacer en el caso si no se entiende.


Aunque a veces el silencio también juzga.....


Y a la preguntas que me dejaste, no tengo otro blog... Decirte que no tengo tiempo para escribir te estaría mintiendo, sólo que tengo como que la cabeza en blanco... No me he mudado de Venezuela, pero si estaré fuera de ella como hasta mediados del año que viene, ando por Inlgaterra.

Lo que si que cada vez que entro a mi blog una de las primeras cosas que hago es visitar el tuyo.

Cariños,
Mariángel