Qué tan placentera debe ser una sesión de sexo para que la misma nos envuelva en un circulo vicioso luego de haber terminado una relación con alguien? El sexo lo es todo? Los sentimientos pasan a un segundo plano cuando nos dejamos seducir ante las ganas de sentir caricias, sudor y gemidos bajo las cobijas o ante la intemperie de paredes y cortinas? Si el sexo aporta sólo un 7 % de la relación, el mismo tiene el potencial de echar a un lado las ganas de usar el sentido común? El dilema de las relaciones sentimentales se vuelve más complejo mezclando situaciones, escapando sentimientos de nuestro lado, donde la manipulación sentimental está presente.
Parece que nadie quiere comprometer el corazón por completo, tampoco estamos dispuestos a sentarnos frente a la mesa de negociaciones para escapar del ego, fantasmas y huellas emocionales del pasado. Nos acostumbramos a una persona tanto que es imposible acoplarnos a otra con la misma intensidad? … “Cuando estés dispuesto a perder a alguien, debes dejarle partir” En ocasiones pasa, nos rehusamos entender que a quien amábamos o con quien compartíamos intimidad sexual nos ha desechado sustituyéndonos como objeto inservible. Este es también el siglo de la frivolidad, las personas se vuelven más egoístas, soportan menos y el sentido de libertad es la puerta para tener sexo con quien se le antoje o quiera.
Las secuelas emocionales luego de haber terminado una relación y deleitarnos con el juego de “ser amigos con derecho al sexo”, es un arma de doble filo. Es cierto que lleva tiempo separar de nuestro entorno y de nuestra vida el paso de alguien por la nuestra, sus cosas, sus recuerdos, pero no es menos cierto que, cuando no tienes firmeza para concluir una ruptura sentimental, llega el momento en que nuevas personas comenzarán a sufrir las consecuencias, siempre habrá una tercera persona en medio de esta incómoda y absurda realidad y cuando ambas parejas están a la par, el descaro, los celos y el chantaje emocional te harán tocar fondo cuando te mires en el espejo y compruebes cuan bajo has caído ante el inframundo de esa persona.
No es regla de oro, sin embargo funciona: Si tu pareja tiene la osadía de tirarte a un lado y rehacer la suya con quien ha tenido a la vista como buen cazador a su presa, está bien claro que no hay amor de por medio bajo este axioma. Amor no quita conocimiento y por desgracia cuando abrimos los ojos, ya tenemos las extremidades y casi todo el cuerpo convertido en estatua de sal, haciéndonos despiadados y alejándonos a creer en el sentimiento que muchos llaman amor …
Parece que nadie quiere comprometer el corazón por completo, tampoco estamos dispuestos a sentarnos frente a la mesa de negociaciones para escapar del ego, fantasmas y huellas emocionales del pasado. Nos acostumbramos a una persona tanto que es imposible acoplarnos a otra con la misma intensidad? … “Cuando estés dispuesto a perder a alguien, debes dejarle partir” En ocasiones pasa, nos rehusamos entender que a quien amábamos o con quien compartíamos intimidad sexual nos ha desechado sustituyéndonos como objeto inservible. Este es también el siglo de la frivolidad, las personas se vuelven más egoístas, soportan menos y el sentido de libertad es la puerta para tener sexo con quien se le antoje o quiera.
Las secuelas emocionales luego de haber terminado una relación y deleitarnos con el juego de “ser amigos con derecho al sexo”, es un arma de doble filo. Es cierto que lleva tiempo separar de nuestro entorno y de nuestra vida el paso de alguien por la nuestra, sus cosas, sus recuerdos, pero no es menos cierto que, cuando no tienes firmeza para concluir una ruptura sentimental, llega el momento en que nuevas personas comenzarán a sufrir las consecuencias, siempre habrá una tercera persona en medio de esta incómoda y absurda realidad y cuando ambas parejas están a la par, el descaro, los celos y el chantaje emocional te harán tocar fondo cuando te mires en el espejo y compruebes cuan bajo has caído ante el inframundo de esa persona.
No es regla de oro, sin embargo funciona: Si tu pareja tiene la osadía de tirarte a un lado y rehacer la suya con quien ha tenido a la vista como buen cazador a su presa, está bien claro que no hay amor de por medio bajo este axioma. Amor no quita conocimiento y por desgracia cuando abrimos los ojos, ya tenemos las extremidades y casi todo el cuerpo convertido en estatua de sal, haciéndonos despiadados y alejándonos a creer en el sentimiento que muchos llaman amor …






