jueves, 13 de enero de 2011

Súcubo ...



Acostado en su cama le ve llegar con el caminar más sensual, erótico y deslumbrante de sus noches. Mujer de cuerpo perfecto, cubierta con poca ropa, envuelta con el enigma alucinante y fatalista de una diosa griega. Camina despacio, tan lento que su respirar es casi infartante, despertando todas sus neuronas sensitivas, erizando el más mínimo vello corporal en su armazón. El, desea tenerle a su lado, experimentando una sensación de placer inaudito y miedo, combinación explosiva como el ingrediente final de un alquimista a punto de crear un encanto fuera de este mundo. Entra en su cama, sigilosa, disfrazada de misterio, se posa a su lado y comienzan las caricias escarlatas subiendo de tonos como el compás de una orquesta en la cima del pentagrama. Posa su cuerpo sobre él, tomando el control, devorando con el deseo lujurioso hasta su aliento, sujetando sus brazos, rasgando su ropa … la atmósfera se vuelve tensa; no sabe como escapar de ese umbral donde el éxtasis domina sus neuronas, pensamiento, fuerza y cordura. Por un instante disfruta la fantasía de tener dos mujeres exuberantes en la cama mientras su “costilla” permanece inmóvil, al parecer indiferente ante la situación. Sujeta con fuerza cada una de sus extremidades, poniendo una rodilla sobre su abdomen. El busca la forma de mirar su cara, de ver sus ojos, ni siquiera sabe si son castaños o el mejor perfil de su rostro probablemente perfecto, tanto que el sol oscurecería ante su hermosura. Las gotas de sudor bañan su frente, recorren su esternón, piernas y brazos prisioneros de su amante extraordinaria. Luego del forcejeo sudoroso, placentero e inexorable, él logra soltar de uno de sus brazos cautivos para echar a un lado su lacia y negra cabellera y observar su rostro; ahora es el momento de ejercer su poder como amante en tálamo empapado; ahora es ella quien se resiste, como si deseara escapar de los fuertes brazos cobrizos que la sujetan irresistiblemente. Luego del forcejeo, roce de sexos húmedos y quejidos placenteros, él busca la forma de descubrir a la enigmática amante de madrugada. Al posar sus dedos por su cara, su piel se eriza con un frió sepulcral al tocar bajo la cabellera del rostro de su amante, una esquelética calavera, produciendo un grito despavorido y los movimientos bruscos de su rubia esposa tratando de despertarlo.

10 comentarios:

tnf25 dijo...

Eso si es un sueño erótico en toda la regla..bravo!

Sheila dijo...

Ay que miedo...jejeje...el hombre muy entretenido y ''chuflún'', tremendo espíritu...Esta genial.

Un abrazo!

Marta dijo...

Mi niño
en clase de diseño de paginas web, me hiciste buscar el significado de súcubo........muy interesante, y es que el relato es de lo más inquietante.
Miles de petonets, sempre

Roy Jiménez Oreamuno dijo...

A veces lo más erótico y alucinante, se puede convertir en la peor pesadilla.

Feromonas al aire y la muerte al lado, que dúo más terrorificante.

Saludos

Leonard dijo...

no es por halagaros, bueno de cierta forma si, pero hace mucho que no leia algo tan bueno, me introdujo en la escena, me hizo desearla y me sorprendio con agrado ese toque final.^^

cuidate mucho, con gran cariño, un abrazo, Leonard de Moral.^^

Kardhiel dijo...

En un instante, su lascivo momento se convirtió en tortura, y solo recordará el esquelético rostro, que se confunde con la rubia imagen de la mujer de quien escapaba en sueños.

Muy buen gusto, y supiste ser exacto en el cambio, un excelente sentido de la oportunidad para manejar emociones.

Gran toque.

saqysay dijo...

Ufs!
Que sueño...

Cariños, eternos Valentin!!!

Aneudy A. Payano (Zabeton) dijo...

Con el tiempo hasta gusta tener un sueño o fantasma dandonos lo que no recibimos en la realidad.

saludos

Galán de Barrio dijo...

muy bueno, extrañaba tus relatos eróticos y qué sorpresa al final!

abrazo, compadre

Loren dijo...

Inquietante, erotico, apasionado,... con una imagen desgarradora... Lo tiene todo¡¡¡