Ayer caí de nuevo en la negación del YO ... me encerré de nuevo en ese espacio donde el mundo es tan sólo paredes ovaladas ... donde no hay escape. Supe luego de callar que al menos no soy de marte o de otra galaxia cercana. Me cuesta tanto entender a los opresores y quienes rompen los sueños puros y transparentes de quienes sin tener alas juegan a ser felices, a volar a sonreir.
Ayer de nuevo volví a sumergirme en el inframundo oscuro de mis preguntas que provocan algo más que ira, dolor y silencio, preguntas simples y complejas a la vez como la envolvente música de Enya, como el cariño sin explicación, como la súplica de un inocente frente a un tirano.
Por un instante dejé caer mi fé al piso de golpe como el frágil vidrio soplado. Ayer no quise dormir, preferí estar lúcido y callado mientras me consumía el silencio de la noche de pocas estrellas. Hoy no quiero fortaleza y acepto con resignación algunas pruebas para fortalecerme. Quizás no lloren mis ojos, pero si mi corazón. Por qué tengo que sentirme miserable cuando no puedo hacer nada por cambiar algunas cosas o cuando mis palabras son escuchadas por necios oídos?
Hoy ... con mis manos vacías, sin letras, con perdón en mi espalda, seguiré sin resignarme esperando respuestas de preguntas inciertas, no diré nada, quizás deje que ese monstruo termine devorando mis palabras, más no mi voz... prometo seguir siendo tu angel sin trompeta, sin alas, sin nada ... Al menos hoy, déjame caer y sin resignarme recostarme un poco en tu sufrimiento, llorar y pensar que mi largo día es sólo la pesadilla de anoche!



