Uno de los momentos más cruciales para mí fue llamar a “MJ” con quien había tenido una larga relación sentimental y tras la ruptura, había cierto resentimiento de su parte hacia mí. Siempre he creído que en la vida hay que cerrar círculos, salir por la puerta grande o poner el punto final al párrafo que hemos dejado con puntos suspensivos para no hacer del pasado un vórtice de sentimientos y remordimiento de un estado complejo al que sin discusión alguna se conoce como “CONCIENCIA”. Cierto día, sin pensarlo dos veces, tomé el teléfono y la invité a tomar un café, cosa que hacíamos rutinariamente igual que otras cosas afines. Era tiempo de pedirle perdón por algunas eventualidades pasadas que habían tocado la fibra más sensible de un ser humano: “El alma”, aunque para ser honesto, para mi no es difícil pedir perdón, decir lo siento o me equivoqué. “No tengo nada que perdonarte” “Hubo un incidente alguna vez entre nosotros de ofensa?, porque si fue así, yo no me acuerdo” contestó con una leve pizca de sarcasmo, frotando sus hermosas manos, como si me restregara sutilmente la gema dorada en su dedo, símbolo de compromiso. Dos horas después de tomar dos capuchinos y un expreso, fluyó la conversación mas amena y divertida que jamás tuvimos, sentía tranquilidad en cada una de las neuronas que reclamaban a gritos actuar con el sentido común dándole la bienvenida a la complejidad humana de nuestra conciencia, la misma que cuando asumimos tener carencia de ésta para justificar nuestros errores y osadías pasados, nos posiciona del mismo lado en la fila de los simios sin capacidad de razonar con la verdad en nuestros bolsillos. Pero, que pasa con el enunciado que cita: “La voz del alma es la conciencia”? Podemos decir sin prejuicio alguno que muchas personas carecen de alma o son simplemente mudos? Aunque para determinar conclusiones acertadas, tendríamos que admitir sin pensarlo dos veces, que los chimpancés son animales descerebrados y por desgracia, algunos humanos de los que ostentan saber formulas matemáticas, son el producto evolutivo de orangutanes sin raciocinio.
“Conciencia se refiere generalmente al saber de sí mismo, al conocimiento que el espíritu humano tiene de su propia existencia, estados o actos. Conciencia se aplica a lo ético, a los juicios sobre el bien y el mal de nuestras acciones” Negar que es imposible tener conciencia, es afirmar que ocupamos un cuerpo en el plano terrenal descaradamente sin detenernos a pensar en la acción de nuestros pasos. Entonces, que diferencia esta situación de un objeto inservible o de un robot? La inteligencia artificial o la capacidad de usar los pulgares y respirar? Debe ser muy estúpida una persona que se resista a creer en la capacidad extraordinaria de distinguir la templanza, el rechazo social, el grado de maldad o bondad que posee o cuan oportuno es aceptar un error cometido. En ocasiones, una situación se resuelve con una simple palabra sincera “Perdón” la palabra que mas efecto causa para devolvernos la tranquilidad a diario, aunque debo admitir que no todos los seres humanos disfrutan del extraordinario don del “Sentido Común”. El enojo excesivo, los cambios repentinos de humor, la vanidad extrema y el rencor son los rastros que esparce un corazón marchito al negarse perdonar, al dejarse atrapar por el orgullo y expatriar la conciencia de su vida.
Cuando no eres capaz entonces de conocerte a ti mismo, la muerte inminente de proyectar tu energía, tu luz, tu alegría y las bondades del alma, han abandonado los cimientos internos de tu espíritu, has perecido sin darte cuenta por negarte a perdonar y salir de un estado emocional persistente que ha devorado tu alma con amarguras. La marca imborrable asumida como justificación para mentirse a si mismo, es el producto de la constante mentira en que nos envolvemos, cubriendo con un manto de maldad pura “inconciente” nuestro ser, terminando al final de nuestra existencia solos, olvidados y con la necesidad de pedir perdón. Muchos aseguran que, antes de morir, quienes se negaron a usar la conciencia para enmendar el daño causado, sufren la agonía desesperante del cúmulo protagonista de felonías cuando la vida pasa frente a ellos en tan solo segundos… La conciencia es parte inherente del “Homo Sapiens” ... por ende, si algunos ponen de manifiesto la ridícula “privación de la conciencia en sus genes” para argumentar su comportamiento extraño y caótico, tenemos al menos derecho a saber de que galaxia vienen…








