Bookmark and Share
Mostrando entradas con la etiqueta las reglas no escritas si funcionan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta las reglas no escritas si funcionan. Mostrar todas las entradas

martes, 15 de septiembre de 2009

Derechos Reservados por el Autor

7 comentarios


No era un déja vú, volvíamos a sentarnos a tomar café en el mismo lugar, en la misma mesa, yo extasiaba mis pies hacia atrás espontáneamente mientras miraba su cara escuálida ante la calma de sus palabras. “Todas las personas tienen reglas” me dijo sonriendo al tiempo que acariciaba con sus lánguidas manos la taza de café con crema y ausencia de canela. Reglas, reglas, reglas… no es fácil convivir con tantas reglas pensé echando mi cuerpo hacia delante recostando mi barbilla, sin rasurar en mi puño cerrado. Es cierto, todos tenemos reglas NO escritas que deseamos ver cumplir. A mi me da rabia extrema la impuntualidad, la descortesía, la falta de tacto y sentido común en una persona adulta, esto sin mencionar la mentira que es la madre de toda la maldad. Al menos yo insisto: “Quienes sostienen que es malo o prohibido comparar a las personas hay que darle cadena perpetua” Si los humanos respondemos a estímulos agradables y recordamos a las mismas con buenos gestos y buen trato hacia nosotros, que pasa cuando ocurre lo contrario frente a una persona? Escuchando la tenue música del sábado casi al meridiano y desterrando la idea de que a esa hora probablemente no estaba permitido tomar tal bebida sino almorzar, recordé la practica interactiva en clases de “Estrategia Gerencial y Liderazgo” el pasado año donde al azar, debíamos seleccionar de una tómbola el nombre de un compañero (a) de clases y caracterizar su forma de actuar sin satirizarlo o exagerar su comportamiento. La mayoría quedó perplejo observando el desarrollo de un fragmento de 3 minutos escenificado al estilo “YO siendo TU” Desde ese momento entendí que debía expresar mi punto de vista con objetividad, sin puntualizar demasiado para no aparentar ser “un sábelo-todo” como quedó al descubierto en el salón de clases. De ahí que es mucho más fácil comprender a alguien cuando conocemos bien sus circunstancias y podemos cambiar nuestros fantasmas cuando nos percatamos que obramos mal, abriendo nuestra mente al entendimiento pleno.

Ya ven, es más fácil admitir que lo que hacemos tiene sello siempre impreso con tal insignia: “Derechos Reservados por el Autor” … dentro de esos derechos, si hay de por medio situaciones emocionales que incluyan a segundos o terceros, las decisiones no pueden ser egoístas o las mismas deben contemplar la veracidad total ante una acción poco convincente. A muchos nos asiste el derecho de hacer lo que se nos antoje, pero no podemos andar por la vida pretendiendo ser inadaptados sociales renegando de la convivencia forzada que impera al lado, frente y detrás de nosotros. Adoro romper las reglas: no peinarme los sábados en casa, olvidarme de la fastidiosa alarma de los lunes para despertarme y sin posponer la responsabilidad hacer justo lo que desee en la mañana, escuchar música, extasiarme en mi mueble por unos instantes sin sentir pereza y salir sin prisa a mi faena laboral. La vida no es tan rígida y cuando moldeamos el cuadrilátero por el que nos hemos regido siempre, descubrimos cuan placentero y divertido es el momento en que dejamos escapar una carcajada insólita. Siempre he sido bueno acatando las reglas, pero el verdugo que impone tales condiciones, cumple los acápites de otros manuales? Cuáles reglas deben cumplirse a cabalidad, las que tienen envueltas sentimientos con responsabilidades o las que son impuestas dictatorialmente? O simplemente un día nos permitimos combinar cuadros y rayas como rebeldía a ese conjunto asfixiante de condiciones. En todos los aspectos imperan reglas, en nuestra familia hay patrones inviolables, forjados con buenos sentimientos y honestidad de los cuales me he referido anteriormente; las relaciones amorosas tienen acuerdos, reglas y aunque no sean entendibles por alguno de sus contrincantes, se llega a un entendimiento en la mesa de negociaciones.

El acoplamiento, la complejidad humana frente a sus diferentes circunstancias es más fácil de entender cuando nos sentamos un día y rompemos el molde perfecto con que regimos la vida permitiéndonos hacer añicos el fastidioso guión con líneas absurdas. Qué pasó con el sentido de espontaneidad de nuestro alrededor? Lo dejamos guardado en el armario y lo desempolvamos todos los años únicamente en navidad? Necesitamos un oráculo para la predeterminación del día? Rompamos la cuerda donde cuelga la cotidianidad de nuestro entorno, desterremos la monotonía y por un momento echamos a un lado la rutina que entorpece el lado bueno y optimista de la vida. Vivir, es acaso respirar? Quien dijo que la vida es aburrida, acaso no somos nosotros que tratamos de verla de tal manera? Si sientes el deseo de romper las reglas sin hacer daño a nadie o que las mismas conlleven la falta de responsabilidad ante una obligación, hazlo! ... vive, ríe a carcajadas, haz lo que siempre has anhelado hacer rompiendo las fastidiosas reglas al menos por una vez en la vida ...

domingo, 6 de septiembre de 2009

En la mesa de negociaciones ...

16 comentarios


Algunas situaciones y circunstancias nos marcan de tal forma que es imposible separar las mismas de nuestra vida. Esta insignia, cuando es una herramienta efectiva para la convivencia entre las personas que nos rodean, la mantendremos a cuesta por siempre. Provengo de una familia negociante y no precisamente por las razones de comerciante, me refiero más bien a establecer mediante acuerdos, una solución efectiva a los conflictos para llegar a un punto medio de entendimiento sin que los intereses de uno, estuvieran por encima del otro. Anoche, volví a percatarme de esto mientras estaba en el cine con mis dos mejores amigos mirando el film “Rescate del metro 123”. Seguramente TODOS en un momento dado nos hemos sentado "en la mesa de negociaciones" para establecer una igualdad, expresar nuestro punto de vista o defenderlo encaradamente cuando nos encontramos con una persona intransigente, cuadrada o insensata.

Con mi padre casi nunca se podían negociar sus reglas; pero contábamos con la defensa materna quien con sentido común defendía nuestras demandas, como cuando deseábamos ir a una fiesta un sábado cualquiera en nuestra etapa adolescente y sus respuestas eran casi siempre negativas. El, probablemente aplaudía la idea de que nos fuéramos a una biblioteca o que a las 9 de la noche estuviéramos de regreso. Pero, en medio de un SI condicionado, de nuestras demandas y la posición lógica de mi madre por entender que sin tener mayor de edad (al menos en mi caso), no podíamos pasar de la media noche (esa parte era entendible y mejor que la posición de mi padre) Aquí había un punto medio donde al menos había un acuerdo entre todos. Cuando no había un entendimiento, al menos yo optaba por ser rebelde, porque a decir verdad, me cuesta tratar con personas irracionales. Este siglo, con eco reiterativo, ha venido a simplificarnos la existencia, no a complicarla y dentro de las demandas que exigimos para sentirnos plenos, están las negociaciones donde muchas veces imperan reglas escritas. Allá afuera hay un montón de reglas inviolables, con sentido de responsabilidad como nuestro trabajo, sin embargo, las reglas NO escritas de entendimiento y “adaptación” se basan en la democracia, en la flexibilidad, el acoplamiento mediante “percepciones” como el afianzamiento y conocimiento de “gustos” en cada individuo. Cuando conocemos las demandas y los “NO me gustan” en las personas que nos importan, tenemos puntos a nuestro favor teniendo en nuestras manos, párrafos de ese manual escrito con lápiz donde seguramente algunas cosas pueden “moldearse” para llegar a un mutuo acuerdo.

Cuando te sientes en la "Mesa de Negociaciones":

- No eches a un lado tu objetividad
- Se flexible
- No antepongas prejuicio
- No otorgues la razón por el hecho de quedar bien con la otra persona, cuando tu postura sea diferente
- No recurras a los ruegos, alimentas el fantasma de tu socio
- Destierra el egoismo del entorno
- No dejes que nadie cambie tu esencia por más amor que puedas sentir
- No seas radical
- Si eres un intermediario entre dos personas, escucha las dos versiones antes de llegar a un veredicto o ser juez
- Si entiendes que vale la pena intentarlo una y otra vez antes de ser radical, hazlo, así tendrás tu conciencia tranquila al dormir por las noches
- Si las cosas se salen de control, procura mantener la calma
- Y por último, pero no menos importante, sal corriendo del lado de las personas cuadradas, déspotas o irracionales que con su postura radical, terminarán haciéndote sentir miserable en algún momento o arrastrándote al oscuro mundo de su maldad.

Con certeza total hay cosas innegociables para mí, como: La verdad, la honestidad, el respeto, el cariño, la sinceridad, la justicia y la integridad emocional de mis convicciones respetando la delgada línea imaginaria donde mi dignidad NO entre en juego por el sólo hecho de aplaudir una mala actitud momentánea del negociante que está en frente de mi mesa con las cartas servidas. Pero, que pasa cuando en el proceso de negociación no se llega a un acuerdo bilateral? Es necesario revisar las cláusulas de un contrato sin firmas? O debemos esperar pacientemente que la bandera blanca de la paz sea enaltecida? Casi nadie quiere negociar sus intereses y cuando estamos dispuestos a ser comprensibles, sensatos o entregarnos por completo, nos gana la batalla un fantasma ajeno. Las demandas exigen el respeto de las reglas cuando de ambas partes tienen igualdad en condiciones. El divorcio de preferencias en una pareja es necesario saber hasta que punto podemos soportar, tolerar o dejar de verlo tan patético cuando es una imposición a “raja tabla”. No soy amante a los vegetales, pero si los mismos son camuflajeados dentro de la carne, un pescado o hasta la presentación de una receta resulte de mi agrado donde probablemente termine dejando el plato vacío; aquí la flexibilidad juega un papel fundamental o las ganas de alguien por agradarte y hacerte ver que tu ideal es un poco desacertada. De ahí que, nadie se resiste a ser tratado bien o rehusarse a ser colmado de atenciones y afecto sincero…

Aún en mi familia impera el sentido de negociar ciertas decisiones sin que las mismas involucren los ideales de los valores antes mencionados, cuando es una decisión de todos. Al final, las personas que no son capaces de sentarse en la mesa de negociaciones a moldear su carácter estirado, con una pizca de egoismo o falta de tacto, sucumbe ente la complejidad humana de convivencia que nos demanda el siglo para el desarrollo de las relaciones personales, familiares o de pareja… La vida no es tan complicada, creo más bien que a veces, insistimos en verla como tal y hacerla un desastre por no tirar por la borda las reglas y vivir un poco más ...


Blogs Dominicanos