Ya ven, es más fácil admitir que lo que hacemos tiene sello siempre impreso con tal insignia: “Derechos Reservados por el Autor” … dentro de esos derechos, si hay de por medio situaciones emocionales que incluyan a segundos o terceros, las decisiones no pueden ser egoístas o las mismas deben contemplar la veracidad total ante una acción poco convincente. A muchos nos asiste el derecho de hacer lo que se nos antoje, pero no podemos andar por la vida pretendiendo ser inadaptados sociales renegando de la convivencia forzada que impera al lado, frente y detrás de nosotros. Adoro romper las reglas: no peinarme los sábados en casa, olvidarme de la fastidiosa alarma de los lunes para despertarme y sin posponer la responsabilidad hacer justo lo que desee en la mañana, escuchar música, extasiarme en mi mueble por unos instantes sin sentir pereza y salir sin prisa a mi faena laboral. La vida no es tan rígida y cuando moldeamos el cuadrilátero por el que nos hemos regido siempre, descubrimos cuan placentero y divertido es el momento en que dejamos escapar una carcajada insólita. Siempre he sido bueno acatando las reglas, pero el verdugo que impone tales condiciones, cumple los acápites de otros manuales? Cuáles reglas deben cumplirse a cabalidad, las que tienen envueltas sentimientos con responsabilidades o las que son impuestas dictatorialmente? O simplemente un día nos permitimos combinar cuadros y rayas como rebeldía a ese conjunto asfixiante de condiciones. En todos los aspectos imperan reglas, en nuestra familia hay patrones inviolables, forjados con buenos sentimientos y honestidad de los cuales me he referido anteriormente; las relaciones amorosas tienen acuerdos, reglas y aunque no sean entendibles por alguno de sus contrincantes, se llega a un entendimiento en la mesa de negociaciones.
El acoplamiento, la complejidad humana frente a sus diferentes circunstancias es más fácil de entender cuando nos sentamos un día y rompemos el molde perfecto con que regimos la vida permitiéndonos hacer añicos el fastidioso guión con líneas absurdas. Qué pasó con el sentido de espontaneidad de nuestro alrededor? Lo dejamos guardado en el armario y lo desempolvamos todos los años únicamente en navidad? Necesitamos un oráculo para la predeterminación del día? Rompamos la cuerda donde cuelga la cotidianidad de nuestro entorno, desterremos la monotonía y por un momento echamos a un lado la rutina que entorpece el lado bueno y optimista de la vida. Vivir, es acaso respirar? Quien dijo que la vida es aburrida, acaso no somos nosotros que tratamos de verla de tal manera? Si sientes el deseo de romper las reglas sin hacer daño a nadie o que las mismas conlleven la falta de responsabilidad ante una obligación, hazlo! ... vive, ríe a carcajadas, haz lo que siempre has anhelado hacer rompiendo las fastidiosas reglas al menos por una vez en la vida ...





