Escuché tu voz al despertar mientras el agua caía por tu delgada silueta de ébano y me dije: "Oh padre celestial, tengo un angel en mi baño"; me agradaba escucharte tararear las melodias más hermosas, tu canto era dulce y envolvente como el recitar de las sirenas. Ahí me tenias, a tus pies. Me encantaba cuando dejabas tirados por doquier tus interiores beige o color lila y yo buscaba lugar para tener un secreto más, un motivo más para recordarte cuando tu silencio me privaba de escucharte sin música.
Compartiste conmigo ese romance en el que nunca te importó saber más de lo que podía decirte y siempre acogiste mis besos con esa entrega sin importar si fueran ajenos o prestados; eres la única que has entendido mi vida peculiar; y hasta reías como loca al escuchar juntos a "Charles Aznavour" reafirmando tu postura y yo intentando ser cantante monosilabico; siempre terminabamos disfrutando la vida sin prisa alguna; contigo todo era diferente: menos sexo, más romance, caricias y abrazos.
No recuerdo el día en que dejé de verte; te extrañé una mañana de un día sin nombre y sin decir nada te marchaste... te fuiste de mi lado y dejaste en mí recuerdos y añoranza que aún no desempaco. No entristecí, recordé cuando en las tardes jugabamos a ser super heroes en una azotea hasta ver llegar juntos las primeras 17 estrellas del firmamento.
Acaso crees que te fuiste del todo de mi vida? Aquí te espero y aunque no te acoja con los brazos abiertos de nuevo podré mirarte feliz del brazo de otro, bohemia como siempre, risueña y enamorada. Ayer justamente te recordé al ver muy tarde el firmamento ... no sé si estaban exactamente nuestras estrellas; ahí estabas tu, siendo la protagonista de la noche, de mi noche.!!!




