El todo poderoso nos pone cosas en el camino para ver hasta que punto somos tolerantes de corazón. Ahí estaba yo; frente a ese pollito que moribundo pillaba; me parecía recordar su "pío pío" tres días antes cuando mi vecina subía las escaleras con el. Era sábado en la tarde cuando mi vecina pasaba este animalito en mis manos como suplicando que le salvara la vida; hubiera dado un instante de la mía por hacerlo, por verlo caminar con su color negro y sus pintitas amarillas.No soy el más sensible del mundo, pero me dolió ver a este animalito morir. Era ya la cuarta mascota que perecía bajo las manos de mi vecina ( acaso soy alguien yo para juzgarla???…pero igual debo aplaudirle esto? ) … crecí en un seno de una familia en donde el amor por las mascotas era y es fundamental, para mis padres, un animalito en casa es parte de la familia.
Nos da derecho dejar morir un ser vivo del cual debemos nosotros cuidar, por entender que siendo la especie dominante en la tierra, sus vidas nos pertenecen? … esta semana estoy lleno de preguntas, preguntas que no me gustaría a veces saber sus respuestas y dejarme envolver por ese sentimiento que no es odio ni ira; pero que si es NEGRO extremo contra personas indolentes, villanas y malvadas ( y díganme si alguien que maltrata a los animales y mascotas no es indolente? )
Primero fué el gato, segundo los pececitos, tercero sus tortuguitas y ahora ese pollito que apenas tenía días de nacido. Esta semana me la he pasado pensando en como los humanos no miramos hacia atrás cuando cometemos errores que arrastran cadenas, errores que nos catapultan a la desgracia, errores que pensamos que los demás no toman en cuenta o que Dios los aplaude. Siempre he pensado en tener en mi casa una pecera, pero como no siempre estoy en casa, o cuando saldría de viajes, sé que pasarían hambre o sufrirían; y acabé de darme cuenta que no quiero tenerla como decoración luego de haber practicado buceo y darme cuenta de que los peces no nacieron para estar en estanques decorativos para embellecer nuestros hogares; allá abajo hay un mundo tan complejo que si alguna vez puedes percatarte de ello, verías algunas cosas con otro cristal.
Pienso igual que las aves no nacieron para estar encerradas, ni los perros para estar encadenados todo el tiempo. Y si fueran los animales que gobernaran el mundo, pasaría igual que como hacemos nosotros con ellos?
Se que al final de todo lo que atravesamos en la vida, Dios tiene una moraleja para nosotros; nos da la oportunidad de reforzar las cosas que internamente llevamos y no dejarnos abatir por otras que no podemos hacer nada por cambiarlas.









