Alguna vez haz tenido la sensación de haber llegado sentimentalmente a la vida de una persona justo cuando una tempestad se ha llevado todo el amor, cariño y ternura dejándole como un desierto? En este momento debes tener mucho tacto, cordura y fuerza de voluntad extrema para no desistir y tratar de plantar ese oasis donde te deleitarás bajo la sombra de los árboles que siembres después y saciar tu sed en ese manantial sin intrusos que se deslicen por las orillas. Estoy seguro que si la vida y el entendimiento de la complejidad humana que tanto divulgo fuera tan simple como "cerrar los ojos y dejarse llevar como hoja al viento", seguramente en el cielo existieran más humanos colgando de hilos en forma de cometas que estrellas en el firmamento. Es cierto, la vida parece más fácil de vivir y entendernos cuando desterramos de nuestra espalda los residuos de “Pandora” y le damos paso a la comunicación efectiva, a la empatía y procurar de alguna manera satisfacer las necesidades afectivas de quien comparte con nosotros algo más que un espacio de cuatro paredes o algunas horas de un domingo cualquiera.
Todo o Nada. La teoría de quienes prefieren conocer bien la postura de una situación antes de sumergirse por completo en el abismo inexplicable de sentimientos y situaciones sin criptogramas de por medio que pongan cuesta abajo tus días. Nadie, absolutamente nadie puede ni debe embarcarse en una relación si antes no ha cerrado todas las heridas que puedan hacer daño a la siguiente; se supone que hemos enterrado los restos de un pasado, si no es así, nos ha ganado la batalla el fantasma que torna con frialdad las caricias postreras. Las "Relaciones Light” parecen estar de moda … particularmente yo las rechazo por la convicción de fidelidad a mi integridad emocional… pero, nos convertimos en hienas que se conforman con la carroña del cadáver que ha servido de banquete al rey extasiado en el dominio silencioso de sus presas o preferimos cazar la nuestra para saciar nuestro apetito voraz? Por qué tiempo?
Detrás de la puerta del silencio cobarde que encierran las palabras jamás pronunciadas, se esconde la clave del entendimiento; no se trata de establecer un perímetro para danzar en la lucha de poder, de establecer quien tiene la razón; más cuando se piensa razonablemente, queda bien establecido que una relación sentimental no la construye una sola persona. Nadie quiere salir herido al finalizar una relación, ni con el corazón hecho trizas, más el día que decides limpiar la arena del desierto donde quedaste tirado calcinando tus noches bajo la almohada discreta cubierta de insomnio, has dado un paso al frente, es ahí cuando revelas que es mejor quitarse el polvo que limpiarse el lodo… y por encima de todas las silabas que forman un conjunto de palabras escuchadas en el cementerio de letanías con eco bla – bla- bla - debe quedar bien claro: “Quien no esté dispuesto a quemarse, no debe jugar con fuego” ...






