Justo cuando muchos creían haber descubierto la fórmula del agua tibia en situaciones sentimentales, llegó para quedarse la modalidad del siglo XXI “Las Relaciones Light” … Donde me inscribo? Yo estoy a favor de este tipo de relaciones tomando en cuenta mi descrédito por el “asunto sinistro hasta que la muerte los separe”. Los divorcios crecen más que los chinos en el planeta puesto que, nadie quiere ver su corazón roto en mil pedazos por el piso, tampoco soportar el temperamento inapropiado de una persona adulta poco moldeable a las exigencias que cada quien busca para establecer una relación sentimental. Las relaciones Light no son un juego ni dan cabida a las personas descaradas, es un tipo de relación sostenida por lo general por personas que buscan una pareja con quien compartir algo más que sexo y disfrutar juntos cosas afines sin establecer un compromiso tan arraigado o conflictos emocionales con secuelas a mediano o largo plazo como los celos o los amores tóxicos.
No se trata de crear un circulo vicioso donde nos convertimos en desalmados, sin sentimientos, llenos de vacíos existenciales que tratamos de olvidar en los brazos de otros cuerpos… NO! De hecho, aquí no hay cabida para la promiscuidad y es bueno resaltar el axioma: “Cuando te acuestas con una persona promiscua estando conciente de su comportamiento, terminas acostándote con todo su pasado, con sus ex relaciones y con el rastro de este (a)”. Ese rastro perverso muchas veces es el fin de una vida sensata por el contagio de enfermedades de transmisión sexual. Detesto las personas promiscuas, esas que andan en la vida con un insaciable deseo de apareamiento peor que un marsupial. Cuando un ser humano no es capaz de vencer sus debilidades, las mismas terminan gobernándoles. Los europeos abrieron el portal para las “Relaciones Light” con la pre convivencia matrimonial, proceso donde dos personas conviven juntas por años para establecer su nivel de compatibilidad dentro de un hogar, una familia y dar el espacio necesario de esparcimiento individual. Al parecer, la vida de cada persona comienza de cero nuevamente cuando contrae matrimonio, echando a un lado amigos, muchas veces la familia y el ritmo de vida sostenido por años. Sin duda alguna, es uno de los tantos pecados capitales que conllevan al rompimiento de una pareja. Quién está dispuesto a dejar su familia por una pareja? Por cuanto tiempo? Tus amigos de toda una vida, los echarás a un lado al casarte? Tus hobbies, sueños y metas, a donde van a parar?
Hay tanta complejidad envuelta en las negociaciones conyugales y prematrimoniales que dejan desnudo el entendimiento de la razón humana, expresión de sentimientos malvados como el egoísmo, la piedra angular que buscan tener el la palma de sus manos quienes desean “gritar a los cuatro vientos” su osadía: “mírame: estoy realizado, tengo hijos”, sin importar que los mismos sean sólo el producto de una fijación injusta, inapropiada, vil, donde la sociedad te valida oficialmente como ciudadano del mundo cuando tienes hijos a costa de jugar con los sentimientos de otra persona y traer al planeta un ser humano con el código de preguntas inciertas, frialdad y falta de sentimientos. Las Relaciones Light la componen personas sensatas, concientes, adultas, transparentes donde nadie jamás debe cruzar la delgada línea de la perversión, la insensatez o tirar los dados para jugar con los sentimientos ajenos …







