El olor a sangre invadía el entorno, algunas gotas caían al piso rustico. La victima colgaba despedazada en cuatro garfios oxidados. Algunos de sus músculos se movían involuntariamente, retorcidos. Un olor salado emanaba de su carne apática, caliente, tibia. El asesino sostenía un ancho cuchillo, a su lado varias herramientas cortantes y en frente, una mujer y un niño que miraba con ojos despavoridos el cuarto estrecho, de paredes gruesas, en una meseta estaba la cabeza cercenada con los ojos vidriosos, la boca semi abierta, destilando sangre y algunas moscas volaban haciendo zumbido con sus azules alas. El verdugo levantó el ancho cuchillo dejando al descubierto sus grotescas manos ensangrentadas parcialmente, sus dedos mugrientos se aferraron al artefacto cortante produciendo un sonido peculiar al cortar la cabeza en dos partes iguales; sus sesos volaron por todas partes, incluso en la cara de aquel hombre de apariencia ordinaria, sin sonrisa, con un cigarro a medio encender. El niño dejó escapar un quejido que se perdía en sus entrañas, cubriéndose la cara; su madre lo atrajo hacia si, protegiéndolo, queriendo calmar el horror que presenciaban sus pupilas. Afuera algunos perros se disputaban el banquete de huesos y esperaban algunas piltrafas. Eran los primeros en la contienda; el sudor invadía el esternón de la mujer enmudecida, insegura, paralizada, sin dar un paso al frente o correr. El matador seguía su ritual, pasaba un afilador por uno de sus cuchillos mientras silbaba indiferente, sin decir palabra alguna… colgaba en otro gancho las vísceras con una mano, sin esfuerzo; un hilo de sangre mojó el hombro de su camisa gris plomo. El, sin atrevimiento alguno, tomó un par de periódicos y limpió su brazo… la respiración agitada de la señora se dejó escuchar, el sanguinario pasó su mano derecha mugrosa por sus ojos azabaches, apartó su cigarro moribundo de su torcida boca; suspiró decidido y escupió los residuos del amargo tabaco que ennegrecía su dentadura … Agarró el cuchillo de ancho cabo otra vez, ahora si había terminado el ritual de su victima, miró a la señora con sus fríos ojos y sin apuros le dijo: De que parte quiere su carne señora?
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lunes, 20 de julio de 2009
viernes, 5 de junio de 2009
Hoy es siempre todavía !!!
50 años eran quizás la mitad de su vida. Había vivido con tanta intensidad sus mañanas triplicando con placeres y sonrisas su posteridad. Nunca abandonó su sentido de humor, moldeó su vida cuadrada y entendió el verdadero significado de lo que muchos llaman amor. Cierta noche, sin luna, sin estrellas, sin compañía y dedicación, sintió el abrazo ligero, frío y con pre aviso de caronte; muchos dicen que lloró una sola lágrima negra sin esfuerzo, sin premura.
Quiso alguna vez emprender el vuelo lejos del verde y amar exclusivamente a su compañera de toda una vida, pero su sentencia de muerte era como el reloj de arena con prisa, sin espera, sin negociar el placer arrancado de su lado, donde la ternura era casi un consuelo obligatorio con ronquidos, sin argumentos, sin armas. Nunca se sintió tan vulnerable al verse con las manos vacías y la conciencia replicando la mirada de quien le hacía compañía en cada jornada, en los días nublados, de tormenta o soleados, esa que terminó ganando la batalla más allá del sufrimiento y lágrimas.
Se cansó de intercambiar el placer de cuerpo en cuerpo, con noches a medias y días enteros. Era el momento preciso en que su alma tocaba lo más profundo de ese laberinto negro, retornando por el camino angustioso donde el alma comprendía la osadía de sus décadas desperdiciadas, hijos marchitos y sueños sin dormir.
Y lloró sin piedad o consuelo alguno. La noche entristeció y no hubo tiempo de empacar camisas, ni su abrigo para el frío de los atardeceres. Dejó escapar el aliento de su cuerpo, más no su sonrisa encantadora. De una u otra manera, sus recuerdos no murieron, quedaron enmarcados en el sacrificio de un silencio indefinido y una nostalgia con herencia sublime; de seguro sus razones, su vida singular, su noble y generoso corazón le haría regresar como un fantasma su espíritu a su mecedora algún sábado por la tarde para escuchar sus canciones y sonreir…
Quiso alguna vez emprender el vuelo lejos del verde y amar exclusivamente a su compañera de toda una vida, pero su sentencia de muerte era como el reloj de arena con prisa, sin espera, sin negociar el placer arrancado de su lado, donde la ternura era casi un consuelo obligatorio con ronquidos, sin argumentos, sin armas. Nunca se sintió tan vulnerable al verse con las manos vacías y la conciencia replicando la mirada de quien le hacía compañía en cada jornada, en los días nublados, de tormenta o soleados, esa que terminó ganando la batalla más allá del sufrimiento y lágrimas.
Se cansó de intercambiar el placer de cuerpo en cuerpo, con noches a medias y días enteros. Era el momento preciso en que su alma tocaba lo más profundo de ese laberinto negro, retornando por el camino angustioso donde el alma comprendía la osadía de sus décadas desperdiciadas, hijos marchitos y sueños sin dormir.
Y lloró sin piedad o consuelo alguno. La noche entristeció y no hubo tiempo de empacar camisas, ni su abrigo para el frío de los atardeceres. Dejó escapar el aliento de su cuerpo, más no su sonrisa encantadora. De una u otra manera, sus recuerdos no murieron, quedaron enmarcados en el sacrificio de un silencio indefinido y una nostalgia con herencia sublime; de seguro sus razones, su vida singular, su noble y generoso corazón le haría regresar como un fantasma su espíritu a su mecedora algún sábado por la tarde para escuchar sus canciones y sonreir…
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7:33:00 a. m.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
"Crónica de la Navidad a des-tiempo" !!!
Yo también sufro con la navidad a destiempo donde lo comercial le quita esa magia que desde niño se impregnó en mí como la época más hermosa del año. Aún lo es. (… ??) Ayer culminé la temporada navideña en el programa, ya sentía que no podía ver más una flor de pascua o un arbolito navideño, ufff! … Acomodaba algunos cascanueces y le preguntaba a la encargada de ambientación por qué los elfos y los duendes tenían cara de tristeza, ella muy simpática me dijo, debe ser la crisis. Me quedé mirando las caras de los pobrecitos hombrecillos de goma con ropa satinada de estilo arlequín. Al fondo se contemplaba un Santa Claus con barba ondulada y sin picardía. Reí un poco y supe que el pobre Santa no es tan vago como todos creemos, o piensan que él se hace manicura durante todo el año? O que come “Fondue” con papas al horno durante 11 meses? NO, ahora debe salir desde muy temprano del año hacer publicidad objetiva y en la noche seguir empacando juguetes de millones de niños caprichosos del mundo (yo ni nada voy a decir jajajajaja!) En mi casa, la navidad llegaba temprano, a mediados de octubre mi padre desempolvaba el árbol de navidad, el mismo que disfrutaba ver sus luces todas las noches sentado en esa “mecedora” mientras dormitaba y roncaba gradualmente; las dos primeras semanas me parecía genial, al mes ya me abrumaba un poco; y cuando llegaba diciembre? … con decirles que a final de enero mi hermano Sandy y yo buscábamos literalmente un hacha para cortar de la sala este árbol de navidad que ya nos había martirizado desde octubre. El era muy reiterativo y decía que ese árbol a nadie le molestaba. Oh Dios, pero que amor por la navidad tiene mi padre, me decía y cuando las luces del árbol eran de las que tenían música? Ja, tan pronto él encendía su “aguinaldo” de luces yo salía por la puerta más cercana. Ahora cada vez que llega la navidad le recuerdo con más añoranza, y cuando estoy frente al árbol de navidad en casa, difícilmente no deje escapar una sonrisa.
Regresando de trabajar esta noche, me devoraron las luces de tantos “charamicos”, bombillitos y escenarios navideños colgando en las fachadas de plazas, bancos, tiendas y centros comerciales. Ganas no me faltaron de comprarme un “elfo” o un Santa Claus, ya veremos, ya veremos, por el momento necesito mis vacaciones … a propósito, saben cómo se llama la esposa de Santa? …cómo que no saben? “Mery Christmas” jajajajajaja!
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11:20:00 p. m.
domingo, 28 de septiembre de 2008
... No soy buen perdedor !!!
Esta mañana, tirando a la basura todas las revistas del mes pasado, me encontré una tarjeta postal que me había regalado mi profesora de primaria; ahí estaba con el paso de los años casi intacta y tocando la melodía de Paul Muriat “Love Is Blue” … volvía hoy de nuevo a recordar una escena que me había dejado la necia lección de no aprender a perder cuando hay razones justificadas dentro de ese entendimiento lógico que usamos los humanos para justificar lo que “creemos” es nuestro por capricho o justicia. Había terminado el cuarto de primaria con todas mis notas en “A”, sin duda alguna el mejor estudiante de promoción y de toda la escuela. El día final asistí con mis padres a buscar la “nota escolar” con mucho júbilo. Al entrar, me dieron un número para concursar con algunos de mis compañeros. Eramos 4 estudiantes y se rifarían 3 libros, así como lo leen, no 4 … ni 1 “TRES” Ja! Vaya sorpresa, todos resultaron ser ganadores menos yo. Imagínense como puede sentirse un niño de 9 años ante una situación desconcertante.
Al cabo de dos semanas, mi madre me compró 3 libros para que olvidara el incidente y dentro de esa negación infantil, no lograba comprender por qué demonios si fui el mejor estudiante, debía ponerse a competir conmigo a los de menores calificaciones o mejor aún, por qué no se habían rifado la misma cantidad de libros como concursantes hubieran??? . Al inicio del año escolar venidero, esa maestra, me esperó muy sonriente con un libro, lo tomé dándole las gracias y sentí que me lo había otorgado por “lástima” . Les soy honesto? Nunca, pero nunca leí ese libro cuya portada hacía reticencia a cuentos de dragones y tierras lejanas. No recuerdo si quiera el título de este liviano ejemplar, lo coloqué en mi tramo del estante compartido con mis hermanos, pero jamás ojeé ese libro.
Cerrando la tarjeta e insultando a Muriat por etiquetar el “amor” con un color karmico, comprendí que no aceptaba “perder” fácilmente. Acaso las mejores decisiones y algunos sentimientos eran tirados en una tómbola para elegir nuestra suerte y tocar una fanfarria cuando terminábamos perdiendo sin oportunidad de hacer nada en la vida? … O peor aún, "Perder en realidad es cuestión de método"? … Que alguien me lo explique!
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yo no se perder
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El jueves era yo quien se ponía una máscara con la visita de mi madre tras dos meses sin verle. Mi madre es el tipo de mujer que conoce mucho a través de una mirada o de un tono de voz; creo que casi todas las madres son así con sus hijos (también hay que reconocer que muchas apenas son simplemente mujeres con hijos en la casa y no necesariamente son nanas) … Nos tomamos un par de horas hablando de asuntos familiares y recordando historias que incluían nostalgia y felicidad a la vez. Hoy era yo quien se sentía desnudo ante esa tierna mirada de mi madre que trataba de ver más allá de sus ojos café impresos en mi rostro. Estos días he ido poco a poco poniendo en orden cada pieza de ese rompe – cabeza y encontrado respuesta ante algunas preguntas.
Mientras tomábamos un café, estrenando mis tazas cuadradas de la colección “Bianco” comprendí por qué nunca me ha gustado el color rojo; había tratado de olvidar por muchos años la historia de uno de los accidentes de mi padre; hoy después de 20 años volvía a darme esa sensación de vértigo al recordar su cara ensangrentada frente a todos tras haber colapsado y haberse puesto de “sombrero” uno de sus carros, el carro que más me hacía gracia cuando era chico; ese rojo chino tan nítido, que podías mirarte en él. Creo que la asociación de estos dos casos que hilaban una misma historia, me habían marcado. El rojo me saca a veces un poco de mis casillas, incluso esos labiales rojos “mamacita” que llevan algunas chicas; al final creo que sus labios dejan de tener sensualidad ante mi predisposición o fantasma por el carmesí.
... Terminaba mi quinto sorbo de café, al tiempo que dilucidaba las palabras de mi procreadora cuando se refería a la vida como un carrusel en el que junto a ti abordaban varias personas el mismo artefacto de entretenimiento, el mismo que representaba ocasionalmente la vida girando con rostros que nos acompañaban siempre y otros tan insignificantes que terminabas olvidándolos sin importar que estuvieran contigo durante años; esta rueda giratoria te haría saber al detener sus vueltas incansables, quienes eran tus verdaderos amigos, quienes eran las personas que habían resistido junto a ti ese vaivén con estragos ocasionales.
… Al día siguiente, luego de haber pesado a todos los compañeros de cita de mi madre en el consultorio médico y despedirme de ella, bajando las escaleras, lejos del color rojo, carrusel y recuerdos de infancia, supe que le había ganado una batalla a la vida con mi mascara puesta por 19 horas, la misma que no dejaría ver mi vulnerabilidad frente a alguien que amaba con todo mi corazón, simplemente deseaba verla sonreír y saber que regresando a casa, ella no se llevaría una preocupación en su mente; ahí volví a entender el sacrificio una vez más, echar a un lado el egoísmo pensando en los demás. Sonreí y entendí que en ocasiones, debemos dejar escapar “las situaciones” de nuestro laberinto vulnerable como ese globo que se escapa a conciencia de las manos de un niño que ríe al verlo elevarse en el cielo azul.
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jueves, 4 de septiembre de 2008
Complejidad Humana: "Equilibrio" !!!
El lunes en la tarde, dirigiéndome a clases, me pareció divertido el ruido de la ciudad mientras cruzaba mi tercer semáforo antes de llegar a la avenida Rómulo Betancourt. Los carros parecian cantar una sola copla con sus bocinas roncas y otras desafinadas; sonreí un poco observando al policía de Amet ondear su brazo de izquierda a derecha con la ignoranza tercermundista de maniobrar el tráfico estando en funcionamiento este aparato inteligente. Ayer, al volver en la tarde del trabajo, salí a mojarme un poco bajo la lluvia, cosa que disfruté bastante. Qué pasaba en estos momentos conmigo? estaba rompiendo esquemas o simplemente estaba pasando del otro lado de la raya amarilla de mi extremismo? ... Mientras secaba toda el agua de mi cuerpo, me puse a pensar en como vamos asimilando las cosas que ocurren a nuestro alrededor que en ocasiones no podemos tener control de ellas. Cuando era niño, detestaba que lloviera, entraba en una crisis caprichosa tan grande que no salía de mi cama; mi madre trataba someramente de hacerme entender que el proceso de lluvia era parte del ciclo de la naturaleza, pero aún así seguía sin entender, aún así, no deseaba poner mis pies en el frío piso o mojarme fuera ( que fantasma no? ) .... Por otro lado, siempre he detestado el ruido insoportable de las urbes y ciudades en donde el estres cotidiano te hacen colapsar si no has dormido al menos 7 horas la noche anterior. Esta tarde volví a pensarlo de nuevo cuando en un momento de apuro laboral respondí con toda naturalidad, sin imponer mi criterio, sin reproches ni queja. Entendí ciertamente que esa parte que acomodaba en la espalda tolerante de mandamientos incumplidos, eran parte de la complejidad humana conocida como "EQUILIBRIO" ... el tono musical que nos hace entender mejor la vida fuera de un estereotipo caprichoso y antojadizo de nuestra niñez.
El equilibrio es la balanza que te permite en un momento dado tener control de ti mismo (a) ante el laberinto que te arrastra a los extremos, es el punto intermedio de situaciones irracionales o circunstanciales. En la vida hay momento para todo y dentro de ese todo, el equilibrio debe estar presente. Esa balanza de la cual hablo es la que literalmente hace percatarte que la intuisión aveces le gana a la razón y que la sensatez debe imperar por encima del orgullo o del ego volatil que nos encierra en una burbuja. El equilibrio del que estoy hablando no es el hilo del que cuelga nuestra cordura o locura momentanea, tener firmeza con nuestra personalidad no está mal, de hecho en ocasiones nos hacen especiales algunas particularidades que si las cambiaramos, dejariamos de ser autenticos, de parecer atractivos o interesantes ante alguien. El equilibrio es la "pizca de sal" en lo dulce. Ese equilibrio, no es el estado emocional que arrastramos a diario y lo reflejamos en cada hora que compartimos ante los demás; es mucho más que un cambio de humor pasajero y momentaneo; es la parte en que nos divorciamos de un capricho que enferma la estadía de quienes esperan ver en nuestro rostro una sonrisa con una carcajada perpleja, es sentarte a cultivar tu fé sin pensar en la negatividad de las situaciones, es desterrar ese pasado que nos condena como alma en pena a días que fueron "ayer" la tinta de una historia que escrita en papiro está. El amor vrdadero no necesita equilibrarse, el mismo no se mide en patrones de escalas que incluyen números de cifras como ecuación matemática, tampoco la sinceridad, la amistad, los buenos valores, los buenos principios.
Hoy tomé lecciones de guitarra imaginaria y eché a un lado el control remoto con el que tarareo ocasionalmente melodías con notas de principiante, que me hacían acoplar un baile en el que danzaba perfectamente el ritmo de la vida, aparté el pesimismo y supe que tras esa estela negativa de telarañas y pánico, está un colorido universo de cosas hermosas que a diario nos hacen ser felices sin importar la distancia que nos una, sin importar que un pequeño gesto sea el que deje escapar la carcajada más exquisita de la noche, ese es el momento en que el equilibrio del día ha balanceado tu vida. Eché a un lado los apuntes que alguna vez había decidido aprender de Roberto Benigni, supe que mi poder de equilibrio estaba siempre ahí cuando comprendí que una gota de agua era más que suficiente para recordar cosas hermosas o el surco de una barbilla que vislumbra el camino de unos días placenteros con arena, salitre y días soleados ... en mi mundo real.
El equilibrio es la balanza que te permite en un momento dado tener control de ti mismo (a) ante el laberinto que te arrastra a los extremos, es el punto intermedio de situaciones irracionales o circunstanciales. En la vida hay momento para todo y dentro de ese todo, el equilibrio debe estar presente. Esa balanza de la cual hablo es la que literalmente hace percatarte que la intuisión aveces le gana a la razón y que la sensatez debe imperar por encima del orgullo o del ego volatil que nos encierra en una burbuja. El equilibrio del que estoy hablando no es el hilo del que cuelga nuestra cordura o locura momentanea, tener firmeza con nuestra personalidad no está mal, de hecho en ocasiones nos hacen especiales algunas particularidades que si las cambiaramos, dejariamos de ser autenticos, de parecer atractivos o interesantes ante alguien. El equilibrio es la "pizca de sal" en lo dulce. Ese equilibrio, no es el estado emocional que arrastramos a diario y lo reflejamos en cada hora que compartimos ante los demás; es mucho más que un cambio de humor pasajero y momentaneo; es la parte en que nos divorciamos de un capricho que enferma la estadía de quienes esperan ver en nuestro rostro una sonrisa con una carcajada perpleja, es sentarte a cultivar tu fé sin pensar en la negatividad de las situaciones, es desterrar ese pasado que nos condena como alma en pena a días que fueron "ayer" la tinta de una historia que escrita en papiro está. El amor vrdadero no necesita equilibrarse, el mismo no se mide en patrones de escalas que incluyen números de cifras como ecuación matemática, tampoco la sinceridad, la amistad, los buenos valores, los buenos principios.
Hoy tomé lecciones de guitarra imaginaria y eché a un lado el control remoto con el que tarareo ocasionalmente melodías con notas de principiante, que me hacían acoplar un baile en el que danzaba perfectamente el ritmo de la vida, aparté el pesimismo y supe que tras esa estela negativa de telarañas y pánico, está un colorido universo de cosas hermosas que a diario nos hacen ser felices sin importar la distancia que nos una, sin importar que un pequeño gesto sea el que deje escapar la carcajada más exquisita de la noche, ese es el momento en que el equilibrio del día ha balanceado tu vida. Eché a un lado los apuntes que alguna vez había decidido aprender de Roberto Benigni, supe que mi poder de equilibrio estaba siempre ahí cuando comprendí que una gota de agua era más que suficiente para recordar cosas hermosas o el surco de una barbilla que vislumbra el camino de unos días placenteros con arena, salitre y días soleados ... en mi mundo real.
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domingo, 13 de julio de 2008
Desayunando Con Rambo
El jueves en la mañana me tocó desayunar con Rambo. Sí, con Silvester Stallone, uno de los personajes más rudos y frustrados e igualmente violentos del cine. Eran las 5:00 a.m. de ese día cuando me levanté y me dispuse asistir a un compromiso familiar en el que no podía faltar o enviar sustituto. Me acompañaba mi sobrina Erika de 10 años. Apenas tuve tiempo de prepararle tostadas y chocolate para irnos; como siempre, entendí que era muy temprano del día para echar combustible a mi organismo. Apenas tomé café, mis cosas de trabajo para el compromiso de esas 3 absurdas horas vespetinas en donde debía hacer acto de presencia. Arribamos el bus a las 7:30 a.m. El viaje sería de 45 minutos. Al acomodarme en mi asiento, ahí me lo encontré: Rambo tirando disparos por doquier, granadas, balaceras y matando con gran furia a cada asiático que se le atravesara en su camino.
Algunos leían el periódico, otros dormitaban y yo leía la revista U mientras el ruido infernal de guerra de ese bastardo me desesperaba. Miré a Erika y le sugerí que se recostara un rato, era una forma de alejarla de esa agresividad que la tv. bombardea a todos sin importar la hora o edad de adultos o pequeños. Marqué con mi dedo índice la página 19 de mi revista para observar el cuadro que ocurría en el asiento lateral izquierdo delantero, un padre movía a su pequeño de algunos 3 años de edad, para que contemplara el film. Imagino que al principio, el niño se sintió motivado con todo ese revuelo que escuchaba, pero al cabo de 5 minutos o menos, el pequeño no soportó tanta violencia y comenzó a llorar. Encontré la vista con ese joven que no debía tener 30 años, como si le dijera con mi mirada "loco viejo", desconsiderado, abusivo y otras palabras que se dicen con la mirada, más no con los labios.
No se si haber madrugado, cenado muy temparano la noche anterior o la prisa del día, ... habian despertado un hambre terrible en mí. Recordé que a esa hora de la mañana, ya alguien había desayunado por segunda vez, dejé escapar una leve carcajada mirando el reloj; faltaban pocos minutos para llegar a mi destino. ... Minutos más tarde, bajaba de ese bus donde había desayunado violencia con Rambo. A pocos pasos leía un letrero con letras pocos legibles que decía: "Se venden empanadas y jugo" ... poco me faltó por entrar y tomarme al menos un jugo de naranja, me dije, en otra ocasión será, pensando en que al llegar a mi destino, encontraría un desayuno casero, pero no fué así. De entrada, me encontré con mi hermana Hilda, toda monocromática, con más alhajas que una princesa hindú ofreciéndome a las 9 de la mañana un vaso de coca-cola y galletas de soda... que horror!
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Algunos leían el periódico, otros dormitaban y yo leía la revista U mientras el ruido infernal de guerra de ese bastardo me desesperaba. Miré a Erika y le sugerí que se recostara un rato, era una forma de alejarla de esa agresividad que la tv. bombardea a todos sin importar la hora o edad de adultos o pequeños. Marqué con mi dedo índice la página 19 de mi revista para observar el cuadro que ocurría en el asiento lateral izquierdo delantero, un padre movía a su pequeño de algunos 3 años de edad, para que contemplara el film. Imagino que al principio, el niño se sintió motivado con todo ese revuelo que escuchaba, pero al cabo de 5 minutos o menos, el pequeño no soportó tanta violencia y comenzó a llorar. Encontré la vista con ese joven que no debía tener 30 años, como si le dijera con mi mirada "loco viejo", desconsiderado, abusivo y otras palabras que se dicen con la mirada, más no con los labios.
No se si haber madrugado, cenado muy temparano la noche anterior o la prisa del día, ... habian despertado un hambre terrible en mí. Recordé que a esa hora de la mañana, ya alguien había desayunado por segunda vez, dejé escapar una leve carcajada mirando el reloj; faltaban pocos minutos para llegar a mi destino. ... Minutos más tarde, bajaba de ese bus donde había desayunado violencia con Rambo. A pocos pasos leía un letrero con letras pocos legibles que decía: "Se venden empanadas y jugo" ... poco me faltó por entrar y tomarme al menos un jugo de naranja, me dije, en otra ocasión será, pensando en que al llegar a mi destino, encontraría un desayuno casero, pero no fué así. De entrada, me encontré con mi hermana Hilda, toda monocromática, con más alhajas que una princesa hindú ofreciéndome a las 9 de la mañana un vaso de coca-cola y galletas de soda... que horror!
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Para Digerir
Soy el único anomal de este planeta que no le gusta desayunar?
Aún estoy en esa etapa disparatosa en donde recuerdo a mi madre poniendo el desayuno en la mesa a las 7 de la mañana, antes de ir a la escuela y yo negándome a comer?
... Para mí es un verdadero horror que alguien desayune carne o embutidos a primera hora del día ( mi hermano Carlos no tiene la respuesta certera a mi pregunta, jajaja, seguiré mi encuesta)
Aún no he encontrado alguien que prepare el mejor jugo de naranja como mi hermana Miriam, creo que tendré que viajar a Ibiza para sentirme realizado)
Soy el único anomal de este planeta que no le gusta desayunar?
Aún estoy en esa etapa disparatosa en donde recuerdo a mi madre poniendo el desayuno en la mesa a las 7 de la mañana, antes de ir a la escuela y yo negándome a comer?
... Para mí es un verdadero horror que alguien desayune carne o embutidos a primera hora del día ( mi hermano Carlos no tiene la respuesta certera a mi pregunta, jajaja, seguiré mi encuesta)
Aún no he encontrado alguien que prepare el mejor jugo de naranja como mi hermana Miriam, creo que tendré que viajar a Ibiza para sentirme realizado)
Si el desayuno es la comida más importante del día, que es el almuerzo?
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En Antena
De que sirve que tengas todos los canales del cable en tu casa, cuando tu hermano te visita y se pasa viendo el repertorio de canales locales?.
Y dale de nuevo con Rambo! ayer fué un castigo eterno con mi hermano Hikohishi viendo Rambo I, II, y III en telesistema; gracias por existir "manual de sobrevivencia ante el caos"
Tambien me pregunto: será que con la película Rambo, nos quieren vender la idea de que los asiáticos son malos o aún hay rencor por la perdida de la guerra de Vietnan? ... sólo pregunto, jummm!
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En Antena
De que sirve que tengas todos los canales del cable en tu casa, cuando tu hermano te visita y se pasa viendo el repertorio de canales locales?.
Y dale de nuevo con Rambo! ayer fué un castigo eterno con mi hermano Hikohishi viendo Rambo I, II, y III en telesistema; gracias por existir "manual de sobrevivencia ante el caos"
Tambien me pregunto: será que con la película Rambo, nos quieren vender la idea de que los asiáticos son malos o aún hay rencor por la perdida de la guerra de Vietnan? ... sólo pregunto, jummm!
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jueves, 21 de febrero de 2008
Chao Abuela !!!
Cada vez que mi hermano Sandy viene a visitarnos al país, destapa un secreto guardado de la infancia en su caja de pandora. El lunes, en un brake laboral, el tema de discusión fué el trato de las abuelas y de como suelen consentir a sus nietos. Mi abuela Valentina poco le faltaba para su santificación. Pacifista, dulce, justa, cariñosa y dadivosa al extremo. Creo que fuimos sus nietos favoritos sin lugar a dudas. Cada vez que le recuerdo, me siento tan feliz de haber podido recibir ese cariño que te hace sentir especial y protegido cuando eres niño.
Por lo general, todos los sábados, acudiamos a visitar a la abuela y en ocasiones quedarnos a dormir todos en su casa. Mi madre le enviaba periódicamente con nosotros alguna comida especial que preparaba y siempre íbamos con gusto; era un motivo extra para visitarle. Cierto día, después de almorzar, mi hermano Sandy era el afortunado en llevarle a la abuela una deliciosa comida preparada por mi madre. Mi hermano le distraía culquier cosa que implicara juego; desconozco las razones de su distracción, pero dejó caer la comida al suelo que era para abuela.
Muy habilidosamente, mi hermano recogió con sus manos y lo entró de nuevo en el recipiente (arena, piedras, y todo lo que había en la carretera, fueron a parar en la olla) Llegó con mucha prisa, procedió a entregar su encomienda y salió. Rehusó el abrazo cálido, apenas si escuchó la bendición y procedió a decirle: Adios Abuela!, al tiempo que casi corría.
Me imagino a abuela destapando su esperado platillo y riendo a carcajadas por la ocurrencia de su nieto travieso. Abuela nunca dijo nada de lo ocurrido y no fué hasta poco cuando se supo de labios de mi hermano la singular hazaña.
Pareciera que esta forma presurada de despedirse de las abuelas se ha transmitido en la siguiente generación; cuando uno de mis sobrinos pequeños hacen algo indebido, le dañan las flores en el jardín de mi madre o dejan caer y romper algo de vidrio, es notorio escuchar la despedida peculiar: CHAO ABUELA!!!
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martes, 16 de octubre de 2007
Recuerdos de Infancia!!!


Este escrito me remonta a una de las etapas más significativa de mi vida: mi infancia. Es momento oportuno para recordar los castigos que antes solían darnos nuestros padres. Es un tema que debatimos en familia cuando nos juntamos en vacaciones o navidad, juntos reímos hasta más no poder, sin rencor, sin secuelas emocionales; hacemos de esto un episodio de recuerdos propio de una edad que alguna vez queremos volver a vivir.
Crecimos en el seno de una familia muy unida, con valores humanos muy arraigados y con una disciplina extraordinaria en donde el respeto a los padres, los adultos, personas mayores y maestros, era fundamental.
Mi madre era poco tolerante, mi padre muy estricto, frío poco comunicativo, salía a trabajar bien temprano y por lo general llegaba de noche, mi madre estaba mas tiempo en casa y a pesar de que trabajaba por igual, estaba más al pendiente de nuestro comportamiento.
Que tal si comienzo este viaje de recuerdos con mi hermano Carlos? Era el mayor de todos, ocurrente, autoritario y con un carácter fuerte, abusaba de su trono de primogénito. Siempre andaba de curioso y desafiando las reglas no escritas que imperaban en casa. Recuerdo muy bien que en casa había un reloj encima de la vitrina de la sala, era un reloj rectangular, de cuerda, y con un paisaje japonés y algunas geishas, era un objeto valioso en casa, a parte de ser decorativo, era el suplementario del reloj biológico de mi papá (créanme que siempre despertaba antes de que el reloj lo despertara a él). Una mañana se le ocurre a Carlos la genialidad de descubrir de donde salía el timbre del reloj, uno de esos días en donde tus padres no están en casa.
Destornillador en mano, desarma el reloj y se convence de que es un espiral que al darle cuerda, se enrosca en su interior…EUREKA. A todo esto, el no tiene ni la más mínima idea de cómo volver a armarlo; nos intimida a mi hermano Sandy y a mi a guardar silencio y coloca el pobre artefacto en su lugar. Cierto día mi madre se da cuenta de que el reloj no está dando las horas, cuando lo toma en sus manos, las piezas se desarman como rompe cabeza frente a sus ojos. Escuchamos la voz enérgica de mi madre llamándonos a todos….lo que venía, era grande.
-quiero saber quien es el responsable de esto?- dice ella. Un gran silencio invadió la casa. –Bueno, como no hay culpable, hay castigo colectivo (siempre me incomodó que pagáramos justos por pecadores) miré a mi hermano buscando su aprobación para que se responsabilizara por su acto. Mientras, mi madre buscaba una de sus correas plásticas (me preguntaba con cual nos daría la paliza, pues eran 3 de colores diferentes, una marrón, una blanca y una negra, cada una producía una sensación diferente cuando te daban tremenda pela) pela en buen dominicano es sinónimo de castigo.
Hoy era el turno de la correa negra fina, de esas que te dejaban ronchas por todo el cuerpo y aun al mes tenias en tu espalda la incrustación que decía: Made In China. (Casi no puedo escribir de la risa)…ahí estaba mi madre, frente a los 4, mi hermana ya había empezado a llorar como actriz suplente de María Magdalena. No soporté más y le dije a mi madre: - fue Carlos quien dañó el reloj. Y ahí comenzó el concierto de un solo acorde que se escuchaban así: PLASH. Lluvia de correazos!
Meses mas tarde, seria reincidente: la maquina de coser de mí madre era uno de sus objetos a los que nunca debías ponerle la mano, igual que la caja de herramientas de mi padre, mucho menos prestarlos sin su permiso. A Carlos (si a él de nuevo) se le ocurrió la relevante idea de tratar de coser, cosa de chicos. El hecho es que le dañó la máquina a mí madre, de nuevo el mismo dilema. (Por qué me tocaba a mi ser el que siempre delataba a mi hermano, era el único capaz de enfrentar sus osadías y no callarlas???) Es probable que por ello, no estuviera en el circulo de su favorito, pero si me dolía que hiciera las cosas y no afrontara el castigo por su necedad. En definitiva, las pelas mejores dadas, se las llevó Carlos.
Continúo con Sandy. Este corría más que Félix Sánchez en los juegos panamericanos a la hora de que le iban a dar una pela. Era inquieto, pero no malicioso, sarcástico, burlón y te daba la cuerda hasta morir. Chantajista por excelencia para librarse de los golpes, siempre argumentaba que le habían roto una costilla, y apenas le habían comenzado a dar; mi madre siempre terminaba su pela antes de tiempo para cerciorarse que en verdad le había lastimado. (Cosa que nunca ocurría, o si?) El por su parte terminaba muerto de risa, con tono burlón y diciendo: era mentira: lo hice para que no me dieran… mi madre hacia poco caso (creo que aparte de, él era su consentido)
Cierta noche, había visita en casa, mi hermano con los codos en la mesa y con insistencia de cenar, provocaba la paciencia de mi madre, no valió la mirada fría de ella (de esas que intimidaban…aprendimos a saber el significado de cada mirada y respondíamos a estos; ahora que lo pienso: por qué hay que hablarle tanto a los niños de hoy?) …Mi hermano continuó con su algarabía y sin avisar, con un manotazo frío, mi madre le quitó el codo de la mesa a mi hermano. Gritos hubo por demás. –me rompiste el brazo, gritaba desesperado. –Ni creas que me vas a chantajear, decía mi madre. Efectivamente, le había zafado el codo al pobre chico (réplica del pastorcillo mentiroso)…fue la ultima vez que mi hermano usó este chantaje para desquitarse de sus pelas.
Y que puedo decir de mi hermana Hilda? La más sensible, la que empezaba a llorar ½ hora antes de darle su suiza (así le decíamos nosotros a las pelas) era quisquillosa, aveces le gustaba desafiarnos y al final terminábamos siempre perdiendo la paciencia con ella. La consentida de la casa, la debilidad de mi padre. La aguanta golpes de mi madre, la que reía hasta por los codos (a mi padre le molestaba su risa, aveces reía de todo, de todos y sin motivo) … en una ocasión mi madre le estaba dando un castigo por haberse portado mal, trató de agarrarle la vara (ramita de un árbol o escobilla suelta) la varita fue a parar a su cara. … Recuerdo que mi madre duró acostando a mi hermana a las 6 de la tarde por el promedio de casi 2 semanas con tal de que mi padre no se diera cuenta, eso hasta cierto día que mi padre sospechó que algo no andaba bien. (y aun me da risa) recordar la z que llevaba mi hermana en la cara, si hubiese sido ahora, seria la insignia de la mujer del zorro.
…pero bien, omitiré las demás porque si no, necesitaría 2 blogs mas para escribir sus castigos (que por cierto muchas veces fueron injustos)
Bien: ha llegado mi turno. Poco tolerante, perdía la calma con facilidad, un poco grosero y algo malcriado (para ese tiempo se entendía por malcriado a un niño que refutaba algo a sus padres sin explicación alguna) fui dentro de lo que cabe (por decirlo así el mas humilde.) Nunca postergaba un castigo, era de los que prefería que el castigo comenzara conmigo cuando era maratón de pelas en conjunto. Mientras mi hermano Carlos trataba de esquivar la correa de sus manos como Bruce Lee en acción, Sandy Corría como avestruz hasta por las montañas…Hilda lloriqueaba subiendo el volumen cada vez que finalizaban con alguien, entendiendo que iba a ser la siguiente victima. Yo por mi parte, solía hincarme literalmente y pedía perdón. Recuerdo que un día mi madre estaba muy incomoda con todos por haberle puesto los sobrantes de un sancocho en la cabeza a mi hermana (que conste, esto fue idea de mi hermano Carlos) la jefa nos castigó a todos, aun recuerdo la voz de mi madre diciendo: Lo siento mi hijo, pero hoy no te puedo perdonar.
Que tal de esas pelas tormentosas??? Si, cuando hacías algo en casa o en el colegio y tu madre te decía: No te preocupe, tu papá viene en la noche. Ese era un día de juicio, hasta fiebre te daba. Y para colmo, cuando era individual el castigo, tenias a los demás diciéndote: ponte 2 pantalones y la ropa más fuerte que tenga. Y que decir de la burla de los hermanos.
Mis pelas no llegaron a más de 3 por parte de mi padre dentro de mis recuerdos. Mi madre era shina, la princesa guerrera. Hoy es apacible, tolera de sus nietos las cosas que ni siquiera nos hubiera tolerado en nuestros tiempos, ya no es impulsiva, aunque entiendo que no era fácil batallar con 4 hijos en casa, cada uno con un temperamento diferente; es normal que entre hermanos haya rivalidades, pleitos y demás….en definitiva, cada dominicano, tiene una historia muy particular de sus pelas en la niñez.
Crecimos en el seno de una familia muy unida, con valores humanos muy arraigados y con una disciplina extraordinaria en donde el respeto a los padres, los adultos, personas mayores y maestros, era fundamental.
Mi madre era poco tolerante, mi padre muy estricto, frío poco comunicativo, salía a trabajar bien temprano y por lo general llegaba de noche, mi madre estaba mas tiempo en casa y a pesar de que trabajaba por igual, estaba más al pendiente de nuestro comportamiento.
Que tal si comienzo este viaje de recuerdos con mi hermano Carlos? Era el mayor de todos, ocurrente, autoritario y con un carácter fuerte, abusaba de su trono de primogénito. Siempre andaba de curioso y desafiando las reglas no escritas que imperaban en casa. Recuerdo muy bien que en casa había un reloj encima de la vitrina de la sala, era un reloj rectangular, de cuerda, y con un paisaje japonés y algunas geishas, era un objeto valioso en casa, a parte de ser decorativo, era el suplementario del reloj biológico de mi papá (créanme que siempre despertaba antes de que el reloj lo despertara a él). Una mañana se le ocurre a Carlos la genialidad de descubrir de donde salía el timbre del reloj, uno de esos días en donde tus padres no están en casa.
Destornillador en mano, desarma el reloj y se convence de que es un espiral que al darle cuerda, se enrosca en su interior…EUREKA. A todo esto, el no tiene ni la más mínima idea de cómo volver a armarlo; nos intimida a mi hermano Sandy y a mi a guardar silencio y coloca el pobre artefacto en su lugar. Cierto día mi madre se da cuenta de que el reloj no está dando las horas, cuando lo toma en sus manos, las piezas se desarman como rompe cabeza frente a sus ojos. Escuchamos la voz enérgica de mi madre llamándonos a todos….lo que venía, era grande.
-quiero saber quien es el responsable de esto?- dice ella. Un gran silencio invadió la casa. –Bueno, como no hay culpable, hay castigo colectivo (siempre me incomodó que pagáramos justos por pecadores) miré a mi hermano buscando su aprobación para que se responsabilizara por su acto. Mientras, mi madre buscaba una de sus correas plásticas (me preguntaba con cual nos daría la paliza, pues eran 3 de colores diferentes, una marrón, una blanca y una negra, cada una producía una sensación diferente cuando te daban tremenda pela) pela en buen dominicano es sinónimo de castigo.
Hoy era el turno de la correa negra fina, de esas que te dejaban ronchas por todo el cuerpo y aun al mes tenias en tu espalda la incrustación que decía: Made In China. (Casi no puedo escribir de la risa)…ahí estaba mi madre, frente a los 4, mi hermana ya había empezado a llorar como actriz suplente de María Magdalena. No soporté más y le dije a mi madre: - fue Carlos quien dañó el reloj. Y ahí comenzó el concierto de un solo acorde que se escuchaban así: PLASH. Lluvia de correazos!
Meses mas tarde, seria reincidente: la maquina de coser de mí madre era uno de sus objetos a los que nunca debías ponerle la mano, igual que la caja de herramientas de mi padre, mucho menos prestarlos sin su permiso. A Carlos (si a él de nuevo) se le ocurrió la relevante idea de tratar de coser, cosa de chicos. El hecho es que le dañó la máquina a mí madre, de nuevo el mismo dilema. (Por qué me tocaba a mi ser el que siempre delataba a mi hermano, era el único capaz de enfrentar sus osadías y no callarlas???) Es probable que por ello, no estuviera en el circulo de su favorito, pero si me dolía que hiciera las cosas y no afrontara el castigo por su necedad. En definitiva, las pelas mejores dadas, se las llevó Carlos.
Continúo con Sandy. Este corría más que Félix Sánchez en los juegos panamericanos a la hora de que le iban a dar una pela. Era inquieto, pero no malicioso, sarcástico, burlón y te daba la cuerda hasta morir. Chantajista por excelencia para librarse de los golpes, siempre argumentaba que le habían roto una costilla, y apenas le habían comenzado a dar; mi madre siempre terminaba su pela antes de tiempo para cerciorarse que en verdad le había lastimado. (Cosa que nunca ocurría, o si?) El por su parte terminaba muerto de risa, con tono burlón y diciendo: era mentira: lo hice para que no me dieran… mi madre hacia poco caso (creo que aparte de, él era su consentido)
Cierta noche, había visita en casa, mi hermano con los codos en la mesa y con insistencia de cenar, provocaba la paciencia de mi madre, no valió la mirada fría de ella (de esas que intimidaban…aprendimos a saber el significado de cada mirada y respondíamos a estos; ahora que lo pienso: por qué hay que hablarle tanto a los niños de hoy?) …Mi hermano continuó con su algarabía y sin avisar, con un manotazo frío, mi madre le quitó el codo de la mesa a mi hermano. Gritos hubo por demás. –me rompiste el brazo, gritaba desesperado. –Ni creas que me vas a chantajear, decía mi madre. Efectivamente, le había zafado el codo al pobre chico (réplica del pastorcillo mentiroso)…fue la ultima vez que mi hermano usó este chantaje para desquitarse de sus pelas.
Y que puedo decir de mi hermana Hilda? La más sensible, la que empezaba a llorar ½ hora antes de darle su suiza (así le decíamos nosotros a las pelas) era quisquillosa, aveces le gustaba desafiarnos y al final terminábamos siempre perdiendo la paciencia con ella. La consentida de la casa, la debilidad de mi padre. La aguanta golpes de mi madre, la que reía hasta por los codos (a mi padre le molestaba su risa, aveces reía de todo, de todos y sin motivo) … en una ocasión mi madre le estaba dando un castigo por haberse portado mal, trató de agarrarle la vara (ramita de un árbol o escobilla suelta) la varita fue a parar a su cara. … Recuerdo que mi madre duró acostando a mi hermana a las 6 de la tarde por el promedio de casi 2 semanas con tal de que mi padre no se diera cuenta, eso hasta cierto día que mi padre sospechó que algo no andaba bien. (y aun me da risa) recordar la z que llevaba mi hermana en la cara, si hubiese sido ahora, seria la insignia de la mujer del zorro.
…pero bien, omitiré las demás porque si no, necesitaría 2 blogs mas para escribir sus castigos (que por cierto muchas veces fueron injustos)
Bien: ha llegado mi turno. Poco tolerante, perdía la calma con facilidad, un poco grosero y algo malcriado (para ese tiempo se entendía por malcriado a un niño que refutaba algo a sus padres sin explicación alguna) fui dentro de lo que cabe (por decirlo así el mas humilde.) Nunca postergaba un castigo, era de los que prefería que el castigo comenzara conmigo cuando era maratón de pelas en conjunto. Mientras mi hermano Carlos trataba de esquivar la correa de sus manos como Bruce Lee en acción, Sandy Corría como avestruz hasta por las montañas…Hilda lloriqueaba subiendo el volumen cada vez que finalizaban con alguien, entendiendo que iba a ser la siguiente victima. Yo por mi parte, solía hincarme literalmente y pedía perdón. Recuerdo que un día mi madre estaba muy incomoda con todos por haberle puesto los sobrantes de un sancocho en la cabeza a mi hermana (que conste, esto fue idea de mi hermano Carlos) la jefa nos castigó a todos, aun recuerdo la voz de mi madre diciendo: Lo siento mi hijo, pero hoy no te puedo perdonar.
Que tal de esas pelas tormentosas??? Si, cuando hacías algo en casa o en el colegio y tu madre te decía: No te preocupe, tu papá viene en la noche. Ese era un día de juicio, hasta fiebre te daba. Y para colmo, cuando era individual el castigo, tenias a los demás diciéndote: ponte 2 pantalones y la ropa más fuerte que tenga. Y que decir de la burla de los hermanos.
Mis pelas no llegaron a más de 3 por parte de mi padre dentro de mis recuerdos. Mi madre era shina, la princesa guerrera. Hoy es apacible, tolera de sus nietos las cosas que ni siquiera nos hubiera tolerado en nuestros tiempos, ya no es impulsiva, aunque entiendo que no era fácil batallar con 4 hijos en casa, cada uno con un temperamento diferente; es normal que entre hermanos haya rivalidades, pleitos y demás….en definitiva, cada dominicano, tiene una historia muy particular de sus pelas en la niñez.
Publicado por
VALENTIN
en
5:45:00 p. m.
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