Fuera de nuestro entorno cotidiano hay una “psicología social” un conglomerado social al cual no pertenecemos por más roce que tengamos por los gajes del oficio, lo he puesto en manifiesto muchas veces y el fin de semana pasado lo comprobé con toda certeza. Es cierto que los seres humanos tenemos una capacidad extraordinaria para adaptarnos a lugares, situaciones y circunstancias, más las mismas nos hacen colapsar cuando nos llevan al extremo; cuando nos sacan de nuestro ambiente, como es normal, necesitamos un tiempo prudente para acoplarnos y tener la suficiente confianza para sociabilizar, para sentirnos cómodos. La convivencia habitual nos impulsa a compenetrarnos con diferentes grupos de personas y estratos sociales sin importar que sean de nuestra estirpe o no. Me parece escuchar la voz sarcástica de mi amiga “MP” asegurando que tengo una capacidad enorme para adecuarme a cualquier grupo sin dificultad. Y en realidad adopto la postura de ser buen romano, lo digo por la expresión milenaria de esta cultura estirada, con poses exagerados y aunque difiero de las condiciones mencionadas de esta gente, entiendo que ese código social al que te adentras, debes respetarlo y si no estás dispuesto actuar como tal, probablemente debas renunciar. No estoy hablando de perder la esencia frente a quienes de una u otra forma, eres un extraño, ciertamente hay reglas que debes respetar.
Imagino que muchos de ustedes al igual que yo, han querido alguna vez tirar por la ventana el protocolo, pero por desgracia, somos insignificantes ante el monstruo de vanidad y derroche de cuentas bancarias cuando nos toca ser participes por alguna razón frente a esta vanalidad. Todos tenemos prototipos de ambientes y personas con los cuales nos sentimos cómodos. Al menos yo no salgo de casa sin mi manual de sobrevivencia cotidiana; muchas veces, desde mi perspectiva, destierro leyendas urbanas y otras tantas, descubro algunas cosas inexorables, como por ejemplo:
- Las putas se conocen entre si
- Los pobres NO juegan golf
- Los Sapos bailan flamenco
- Las princesas toman ron
- Los ricos lloran de madrugada
- Los cerdos no comen diamantes
- Las modelos orinan paradas
- Los jevitos odian la albahaca
- Las monjas bailan reguetón
- Los locos si piensan
- Los abogados comen frituras
- Los Capos son diplomáticos
Y por último, pero no menos importante:
Imagino que muchos de ustedes al igual que yo, han querido alguna vez tirar por la ventana el protocolo, pero por desgracia, somos insignificantes ante el monstruo de vanidad y derroche de cuentas bancarias cuando nos toca ser participes por alguna razón frente a esta vanalidad. Todos tenemos prototipos de ambientes y personas con los cuales nos sentimos cómodos. Al menos yo no salgo de casa sin mi manual de sobrevivencia cotidiana; muchas veces, desde mi perspectiva, destierro leyendas urbanas y otras tantas, descubro algunas cosas inexorables, como por ejemplo:
- Las putas se conocen entre si
- Los pobres NO juegan golf
- Los Sapos bailan flamenco
- Las princesas toman ron
- Los ricos lloran de madrugada
- Los cerdos no comen diamantes
- Las modelos orinan paradas
- Los jevitos odian la albahaca
- Las monjas bailan reguetón
- Los locos si piensan
- Los abogados comen frituras
- Los Capos son diplomáticos
Y por último, pero no menos importante:
- Los marcianos son de plutón
Pero, cuesta mucho compenetrarnos al medio en que nos asociamos por vez primera? Fingimos para impresionar a quienes nos rodean, yendo en contra de nuestros gustos? Los patrones personales, están constituidos a bases de complacencias totalmente? Nos produce ansiedad extrema convertirnos en espías ante un circulo diferente al nuestro?
Lo más horroroso es fingir ser alguien diferente a quien en realidad eres, es detestable… inaceptable. Quién inventó las reglas? Las mismas están diseñadas para cumplirlas o para romperlas?
En realidad … a veces, nada es lo que parece…
Pero, cuesta mucho compenetrarnos al medio en que nos asociamos por vez primera? Fingimos para impresionar a quienes nos rodean, yendo en contra de nuestros gustos? Los patrones personales, están constituidos a bases de complacencias totalmente? Nos produce ansiedad extrema convertirnos en espías ante un circulo diferente al nuestro?
Lo más horroroso es fingir ser alguien diferente a quien en realidad eres, es detestable… inaceptable. Quién inventó las reglas? Las mismas están diseñadas para cumplirlas o para romperlas?
En realidad … a veces, nada es lo que parece…



