El domingo pasado lo comprobé. Supe sin duda alguna que todos tenemos un extremo contradictorio a nuestras emociones, sentimientos y actitudes. Dentro de los patrones considerados como “buenos o malos” ... TODOS alguna vez hemos dado un paso al frente rompiendo las reglas preestablecidas de lo que nos encasilla como ángeles o malvados. Todos tenemos un límite para resistir o soportar las exterioridades o situaciones donde la frontera emocional, requiere prudencia. Qué pasa cuando ese límite de tolerancia está activado al 99%? Qué pasa cuando el morbo nos visita y despierta un interés desmesurado que corroe el esternón de nuestros deseos? Los seres humanos respondemos ante las provocaciones, ante situaciones que procuramos ignorar toda una vida, más un día tiramos al precipicio las reglas no escritas.
Lo idóneo es que si alguien te trata bien, tú le retribuyas de igual forma. Se entiende debe ser así, cierto? … Cuando la inconstancia entra en acción dando paso a la irregularidad, comienza el disturbio efervescente a intranquilizarnos la existencia (siempre y cuando las mismas nos importen), de lo contrario, al menos en mi caso, las ignoro. Subestimamos a ciertos animales considerándonos superior en la cadena y quedamos mal parados ante muchos sólo por tener pulgares (y por desgracia lo usamos para recriminar, señalar, acusar prejuiciosamente a los demás… y entonces?) En mi última visita a Ocean World, le pregunté a uno de los entrenadores, cuál era el truco para que los animales respondieran significativamente sin alterar su ciclo y responder a cada una de sus demandas para lograr hacer un espectáculo acuático sin márgenes de errores; ( y aunque tenía el conocimiento de la respuesta, quería estar seguro, sin duda alguna) fácil, me contestó. Cada vez que uno de los delfines o leones marinos hace una hazaña prodigiosa, nosotros procedemos a darle un pescado, pero si alguna vez dejas de dárselo, alterarás el curso de obediencia, tendrás un animal furioso y fuera de control. Los humanos respondemos de la misma forma? Necesitamos esa motivación para poder brindar un sentimiento constante? La constancia es la clave del éxito, es la que garantiza la solidez en cualquier relación.
Algunas culturas sustentan la teoría relativa de los enunciados mencionados anteriormente, como el yin y el yan … como el blanco y el negro, frio y caliente. Lo más desastroso, es el término medio proveniente de ambos extremos, un mar de situaciones adyacentes miserables, como el gris o los tibios e indecisos. Por desgracia, la crueldad humana presente en cada uno de nosotros, no soporta convivir con alguien a nuestro alrededor que posea ambos extremos, convirtiéndose en un guiñapo andante sin desición propia, sin visiones, sueños o determinaciones.
Dicen que todo villano tiene un lado bueno y todo “ángel” tiene su lado oscuro. Pero esta "complejidad humana" existencial, no es tan importante cuando la etiqueta principal dice quien eres o todos conocen por encima de tu camiseta cuando estás al desnudo más allá de un prejuicio o impresión. Pero, ese rasgo extremo de nuestra cordura, le gana a la predeterminada esencia de quienes somos? Una manía o fantasma, desacredita las bondades que poseemos? Qué pasa cuando la dejamos al descubierto? Los demás nos tratan igual sin tirar por el piso las benevolencias o malicias nuestras? O en el caso extremo, descubrimos que simplemente la venganza es dulce?
Lo idóneo es que si alguien te trata bien, tú le retribuyas de igual forma. Se entiende debe ser así, cierto? … Cuando la inconstancia entra en acción dando paso a la irregularidad, comienza el disturbio efervescente a intranquilizarnos la existencia (siempre y cuando las mismas nos importen), de lo contrario, al menos en mi caso, las ignoro. Subestimamos a ciertos animales considerándonos superior en la cadena y quedamos mal parados ante muchos sólo por tener pulgares (y por desgracia lo usamos para recriminar, señalar, acusar prejuiciosamente a los demás… y entonces?) En mi última visita a Ocean World, le pregunté a uno de los entrenadores, cuál era el truco para que los animales respondieran significativamente sin alterar su ciclo y responder a cada una de sus demandas para lograr hacer un espectáculo acuático sin márgenes de errores; ( y aunque tenía el conocimiento de la respuesta, quería estar seguro, sin duda alguna) fácil, me contestó. Cada vez que uno de los delfines o leones marinos hace una hazaña prodigiosa, nosotros procedemos a darle un pescado, pero si alguna vez dejas de dárselo, alterarás el curso de obediencia, tendrás un animal furioso y fuera de control. Los humanos respondemos de la misma forma? Necesitamos esa motivación para poder brindar un sentimiento constante? La constancia es la clave del éxito, es la que garantiza la solidez en cualquier relación.
Algunas culturas sustentan la teoría relativa de los enunciados mencionados anteriormente, como el yin y el yan … como el blanco y el negro, frio y caliente. Lo más desastroso, es el término medio proveniente de ambos extremos, un mar de situaciones adyacentes miserables, como el gris o los tibios e indecisos. Por desgracia, la crueldad humana presente en cada uno de nosotros, no soporta convivir con alguien a nuestro alrededor que posea ambos extremos, convirtiéndose en un guiñapo andante sin desición propia, sin visiones, sueños o determinaciones.
Dicen que todo villano tiene un lado bueno y todo “ángel” tiene su lado oscuro. Pero esta "complejidad humana" existencial, no es tan importante cuando la etiqueta principal dice quien eres o todos conocen por encima de tu camiseta cuando estás al desnudo más allá de un prejuicio o impresión. Pero, ese rasgo extremo de nuestra cordura, le gana a la predeterminada esencia de quienes somos? Una manía o fantasma, desacredita las bondades que poseemos? Qué pasa cuando la dejamos al descubierto? Los demás nos tratan igual sin tirar por el piso las benevolencias o malicias nuestras? O en el caso extremo, descubrimos que simplemente la venganza es dulce?




