viernes, 23 de noviembre de 2007

CAFE CON PAN !!!

El ritual de todas las mañanas antes de ir a la escuela era disfrutar de una suculenta taza de café con pan. Omitíamos la parte del desayuno a conciencia, pero nunca el café con pan. Cierta mañana, solo había café…faltaba el pan en la mesa.

Mi padre nos explicó que cuando fué a comprar pan fresco en la noche, no había. Para mí, no era razón suficiente y me fui algo enojado a clases. Apenas acontecía la primera hora de docencia cuando escucho la voz de mi padre en la puerta del salón de clases diciendo ¡Buenos Días!..Luego, se dirigió a mi asiento y tímidamente me dijo: Mi hijo, aquí vine a traerte el pan. Yo quise morirme de vergüenza. Ahora entiendo porqué a los chicos de hoy día no les gusta que sus padres vayan al colegio, expresen afecto en público o los visiten en clase.

Con decirles que esa mañana no tomé recreo (mis compañeros de clase se pasaron la mañana entera burlándome por el gesto de mi padre) cuando llegué a casa, le dije a papá: “Nunca Más vaya a la escuela a llevarme nada o a visitarme”. A partir de ese día, dejé la costumbre de comer café con pan.

El pan, no está dentro de los alimentos preferidos, nisiqueira lo compro cuando voy al supermercado. (Lo compro cuando mis sobrinos vienen a mi casa a visitarme, porque les encanta)

Me pregunto como hace mi amigo Carlitos para sobrevivir comiendo casi a diario Pan con queso, o pan con tomate, o pan con jamón…ni que fuera un castigo celestial. El dice que es lo mas práctico para comer cuando le toca prepararse su desayuno, almuerzo o cena.

En mi pueblo dicen que el pan te absorbe la sangre (como si el estomago fuera un pozo de almacenaje de este liquido rojo vital)… Lo cierto es, que no sólo de pan vive el hombre.

2 comentarios:

Ramón Villaplana dijo...

Gracias por el comentario que has dejado en mi blog. Un fuerte saludo.

Pensando en dijo...

Creo que el tu padre demostro un gran amor y desprendimiento. Hasta donde puede llegar un padre para que a su hijo no le falte nada.Cuando uno es adolescente uno no entiende muchas cosas. Mi padre era una persona muy desprendida, siempre que iba visita decia que había que darle de comer, compraba dos fundas de panes de agua y mucho queso y salami, aveces compraba piza o carnes. Hasta los últimos minutos de su vida entrego lo mejor de si. Cuando ya no le quedaba lo material y entre tubos se encontraba, brindo una sonrisa con sus ojos brillosos (y mira que estaba muy incomodo). Los padres son un hermoso regalo de Dios.

Besos y a comer café con pan!