jueves, 29 de noviembre de 2007

EN BLANCO: QUIENES RECONOCEN EL BUEN TRABAJO


Leí en el cierre de una revista una nota de agradecimiento que expresaba la editora a todo el equipo por el buen trabajo que hacían.


Estaba en una agencia de viaje hace unas cuantas semanas, en la pared había enmarcado un cuadro grande en donde daba las gracias y reconocía a todos los vendedores y el equipo que había logrado sobrepasar las espectativas de eficiencia del departamento.

Algunos jefes, encargados de departamentos o de recursos humanos, toman en cuenta el buen desempeño de los empleados eficientes. Hay muchísimas empresas que en este país valoran el personal y hacen reconocimientos a sus empleados, bonificaciones, agasajos, regalos de vacaciones y le manifiestan lo importante que son para la empresa y felicitan su buena labor.

Otras, creen que son el todo poderoso y terminan llevándose los créditos de un grupo de personas que muchas veces se mantienen en el anonimato. Todos trabajamos para recibir al menos felicitaciones por el trabajo meritorio que hacemos; muchos jefes entienden que es únicamente parte de nuestro trabajo.

Anoche me encontré con mi ex –jefa Anita Ontiveros (a quien cariñosamente le digo abuela) una mujer trabajadora incansable, es uno de los pocos extranjeros que ha llegado a este país a trabajar con criterio y a manejarse con buena conducta y quienes hemos tenido la oportunidad de conocerle, podemos asegurar que alberga tan buenas cualidades que a otros le faltan.

Al llegar a mi casa en la noche, recordé cuan buenos momentos viví como profesional con el apoyo de mi ex – jefa. A la gente le recordamos por los extremos: o por ser muy buenos o muy malos; hay personas que creen que nacen mereciéndoselo todo o por que entienden que siendo figura pública, tienen todas las puertas abiertas.

Parecería irracional, pero en muchos lugares de trabajo, los “tumba polvos” los “lava sacos” los “adulones” son los que terminan recibiendo compensaciones y elogios de muchos jefes. Cuando yo tenga que recurrir a alguna de estas estrategias mediocre con un jefe, prefiero irme a mi casa a hacer pasteles en hoja (que no tengo idea de cómo se hacen, son riquísimos y si alguien tiene la receta, me la puede hacer llegar…jajajaja)

Para colmo: algunos jefes mediocres, cuando te invitan a una cena o almuerzo para navidad, no hacen otra cosa que sermonear a los empleados palmaditas de agua tibia; y pensándolo bien: quien podría ser masoquista y almorzar bajo las palabras de quienes no reconocen el buen desempeño de sus empleados.

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