martes, 6 de noviembre de 2007

EN NEGRO: PARADOJAS DE R.D.




Constantemente me quejo de la idiosincrasia de República Dominicana. Me incomoda sobremanera como se manejan muchos establecimientos comerciales. Hace un par de semanas estaba almorzando en un restaurant de la ciudad que no era ni siquiera el más lujoso o con el mejor menú…me sorprendió sobremanera la cuenta que hizo un almuerzo de dos personas.

Cómo es posible que en este país hayan restaurantes más caros que en Europa, Asia y Estados Unidos. La verdad es que no me extraña que muchos adinerados vayan a cenar a Puerto Rico o darse el lujo de irse de fin de semana a Miami o Bahamas.

Es cierto que en la zona metropolitana de Sto. Dgo. Puedes encontrar todo tipo de gastronomía que va desde la cocina Tai, creativa, fusión y hasta francesa. Escuchaba a uno de nuestros clientes quejarse de la cuenta abismal que había pagado en un restaurant de la capital (y que me reservaré el nombre porque han sido parte de nuestra lista de clientes)…a esta lista, se suman muchísimos que te cobran desde el aire acondicionado, hasta la decoración.

No es una rareza que algunos restaurantes cierren sus puertas de la noche a la mañana. Hace unos días conversaba con la propietaria de el Restaurant Fry & Grill. Su menú es muy amplio, exquisita comida y los precios muy buenos. Ella me comentaba que el éxito que ha tenido en sus dos restaurantes, radica en mantener sus precios sin importar que suba el barril de petróleo, el alza de la energía eléctrica o que haya inflación. Parecería ilógico pensar que alguien pudiera mantenerse con tantas alzas de impuestos y reformas que se reflejan en las compras, consumos y demás.

Lo que menos le gusta a la gente es ir a un restaurant a disfrutar de una buena comida, un postre, un vino, etc. y que al poco tiempo ya hayan aumentado los precios del menú. Aquí cuando un lugar está creciendo y está en la cima de popularidad, se convierte en un lujo consumir nada de lo que ofertan; de hecho empieza a etiquetarse para otro estatus económico. Y entiendo bien que existen los lugares para diferente tipo de público y presupuesto.

Fui con mi hermano y mi cuñada a almorzar a un restaurant japonés de la ciudad y no me creerán que la cuenta salió el doble de cara de lo que pagaría en Alemania o España por ella. Quizás aveces piensen que se es tacaño cuando se expresan estas cosas, pero todavía a muchos lugares de este país le falta ese empuje vanguardista de la alta cocina. Ya la cocina moderna no es guarnición de vegetales hervidos colocados en un plato con un filete seco al lado o acostado sobre una cama de ensalada verde. ¿Acaso no ven el programa cook like a chef?

Por eso insisto: R.D. se acomoda y hace alarde de ser una metrópolis rica, el buen servicio no tiene precio alguno, pero tampoco hay que ser usurero; y si hablamos de las tiendas que promocionan “marcas” originales con precios súper elevados… acabaríamos mañana de hablar de este tema.

1 comentario:

Pensando en dijo...

Siempre he pensado que la comida en Santo Domingo es un poco cara. En la Vega y santiago no es asi, en especial en santiago donde brindan un servicio excelente.

besos