martes, 4 de diciembre de 2007

DULCE NAVIDAD
















Lo recuerdo bien y me invade la nostalgia; Dulce Navidad: si, esa navidad que celebrábamos en casa y nos ponía tan contentos a todos. Recuerdo bien cuando celebrábamos el tradicional “angelito”. Toda la semana, dejábamos en la mesa del comedor los presentes de cada quien, una semana era angelito, la siguiente diablito.

Mi padre era predecible dejando sus regalitos semanales. Nunca hizo una travesura al dejar algo sobre la mesa; coincidencialmente, mi madre le tocaba en cada reparto secreto en el que no se podía decir a quien le regalabas hasta la celebración final. Por lo general me daba el dinero de comprarle a mi madre chocolates y dulces que ella pudiera disfrutar.

Su cara resplandecía cuando entregaba el regalo final a mi madre. Durante los días de celebración, las quejas no paraban por las burlas jocosas nuestras. Los “cariñitos” semanales incluían docenas de limones ácidos, arenques, tallotas, gofio y notas burlonas que incluían las palabras prohibidas para las féminas: Gorda o Dieta…pero las chicas siempre usaban términos como: Baño, Aseos… (Como si los adolescentes no fueran amantes a las duchas) y al final mi madre terminaba con jabón de cuaba en la casa por docenas.

Algo que disfrutaba de chico en la época navideña eran los dulces (los cuales ponía debajo de mi almohada y disfrutaba en horas de la madrugada)…

Otra cosa que recuerdo con mucha melancolía es el canto de los villancicos que daban en esta época la familia de doña Goya; su decena de hijos tenían canto angelical, unos eran barítonos, sopranos y otros tenores. Como olvidar esa voz tan angélica de Ana y Evelyn…todos eran cantores.

Hoy, en mi familia acostumbramos a dar villancicos a los vecinos y personas queridas del lugar; mi madre, mis hermanas, sobrinos grandes y pequeños seguimos el sendero de Belén para perseguir una estrella que tiene por nombre Jesús… es algo indescriptible ver como el frío de la madrugada nos acompaña bajo el silencio oportuno de una noche estrellada para llevar armonía y regocijo a las familias.

Los buenos recuerdos son los que dejan irradiar sonrisa sin importar la hora, son los que ayudan a propagar a la generación venidera de la familia, la magia inolvidable y el significado verdadero de la navidad que es mucho más que luces, fuegos artificiales y brindis; celebra junto a los tuyos una Dulce Navidad!

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