jueves, 6 de diciembre de 2007

HABLANDO EN LENGUA


En uno de mi entremés laboral de hoy, reí tanto que me duele un poco la cara. No se como vino el tema de la religiosidad a discusión. Hablábamos de las cosas jocosas que pasan dentro del culto.

Decía Lisette que una de sus compañeras de iglesia, subió al púlpito para contar su desgracia que le había ocurrido el día anterior. Micrófono en mano la cierva dice a los presentes: “Hoy quiero contarle lo que me pasó ayer, unos ladrones profanaron mi casa, se llevaron todo, los muebles, los electrodomésticos, mi ropa, mis pantis…pero nada Hermanos…Sin Panti, pero aquí estamos”.

Luisa es otra devota que asiste a todos los cultos de su congregación. Le había prestado dinero a uno de los hermanos de la iglesia llamado Israel, quien en buen “dominicano” se hizo el chivo loco y no le pagaba a la hermana el dinero prestado.

Como siempre digo, las alternativas son ilimitadas: Un día, durante un culto a la cierva Luisa entró en gozo y empezó a hablar en lengua y muy cerca de su compañero de iglesia comienza a vociferar al tiempo que danzaba con el panero en la mano: “IRRA, SACA Y PAGA”…por supuesto que Israel hablaba también en lengua y le contestaba de la siguiente manera: “MONEY NO HAY” “MONEY NO HAY”

Desconozco si Israel “IRRA” terminó pagándole el dinero a la cierva Luisa, de no ser así me la imagino en uno de esos cultos agarrando al mala paga de “IRRA” por el cuello tras perder la paciencia o él visitando otra congregación en Yamasá, El Seibo o Jimaní tratando de encontrar otra iglesia en donde sus asistentes no hablen en lengua, o al menos no en latín.


Hablando de todo esto, me vino el recuerdo de una de las vecinas de mi madre, Doña Grecia, una doña de algunos 75 años de edad, con mucho brío, evangélica y un poco cascarrabia. Frente a su casa, hay un espacio de esparcimiento donde los pequeños juegan “pelota” en su tiempo libre.

En ocasiones la pelota cae en su patio, cosa que le incomoda, la tira a otro lado o la esconde para que los pequeños no jueguen frente a su morada; algunos de los chicos refutan su comportamiento y la enfrentan, expresando su desagrado ante su comportamiento. Ella, recurre a su plegaria o rezo celestial hincándose en el piso y orando así: -“Señor: a quienes se ponen de malcriado conmigo: Mátalo señor” “Rómpele una pierna señor” “línchalo señor” “que no amanezca vivo señor” “rómpelo en cuatro” …

…no nos queda más que reír ante las plegarias de Doña Grecia y damos gracias al señor por no escuchar sus oraciones.

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