martes, 22 de enero de 2008

EN VOZ ALTA


Anoche desperté a las 2:21 de la madrugada, no pude dejar de pensar en la maldad a conciencia que encierran los ocoeños; verán porque lo digo: a raíz de la muerte del Padre Luís Quinn, se dijo que a nivel de ocoa no se celebrarían fiestas patronales ni en San José de Ocoa ni en sus municipios (Rancho Arriba y Sabana Larga)… al final, resultó que no fue así.

San José de Ocoa es una provincia que no ha calado en su desarrollo económico porque sus habitantes en su mayoría piensan en si mismo y quieren todo para ellos. (Al final no entiendo o prefiero hacerme el loco, para no terminar irritándome de mala manera, prefiero hacerlo así, ningún ocoeño merece la muerte de una de mis neuronas por enojarme sobremanera)

Preferí dejar que todo transcurriera para hablar con objetividad, para no adelantarme a los hechos o sacar conclusiones apresuradas.

Cuando las personas se cierran en su mundo de poco entendimiento o ignoranza, les viene el atraso constantemente; con la muerte del padre Luís Quinn, a los ocoeños se les fue la mano, idolatraron tanto a este mortal que echaron a un lado las convicciones divinas y lo endiosaron; pienso que este sacerdote hizo muy buena labor en el desarrollo de San José de Ocoa, pero de ahí a que hicieran de esta muerte algo colosal, no me pareció prudente. No me extraña que hasta el mismo cielo se apenara por esta acción y arrasara con este pueblo y sus comunidades en la pasada tormenta Noel; de hecho San José de Ocoa, fue uno de los lugares más afectados del país…coincidencia?...No lo creo.

Cada vez que Ocoa se sale con las suyas, me avergüenzo de pertenecer a este pueblo de personas tan desconsideradas.

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