sábado, 22 de noviembre de 2008

Los Hijos de Pandora !!!


Con mi amigo “TS” nunca es posible llegar a un punto medio; es de las personas radicales a carta cabal. Ayer debatíamos juntos un proyecto en el que trataba de ayudarle en el desarrollo de su logística. Me sentía incómodo con su mal humor. Denotaba ira cuando se expresaba, cuando tomaba el celular, cuando no encontraba respuesta al planteamiento en la hipótesis de su clase universitaria o cuando buscaba apresurado algún apunte entre sus escritos de hojas sueltas. Lo observaba detenidamente como hago con las personas que en sus ademanes, dejan aflorar sus emociones más que en sus palabras. Desde el año pasado estoy trabajando mi resistencia a la tolerancia, a ser más empático, pero hay personas con las que agotas tus recursos y cuando crees que has aportado un granito de arena a su madurez, a la amistad o ver la vida concienzudamente sin imponer tus criterios, te das cuenta que son como semillas en un desierto y que su inconstancia en el comportamiento emocional te llevan con toda certeza, sin juzgar, a saber que son “Hijos de pandora”.

Es cierto que todos tenemos una cajita en donde guardamos “nuestros males”. Pero, no se supone que la misma deba estar siempre cerrada o tirarla bajo las aguas del mar para no causar estragos a los que están a nuestro alrededor? … Ja! Si el inframundo del que tanto hablo constantemente hace colapsar a muchos, la “caja de pandora” que destapan otros cada día, parece tener maldad infinita. Nos cuesta tanto mirarnos una vez detenidamente ante el espejo de la vida y hablar solo con nuestra conciencia? Cuál es el propósito de andar siempre de mal humor ante los demás? Antes pensaba que las personas cuadradas eran de lo peor, pero no es así. Lo admito, en algunas cosas soy cuadrado, en otras flexible todo el tiempo. Sé que la miseria humana en que nos envolvemos cada día viaja a los senderos de nuestro alrededor para convertirnos en “despojos” de nuestras debilidades o hacernos perecer ante nuestros miedos.

Hice un paréntesis para escuchar la queja de “TS”. Por milésima vez me decía que no sabía por qué cada vez tenía menos amigos y sentimentalmente era un fracaso conociendo chicas en cada extremo de la ciudad. Recordé lo sumisa que era su última novia, una joven encantadora a la que él le hacía la vida imposible con sus arrebatos de celos, groserías y cambios de humor repentino. No pretendía juzgarlo. Entenderlo sería un enigma del cual no saldría a flote si intentara sumergirme en la profundidad de ese lago con arena movediza en su extremo de aguas turbias. No era momento para sentir compasión por él; su familia le había dado la espalda luego de haber agotado todas las posibilidades para ayudarlo. Se rehusó tomar asistencia profesional; argumentaba que “quienes estaban locos” eran ellos.

Me rascaba la cabeza escuchándole en decibeles lejanos. No por ello, dejaba de prestar atención a sus palabras. Ahí estaba “TS” sangrando por la herida, dejando aflorar todos sus demonios internos con esa narrativa, acentuando la consonante “R”, mordisqueando el borde y la cutícula de sus dedos con sus dientes alineados. Odio, resentimiento y amargura embargaban su vida por un error del pasado de uno de sus padres; la misma que había escuchado a la edad de 12 años y desde entonces se quedó atrapado en ese capricho pasajero, martirizando la existencia de quienes estaban a su lado. Insisto: la decadencia que el mundo nos sirve un trozo a diario, parece ser el sabor del mes, si todos deseamos andar bien seguros sin cuestionar las razones de nuestros ancestros o lo mal que hayan obrado nuestros padres, por qué demonios hay que hacer una fosa para alimentar el odio que sobresale del agujero negro del pecho? De nada sirve que seamos genios cuando no somos capaces de llevar a cuesta “La Inteligencia Emocional” de la que tanto profesa la humanidad. No es incierto que los peores villanos son aquellos que adoptan postura de ser “Hijos de pandora” callando y maquinando con sus cambios de humor repentinos.

Apresuré mis neuronas para finalizar el capítulo que debía cerrar para despedirme de mi amigo sin un adiós literal, comprendí de nuevo que hay personas que son muertos vivientes, que su soplo de vida se había esfumado de su cuerpo al darle cabida al rencor y al odio como invitados de por vida en esa caja de emociones que ahora era regida por “Pandora” la que destapada en las proximidades de sus pies, la misma que sin esperanza le negaba el derecho a sonreír, a vivir plenamente cada día, a confinar el miedo, a perdonar, a olvidar.

3 comentarios:

el piano huérfano dijo...

Ultimamente estamos conociendo mucho a tus amigos, son encantadores como tu.

un beso, saluda a tus amigos, jajaja

Dulciblue dijo...

Diria, pobre hijo de Pandora. Yo lo incluiría en mis oraciones. La verdad es que Papá Dios hace milagros!

¿Te acuerdas de una hijita de Pandora de mi trabajo que se negaba a perdonar? Pues el viernes decidió saludarme.Todo esta mas tranquilo. Claro que ese tipo de personas hay que tratarlas con suma delicadeza pues fácilmente se rompen y estallan.

Un besote mi niño.

MATEO dijo...

Estoy en la universidad. No he tenido chance de leerte pero aprovecho estar en linea solo para decirte. La sesion de superar la tuza era completa, Fue de mis mejores sesiones de sexo que he tenido. Solo que un caballlero no tiene memoria . Pero ummm si te contara.

abrazos luego te comento con calma