El día de ayer, conversaba con mi amigo Vladimir quien a su regreso de Europa, me contaba la odisea que había vivido en su vuelo con una paisana dominicana como compañera de asiento. Enfurecía contándome todo lo que había pasado; lo miraba sin sorpresa alguna y recordé el fastidioso vuelo que al año pasado me tocó abordar desde el aeropuerto de Panamá hasta Santo Domingo.
Mi vuelo saldría a las 11:35 a.m. y desde muy temprano estuve en el aeropuerto, aprovechando las facilidades de hacer buenas compras que ofrece Panamá incluso en zona franca en sus tiendas de la terminal.
Era casi la hora de abordar cuando había un gallinero y un desorden que parecía una venta de garaje con compradores innumerables en un jardín pequeño de patio trasero. Me dije: “prepárate que esto va para largo” … sin predisponerme, así pasó. Empezamos a abordar el avión puntual. Al cabo de algunos 15 minutos, había un desorden dentro que era de morirse. No se los pasajeros de otros países, pero los dominicanos les encanta viajar con más cachivaches que vehículo de transporte andino.
Recuerdo que me tocó el asiento 7B. Cuando fuì a colocar mi equipaje de mano, todo el compartimiento estaba lleno, pero lleno que no cabía una moneda de 10 centavos.
El espacio que por lo general está destinado a tres hileras de asientos en donde se pueden colocar varias pertenencias, estaba ocupado por una gran “paca” de tamaño inmenso, de esas que si le entras un pañuelo de seda, explota. Una señora había monopolizado toda la parte de colocar el equipaje de mano de los demás. Si bien es cierto que debemos ser tolerantes hasta más no poder, no podemos permitirles a las personas egoístas invadir nuestro espacio, hacer uso de las cosas que nos pertenecen si no son capaces de pedir permiso.
El coraje me invadió y terminé buscando un auxiliar de vuelo, le explicaba la situación y el joven con cara de vergüenza me dijo: “es imposible tener control con el equipaje en los vuelos hacia Santo Domingo, la gente no entiende que estos compartimientos son para equipajes pequeños” … y que decirles de una delegación de atletas y jugadores que regresentaban al país, retrasaron el vuelo por 1 hora y media, imagínense ustedes.

Pienso que muchas personas no tienen cultura viajera y te encuentras en el aeropuerto las mil y una historias para contar. Luego de escuchar a Vladimir y pensar en mi odisea, me puse a recordar las peculiaridades de lo que hacen los dominicanos en sus vuelos, he aquí algunas de ellas.
Cuando se van de viaje, no se de donde encuentran unos fuñidos abrigos piel de leopardo o para clima nevado aún yendo a la isla Martinica o Guadalupe.
Los hombres se ponen unas chaquetas horrorosas y espantosas ochentonas que parecen réplicas de las que usaban los padres de la independencia nacional.
Siempre va hasta el perro a despedirte al aeropuerto y cuando es a buscarte, ni se diga, termina yendo el amigo de la amiga de una amiga que muchas veces es tu enemigo.
Que alguien me explique porque nunca entiendo: acà por eso somos indígenas aún???. Los familiares nunca saben la hora del vuelo que llegan los suyos. Ir al aeropuerto es una actividad recreativa en donde se pasan el día entero. Al final resulta que el vuelo llega casi a la media noche.
Las maletas las atiborran tanto que si las abren de nuevo, sería imposible, pero imposible cerrarlas de nuevo. Con el contenido de una, se hacen dos.
Nunca saben el límite de peso para las maletas.

Pero esto no se acaba aquí, veamos ahora las cosas con que viaja un dominicano en su maleta:
Dulces criollos (si, para regalar… ustedes saben, en USA, Europa y Australia no hacen dulces exquisitos, tampoco existe Bavaria o Suiza)
Guandules verdes
Plátanos
Mangos
Jobos (si, una fruta que comen los chivos, pero que acà dicen que son comestibles)
Salami
Ron Brugal
Agua de coco
Incluso, mi amiga Vicky me comentaba que hace algunos años, mucho antes de todo este revuelo en los aeropuertos, su hermana llevaba comida en recipientes plásticos para sus primos. Moro de habichuelas con carne guisada..Jajajajajaja!!! Esto es para morirse.
Cuando te vas de visita tienes que llevarles o mandarles con alguien:
Shampoo y “Rinse Lafier” te dicen literalmente: No se que me pasa, no me prueba este condition de acà, me pone el pelo pajoso (y luego me pregunto, que diablos hace en el mercado Pantene, o L’ Oreal de París)
Piloncitos
Cacaitos
Gofio
Chalacas
Maní tostado con sal
Cerveza presidente
Ron Brugal o Siboney
Una mamajuana
Y cuando llegas por lo general a visitarlos a USA
Siempre te quieren llevar a ese Restaurant Latino o dominicano a comerte ese sancocho con arroz blanco o chivo liniero picante ( y te preguntas, pero que pasa con los restaurantes de Rocco DiSpirito, son acaso un mito?)
O te llevan a dar un vistazo por el Bronx y te parece que estás en tu país de nuevo, con todo ese paisaje pintoresco desde ropa tendida en los balcones y las bachatas encendidas, mujeres y hombres en las calles con su demodé a cuestas.
Y cuando vienen de Puerto Rico por ferry… traen hasta la escoba vieja plástica que es lo de menos. Grrrrrrrrrrrr!!!
Esto por supuesto no es una estadistica genèrica de todos los dominicanos, pero quien le ha tocado vivir algunas de estas cosas en algún momento, sabe de lo que les estoy hablando.












