Vivimos en un mundo con tanta prisa que los sentimientos aveces lo dejamos colgados en un segundo plano y nos olvidamos de vivir un poquito más. Antes, caminaba con tanta prisa que parecía cadete militar o médico en un pasillo de cirugias. La vida tiene momentos que amerita que andes con prisa, que corras, y pareciera que correr no es suficiente, que deseariamos tener 24 horas más para el día y la noche. Y los hijos que?
y nuestros padres que?
De que lado dejamos nuestras relaciones sentimentales cuando parece que el trabajo y la cotidianidad nos absorbe como la esponja al agua? Nos cuesta mucho trabajo dar un abrazo sincero de 30 segundos o más sin sentir que arrugamos nuestra chaqueta, camisa o ropa de oficina? Cuando fué la última vez que te fuiste de vacaciones? Cuando te desconectaste al menos por un fín de semana de tu móvil, internet y trabajo y la pasaste con los tuyos?
Insisto, la prisa del siglo está haciéndonos sucumbir ante esa prioridad en que los intereses de los demás se disputan el top de tu vida serena o compleja. A diario hablamos de calidad o cantidad,, yo mismo lo hago; más no negocio mi espacio vital con cosas que te absorven diariamente. Procura para esto, no llevarte el trabajo a la casa, desconectarte de todo lo laboral (claro, si no has dejado cosas pendientes o tu posicion no requiere un apoyo aun estando fuera) ... Lo más importante es que nunca, NUNCA negocies el cariño de los tuyos por ese ritmo que aveces nos termina enfermando y proporcionándonos estres excesivo.
Siéntate con los tuyos y disfruta un almuerzo el sábado, domingo o el día que decidas, pero hazlo y cultiva esa medida disciplinariamente para que quienes están a tu lado sientan que les importa; los niños no entienden siempre que duramos fuera más de 15 horas en trabajo; o que algunas responsabilidades están más allá de nuestra presencia en casa, como la superación, estudiar, etc. No expreses tu cansancio o desaires a tus hijos cuando se acercan a ti
en busca de un abrazo, de un gesto de cariño.
Habla con los tuyos, que sientan que estás aún durando el día entero fuera de casa ... no dejes que tu relación sentimental se vaya por el drenaje por brindarle los restos de segundos que acumulamos cada semana y con la prisa nos olvidamos de ser romanticos, de expresar las palabras con el corazón y hasta sonreir o volver a ser quienes eramos antes.
... pero antes de que el trabajo, la cotidianidad acabe contigo, con todo el engranaje y el motor que impusa tu vida, procura mirar un poco antes de seguir con esa prisa. Organizar unas vacaciones al menos cortas ayudarían a poner las ideas en orden y compensar en parte los momentos perdidos, que te parece?





