Recogí tus lágrimas y no pude secarlas, toqué con mis manos tu corazón afligido y lo acaricié con esa ternura que embriaga mi alma cuando veo tus ojos invadidos por el torrente de ese noble sentimiento, propio de tu alma pura y transparente.
Llora hoy que puedes y sientes ganas!
Llora hoy que puedo estar para consolarte!
Llora hoy antes de caer la tarde para que el sol brille horas extras por tí.
La noche será más romántica y de seguro me quedaré contigo consolándote sin sentir pena; ahí estaré mirando como limpias el interior de tus pesares con agua y sal deslizandose por mi hombro desnudo.
Llora antes de que vuelva a ser de noche y voltée mis pasos!!!
LLora con esas lágrimas que me hacen añorarte y amarte más cuando vuelvas a reir de nuevo. Eres llorona y así te quiero; si ries todo el tiempo sé que eres mortal y feliz; si lloras, compruebo que eres un angel.
Las lágrimas limpian el alma, la risa la regocija. Mis brazos cobijan tus días en que ambos extrañamos soñar lejos del color verde, azul o translúcido. Ahora te imagino sola, lejos de mí, derramando tus lágrimas en una ciudad cosmopolita sin refugio de bares y noches llenas de pecado.
Eres pura y cándida como Magadalena y frágil como un pétalo de una rosa en el campo, bañada por el rocío, bañada por tu llanto. Es una obra de arte contemplarte desnuda, vestida sólo de llanto. Llora y déjame si no puedo secar tus lágrimas, ... al menos consolarte.




