Todos dejamos residuos bajo las circunstancias que cubren el manto de nuestras razones ocasionalmente inciertas, místicas o secretas de una complejidad absurda al menos para quien sabe leer entre líneas… Ahí estaba yo, armando el inverosímil rompe cabeza de cartón satinado que tenía sobre el piso, parecido al tablero de ajedrez dejado al azar por sus contrincantes hasta que en un encuentro, el próximo jugador simplemente diera el jaque mate sin esfuerzo alguno. Mi percepción detectivesca, la mejor hora de la madrugada y algún libreto con poca premura llevaron mi sospecha al borde del veredicto sin apelación; iría a la cama sin proponerme dormir horas extras y con esa sensación incierta ante la respuesta de eventualidades pasadas, ajena, esa que salpicaba mi pensamiento lógico, razonable y me posicionaba al borde del sentido común como el eco de una voz en la montaña dentro de mi conciente despierto. Hasta que punto nos quedamos atrapados en un capricho o una historia pasada?
Ese juego complicado con tablero monocromático nos impulsa a veces ocupar una posición diferente y asumir un reto con cada jugador. Pero, nuestra mejor defensa la hacemos asumiendo la posición de rey o siendo un simple peón que protege las piezas principales de esta trifulca? No es cruel acaso tener menor rango del que has ostentado toda tu vida? Nos invade el miedo de dar un salto a lo desconocido o las pocas ganas echan a volar la oportunidad de ser feliz al lado de otra persona? Ese tiempo que solicitamos para poner en orden las ideas y tratar de salvar una relación, es acaso la manera correcta de terminar un idilio o entramos en pánico poniéndonos a la defensiva para no asumir con toda certeza el rompimiento en una relación? Nos mentimos a nosotros mismos cuando en un momento cualquiera el subconsciente y la añoranza nos arrojan a los brazos de nuestra ex relación? Necesitamos una coartada para camuflajear los sentimientos escondidos mientras alguien escucha del otro lado los comentarios al viento con carcajada y residuos de un tal vez, donde hacen más fácil desistir en ese momento al ideal pensado por largos días?
Me fui a la cama sin anhelar siquiera tener la respuesta frente a las interrogantes que quizás no encontraría. Cuando las pistas estaban todas reunidas en un mismo expediente y cuando ese rastro hace evidente un sentimiento sincero, te conviertes en detective de tu propia sombra. Por el momento, regalándole una canción a la melancolía que sentía sin abrazarla por la confusión transitoria, sin dejar escapar el humo indecente de un puro a media noche, sellando en silencio las palabras marchitas, escuchando la vitrola imaginaria desgastar la voz de Cerati en un escenario inconcluso ajeno, cerraba la puerta para extasiar en brazos de morfeo mi optimismo a fuerza de voluntad por quien sabe cuantos días…






