Sus pisadas silenciosas entraron por el umbral de su cordura, volvían con olor a incierto y sin tregua de escuchar las palabras que martillaban el delicado oído moribundo ante las plegarias suplicadas en pensamiento de madrugada alguna vez; con la exquisitez más dulce encerrada en el silencio trémulo, en una espera de días al viento como una ligera pluma ondeada por el destino, desterrada por la misericordia paupérrima de Eolo. Alguna vez contuvo la respiración en la esquina de su calle miseriosa, donde la crueldad exhibía la desnudez insolente de una retórica sosegada con insinuaciones de abrir la puerta cerrada, escapando del infortunio matutino, como un castigo injusto ante la prueba que debía soportar una vez mas, caminando por el desierto del extremo que dividía su inexorable razón. El tiempo pausó los pocos segundos en donde una mirada contenciosa hablaba ante un corazón que desfallecía frente al verdugo que convertía en estatua de sal la noche kilométrica, con pensamiento infinito, sin certeza de poder asegurar la quimera indecisa que corrompía la escalera hasta ascender al ego desbordante de sus zapatos. Y así, sin viandas en la mesa, sin cartas, sin pretextos ni café, sin abrazos olvidados o justificaciones convincentes, un nudo en su garganta atrapó cada sílaba que podía escapar de su voz interior, cada consonante hizo un estruendo fallido rompiendo el cristal indecente de sus debilidades, volviendo su rostro casi perfecto en una réplica de Boticelli… algunos acordes dieron vida al reloj afortunado que retomaba sus pasos para negarse a probar la copa del cáliz amargo de la indiferencia, sin excusas, sin espera, con nostalgia … sin nada…
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viernes, 20 de noviembre de 2009
martes, 10 de noviembre de 2009
Paciencia ... Paciencia !!!
Nos sucede un día, sin argumentos, sin explicación, amanecemos con el nivel de tolerancia activado y decidimos poner un Stop a las personas que nos ponen de cabeza. Duras toda una vida tratando de entender a los demás, siendo empático, mientras el mundo de los tantos y tantos egoístas incrementa gracias a la paciencia que otorgas diariamente, gracias a la comprensión que sin postura o hipocresía concedes. Nos cuesta por un momento ponernos en los zapatos ajenos. Al diablo la maldita lógica, los paradigmas del entendimiento o la bondad extrema que nos convierte en pordioseros frente a las personas irreverentes. Es más fácil juzgar a los demás que entender sus razones. Los impertinentes parecen salirse con las suyas cuando justifican con mediocridades las maldades que encierran y propagan en cada una de sus pisadas, con su desconsideración y haciendo prédica de filosofía barata o vanagloriándose frente a quienes no conocen el interior de quien alardea con falsedad.
Por un instante nos olvidamos de la fuerza de voluntad, del optimismo infinito o de la cordialidad punto en blanco y damos un paso al frente quitándonos el traje de paciencia del cual nos tenemos que vestir diariamente para mantener esa inteligencia emocional intacta y la cordura sin alterarnos o callar cuando algo nos molesta aún entendiendo que la razón está de nuestro lado; pero no se trata de establecer un perímetro con áreas donde colocas una bandera blanca al dominar un territorio, es respetar a los demás con el grado que requieren y no cruzar la línea donde tropieces con los sentimientos ajenos o humilles a quienes están a tu alrededor por entender que tu estatus social o económico te confieren tal potestad de hacerlo. Bajo que pretextos? Con qué derechos?
Miles al igual que yo diariamente debemos vestirnos de paciencia, como cuando tomas el paraguas al salir de casa los días lluviosos para no mojarte y planificas cada cosa para no inferir con ningún retraso en la agenda de nadie o NO cubrir con mentiras las justificaciones. Un día simplemente decides romper las ataduras que atan esa paciencia cuando te cercioras que, con quien has mostrado lealtad, amor desinteresado y nada a medias, ha desvalorizado tu trabajo y fuera de hacer las cosas bien como es debido o excelentemente bien, por encima de esta postura, o permitirnos ser masoquistas a conciencia, los humanos respondemos a estímulos favorables; también es cierto que un día nos levantamos con otra visión, sin duda alguna de que algunas personas NUNCA cambian y salimos sin paraguas, sin importarnos un bledo la lluvia, sin acumular en tu interior la virtud que "supuestamente" otorga la paciencia, porque decidimos tocar la música que otros deben bailar …
Publicado por
VALENTIN
en
11:58:00 p. m.
jueves, 22 de octubre de 2009
Detective sin rastros ...
Todos dejamos residuos bajo las circunstancias que cubren el manto de nuestras razones ocasionalmente inciertas, místicas o secretas de una complejidad absurda al menos para quien sabe leer entre líneas… Ahí estaba yo, armando el inverosímil rompe cabeza de cartón satinado que tenía sobre el piso, parecido al tablero de ajedrez dejado al azar por sus contrincantes hasta que en un encuentro, el próximo jugador simplemente diera el jaque mate sin esfuerzo alguno. Mi percepción detectivesca, la mejor hora de la madrugada y algún libreto con poca premura llevaron mi sospecha al borde del veredicto sin apelación; iría a la cama sin proponerme dormir horas extras y con esa sensación incierta ante la respuesta de eventualidades pasadas, ajena, esa que salpicaba mi pensamiento lógico, razonable y me posicionaba al borde del sentido común como el eco de una voz en la montaña dentro de mi conciente despierto. Hasta que punto nos quedamos atrapados en un capricho o una historia pasada?
Ese juego complicado con tablero monocromático nos impulsa a veces ocupar una posición diferente y asumir un reto con cada jugador. Pero, nuestra mejor defensa la hacemos asumiendo la posición de rey o siendo un simple peón que protege las piezas principales de esta trifulca? No es cruel acaso tener menor rango del que has ostentado toda tu vida? Nos invade el miedo de dar un salto a lo desconocido o las pocas ganas echan a volar la oportunidad de ser feliz al lado de otra persona? Ese tiempo que solicitamos para poner en orden las ideas y tratar de salvar una relación, es acaso la manera correcta de terminar un idilio o entramos en pánico poniéndonos a la defensiva para no asumir con toda certeza el rompimiento en una relación? Nos mentimos a nosotros mismos cuando en un momento cualquiera el subconsciente y la añoranza nos arrojan a los brazos de nuestra ex relación? Necesitamos una coartada para camuflajear los sentimientos escondidos mientras alguien escucha del otro lado los comentarios al viento con carcajada y residuos de un tal vez, donde hacen más fácil desistir en ese momento al ideal pensado por largos días?
Me fui a la cama sin anhelar siquiera tener la respuesta frente a las interrogantes que quizás no encontraría. Cuando las pistas estaban todas reunidas en un mismo expediente y cuando ese rastro hace evidente un sentimiento sincero, te conviertes en detective de tu propia sombra. Por el momento, regalándole una canción a la melancolía que sentía sin abrazarla por la confusión transitoria, sin dejar escapar el humo indecente de un puro a media noche, sellando en silencio las palabras marchitas, escuchando la vitrola imaginaria desgastar la voz de Cerati en un escenario inconcluso ajeno, cerraba la puerta para extasiar en brazos de morfeo mi optimismo a fuerza de voluntad por quien sabe cuantos días…
Publicado por
VALENTIN
en
12:17:00 a. m.
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