Luego de varias semanas de insistencia extendiéndome AT una invitación para cenar en casa de su mejor amiga, decidí asistir y degustar el menú vegetariano que prepararían esa noche. Cabe destacar que una exquisita comida nos une a todos en la mesa sin importar la tertulia que se manifieste en la misma. Me gusta la comida saludable, pero desde mi punto de vista, la exageración no tiene cabida en la gastronomía y los extremos culinarios no producen buenos resultados a ninguno de nuestros sentidos. La hora de cenar llegó: “Vaya sorpresa” …. Un día más para comprobar que no lo he visto todo. Pero que e´sesto? Me dije en silencio acercándome al santuario donde el festín esperaba para ser degustado. El menú de la noche era: TROZOS DE YUCA HERVIDOS, ENSALADA DE RUCULA Y LECHUGA ROMANA.(sin aderezo o vinagreta) Así, tal cual. Imaginé que la ensalada era la entrada, pero desde cuando los tubérculos se comen con hojas? Justo ahí comencé a imaginarme un wrap de pollo con salsa tártara en Taco Bell o una deliciosa ensalada Cesar para no parecer un invitado controversial y poder comer sin mucho esfuerzo el suculento menú.
Me gusta la lechuga y algunos vegetales color verde, pero los mismos, sin un buen aderezo o acompañamiento de mejor sabor como carne, pescados, queso o salsas, suelen parecerme insignificante cuando no son aderezados con una buena vinagreta. Los vegetales de color verde, tienen un sabor raro (al menos para mi paladar) y si el color verde tendría algún sabor, seguramente sabría a clorofila. Ya he mencionado en distintas ocasiones la particularidad del paladar frente a la gama inmensa de combinaciones y recetas a la hora de preferir los alimentos. Una buena comida es la que tiene un balance ideal entre sabor, textura y compenetración efectiva entre los ingredientes secundarios. Detesto las comidas que tengan sabores de hierbas muy pronunciados, como el cilantro, la albahaca, el romero, orégano, ajíes entre otros. Un filete o un pescado al romero, nunca debe tener un sabor mayor que el ingrediente principal puesto que, el paladar no aprecia en igual magnitud la competencia de sabores. Si bien es cierto que la clorofila juega un papel importante en los humanos, al menos yo, desapruebo la idea de comer alfalfa y el pasto que ingieren diariamente rumiantes, caballos, ovejas, chivos y otras especies animales.
Desde cuando desplazamos nuestros alimentos para posicionarnos en la escala evolutiva alimenticia? Hemos llegado a la etapa de intercambiar nuestros alimentos con aves, cuadrúpedos y mascotas para preferir las suyas? Todos los años en el mundo mueren cientos de personas probando especies de plantas inapropiadas para el consumo humano. Más del 70% de plantas y vegetales no son comestibles y las mismas, son tóxicas, lo que dejan con pocas probabilidades de dominio sobre su repertorio a los vegetarianos, pero considerando que las cochinadas están en aumento, no me extraña que se ponga de moda, un manojo de pasto fresco, con rocío, gramíneas y escarabajos como el mejor plato en restaurantes de todo el mundo …





