Regresando de Baltimore a Washington, mi amigo Nino y yo nos detuvimos a almorzar en un restaurante asiático donde por 12 dólares podías comer cuanto quisieras, creo que ha sido uno de los pocos domingos NO aburridos de los cuales he disfrutado el día completo. Almorzamos suficiente sin sentir (al menos yo) que habíamos comido como desahuciados; al final del esplendoroso banquete, no cabía la menor duda en mi de lo exquisita que es la cocina oriental fundamentada en lo saludable, detesto la comida y los productos “Light” esos que pasan de apetitosos a desagradables, donde el sabor original de cada plato o ingrediente desaparece del mismo, como una carne y un pescado al vapor o unos vegetales lánguidos en un plato sin aderezo alguno o complemento que incite probarlo … puafff! Dejémonos de cuentos, comer es uno de los placeres de la vida que se disfrutan sin apuros o remordimientos y aunque la cantidad de calorías ingeridas y los prototipos de alimentos favoritos o despreciados se fundamenten en gustos personales, hay desaciertos culinarios imperdonables: “las carnes son solubles en aceite y los vegetales son tan insípidos que absorben el sabor de lo que te propongas resaltar en la cocina”. A mi denme todo con sus calorías, sin experimento o sustitutos que incluyan la palabra Light … Quién dijo que la cocina saludable tiene que ser in apetecible? Ahora entendemos las razones del fracaso de la modalidad “Cocina Light” en todo el mundo.
Recientes estudios han arrojado resultados sorprendentes aún cuando asegurábamos que los españoles eran propensos a sufrir de problemas cardiacos o de obesidad por el consumo excesivo de grasa, embutidos y carnes, la ingesta de aceite de oliva en la preparación de sus alimentos han demostrado que el mismo, reduce las probabilidades de sufrir de estos males, debido a las propiedades inigualables y antioxidantes del aceite verde extra-virgen, quien por desgracia es comercializado en esta isla tercermundista con pocas propiedades ya que desafortunadamente no producimos olivas … Uno de los artículos que más disfruté investigar y realizar recientemente fue el de la “Comida callejera” donde la misma parece ser culpable de que muchos anden en sobre peso o mejor aún, la justificación perfecta de los norteamericanos por culpar su desorden alimenticio y propiciar descrédito a cadenas que solo buscan satisfacer el hambre de consumidores en masas. La comida callejera existe desde hace siglos y seguirá existiendo mientras haya hambrientos.
Yo adoro la comida “home made” casera como suelo decirle, no soy amante de la comida grasienta aunque admito que hay un día que deseo almorzar en Taco Bell o Burger King … Repudio las dietas donde terminamos mintiéndonos y haciendo del organismo un balón al que se infla y desinfla antojadizamente por el simple hecho de no poner disciplina al régimen alimenticio, o comer sin tener hambre, eso si me parece una cochinada imperdonable y luego culpamos el agua ingerida cuando nos miramos al espejo… POR DIOS… Por qué creen que la comida y postres en miniatura están en auge? Simple: es preferible comerse una porción pequeña de tu plato preferido a una gigantesca, despreciable y horrible comida con tendencia Light …



