La noche olvidó sus murmullos…
Toda cordura quedó atrapada en el pasillo angosto, en penumbras tras la contagiosa voz de acento “madre patria”, muriendo lentamente el acorde exquisito de una guitarra y a pocos centímetros la sonrisa más hermosa seduciendo con picardía las ganas ocultas debajo de la mesa… los cristales palidecían…
La cortina de humo sonrojó su indecencia ante el perfume fatalista que excitaba “el millón” de neuronas con sabor a ron, taciturno, cálido, como un bolero …
La noche esta vez tendría pocas horas y muchas curvas por recorrer …
No hubo pensamiento monocromático, ni preámbulos…
Palabras y decencia rodaron por el laberinto transparente, con fauno, sin palabras (…)
Manos que recorren miradas …
Miradas que acarician en la oscuridad el deseo escondido más allá de la imaginación
Susurros que se convierten en gemidos ...
Huellas digitales haciendo obras de arte sobre un lienzo en blanco y afuera la noche, entre borrachos, madrugada y vampiros, moría lentamente ante la calma en los brazos de Morfeo …
"Y que siga la Fiesta ..."





