martes, 16 de octubre de 2007

FANTASMAS










6:45 de la mañana. Vuelve a sonar insistentemente mi teléfono. Con un ojo entreabierto y otro cerrado, tomo la llamada. Era mi amiga Jenny que a esa hora, a pocos minutos de salir de su trabajo y a unas cuadras, desea tomar café en mi casa y conversar conmigo.

Al principio quise incomodarme, pero quise darle la oportunidad de escucharle aun por encima de haber desconectado mi relación de sueño matutino. Me levanté, tomé un baño y recibí a mi amiga. La noté un poco turbada…la miraba en su perfil izquierdo, pues su visión estaba en el infinito del umbral de la puerta abierta. Sus palabras con buen léxico y coherencia hacían en mi despertar y ver un día lleno de positivismo.

Era tan trivial lo que me contaba, a simple vista parecía algo que no te agobiara. Aveces crees que tienes tu vida complicada, pero cuando te sientas a escuchar los problemas de los demás, te cercioras de que los tuyos son tan pequeños que parecen granos de mostaza.

Su dilema no terminaba ahí, me comentaba los fantasmas de un amigo en común. Mientras bebía mi cuarto sorbo de café, me temblaban las manos. Era tan contradictorio asimilar las cosas que me contaba a cerca de esta persona: Recordé entonces un dicho muy popular que dice:
“Cuando traicionas tus ideales, liberas tus propios demonios”

Los míos estaban muy lejos de ser guardados en una caja de Pandora o en un cofre sin llave…abrí los ojos a nuevas posibilidades y respiré tan profundo; quizás comprobaría con esto que estaba en el circulo de mortales con pocos problemas y con tanta esperanza que si la abrazaba, rebosaría…. esperanza de comprender que enfrentaría una jornada libre de preocupaciones, olvidándome de que la palabra perfección existe; al final no es una potestad de los humanos.

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