jueves, 8 de noviembre de 2007

En Blanco: los que saben perdonar!!!




Hace unos días me incomodé un poco con mi amigo Carlos por haberme dejado plantado en ocasión que compartiríamos unos tragos luego de mi cumpleaños. Me puso un poco cuesta abajo el hecho de que no me llamó, no tomó mis llamadas, no respondió mis mensajes ni mails..El hecho fué que me preocupó su dejadez. Al paso de dos o tres días, intenté comunicarme con él para saber si estaba enfermo o le había pasado algo. Tampoco tuve éxito en las llamadas.

Anoche, recibí un mensaje en mi móvil que dice así: “Tengo 4 días tratando de idear una palabra, pero sólo puedo pedirte excusa…espero no sea demasiado tarde.

No postergué mi respuesta y le hice saber que nunca es tarde para pedir perdón cuando lo haces de corazón. Le manifestaba que no había problemas y que sus motivos debió tener para justificar su falta.

Abrí mi corazón al entendimiento y la empatía ajena y no me propuse juzgar. A veces perdemos el tiempo haciéndonos custionantes que al final terminan destruyendo una amistad.

Perdonar no implica tampoco, necesariamente, otorgar clemencia y suspender el castigo impuesto. Se puede y se debe castigar cuando buscamos corregir, pero nunca deberíamos castigar con odio, porque en eso consiste la venganza. Vengarse es devolver mal por mal, es echar más leña al fuego y hacer que crezca más y más.

Cuando le pides perdón a alguien -y lo haces sinceramente- significa que te has detenido a pensar en cómo puede haberse sentido esa persona por algo que tú has dicho o hecho. Cuando te detienes a pensar en los sentimientos de otra persona, empieza a saberte mal tu comportamiento. Y, si has hecho algo que sabías que estaba mal, es posible que hasta te avergüences de ello.

Pedir perdón cuando uno necesita hacerlo es lo correcto. Disculparse es una buena cosa. Pero, en sí, puede no bastar para que todo vuelva a ser como antes. A veces, junto con la disculpa, la persona necesita reparar el error o decir que intentará no volverlo a hacer nunca más. A veces, tener un detalle con la persona después de disculparte ayuda a hacerle ver que lo sientes realmente y quieres volver a ser su amigo.

Pedir perdón enaltece la bondad que encierras dentro de ti. Perdonar, te hace ser mejor persona, perdonar ayuda a mirar la vida con otra perspectiva.

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